Zaragoza.- Los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro indican que la reserva de agua embalsada de la cuenca del Ebro se sitúa a inicios de esta semana, con 4.479 hectómetros cúbicos, al 68,9% de su capacidad total, es decir, un 1,2% por encima de lo registrado la pasada semana. Las lluvias del final del invierno en la cabecera del río están recuperando estas reservas, a la espera de que el deshielo de las nieves acerque estas reservas a un nivel más normalizado, aún a pesar de que las consecuencias de la sequía no están superadas.
La situación ya es mejor que en 2005. La misma semana del año pasado la reserva era de 4.417 hectómetros cúbicos, y suponía el 67,9% del total de reservas de la cuenca. La cifra también es superior a la registrada en el seco año 2002, que en estas mismas fechas contabilizaba 4.290 hectómetros cúbicos en los embalses de la cuenca del Ebro. Así pues, más que esos años. Pero bastante menos de la media registrada, lo que significa que no se puede hablar aún de final de sequía.
El promedio de la capacidad de los embalses del Ebro en estas fechas durante los últimos cinco años es de 4.980 hectómetros cúbicos, una cifra que es sensiblemente superior a las reservas actuales. Esto es, las lluvias y el deshielo onsiguen paliar la situación de sequía heredada en los últimos casi dos años, pero no se puede dar la situación por aliviada.
Los embalses del eje del Ebro se encuentran ahora al 87,7% de su capacidad, los de la margen derecha al 73,4%, y los de la margen izquierda al 56,6%. El caudal del río Ebro a su paso por las capitales mantiene unas cifras de cierta importancia, tras la avenida ordinaria de hace diez días. En Zaragoza se registraron de media 307 hectómetros cúbicos por segundo de media.