Zaragoza.- La consejera de Servicios Sociales y Familia, Ana Fernández, ha recibido este viernes a una representación de los niños saharauis que pasan los meses de julio y agosto en Aragón, gracias al programa “Vacaciones en paz”. Esta iniciativa, que ya cuenta con 13 años en Aragón, está impulsada por la Asociación Umdraiga, el Movimiento por la Paz y el Desarme y la Libertad, y cuenta con el apoyo del Departamento de Servicios Sociales y Familia a través del IASS.
“Estos niños han nacido en los campamento saharaui bajo una situación muy particular y difícil debido a la invasión marroquí. El pueblo saharaui lleva 33 años luchando por su libertad y dignidad”, ha indicado el delegado Saharaui en Aragón, Chibani Abbas.
Este verano, han llegado a la Comunidad procedentes de los campamentos de refugiados en Tindouf (Argelia), 180 niños, de entre 8 y 12 años, que pasarán las vacaciones con familias aragonesas. En concreto, 42 se encuentran en la provincia de Huesca, 59 en la provincia de Teruel y 79 en Zaragoza. El primer año que este proyecto se puso en marcha, en el 1995, viajaron hasta Aragón 19 niños. En aumento del tejido asociativo y la mayor sensibilización han aumentado este número año tras año. En este momento, las asociaciones que participan en el programa son: Altura, en Huesca, Asaps y Lestifta en Teruel, y Umdraiga y el MPDL, en Zaragoza. A España vienen cada verano 7.000 niños saharauis.
“Desde hace trece años en la Comunidad Autónoma de Aragón se está llevando a cabo el proyecto Vacaciones en paz. Los resultados cada año son mejores, además del acogimiento de los niños se teje una red de solidaridad del pueblo saharaui, con las familias de estos niños y con el resto de las personas que viven en los campamentos”, ha señalado Ana Fernández.
El programa “Vacaciones en paz” se impulsó con el objetivo de evitar que los niños soportaran las duras condiciones de vida del desierto en el que viven. Los campamentos de Tindouf se encuentran en una zona muy árida en la que se pueden llegar a alcanzar los 50º a la sombra. Además, durante los meses que pasan con sus familias de acogida, los niños reciben una alimentación equilibrada, y se someten a una revisión médica completa.
La consejera ha destacado que “es un proyecto muy especial ya que no sólo se limita a los dos meses de verano sino que va más allá gracias a las buenas relaciones que se establecen con el pueblo saharaui”.