Encuentran en Caspe a un niño magrebí agarrado a los bajos de un camión
27 de abril de 2001 (14:41 h.)
Un niño de 13 años, procedente de Tánger, permanece ingresado en el Centro de Acogida y de Observación del Gobierno aragonés, después de que unos temporeros magrebíes lo encontrasen ayer por la noche en la localidad zaragozana de Caspe, tras haber recorrido más de mil kilómetros escondido en los bajos de un camión. El niño, que se encontraba muy asustado, pidió: "Por favor, no me echen del paraíso".
Zaragoza.- Un niño marroquí de 13 años permanece ingresado en el Centro de Acogida del Gobierno de Aragón, después de que unos temporeros magrebíes lo encontrasen a las nueve de la noche de ayer en la localidad zaragozana de Caspe, tras haber recorrido más de mil kilómetros escondido en los bajos de un camión.
El menor carece de todo tipo de documentación y, según dice, es marroquí. Las primeras investigaciones apuntan a que el niño viajaba agarrado a los bajos del camión desde la localidad de Tánger, por lo que habría recorrido más de mil kilómetros en esa situación. Al detenerse el vehículo para repostar en una gasolinera a las afueras del municipio zaragozano, el menor se soltó extenuado, víctima del cansancio.
Los temporeros que lo encontraron, lo acompañaron hasta un despacho que Cáritas tiene en la localidad y en el que se presta atención al colectivo de inmigrantes, donde se le atendió y se le dio ropa. Posteriormente, la Policía Local se encargó de procurarle al menor asistencia médica y comida en el mismo Caspe.
Al ver a las fuerzas de seguridad, el niño, que se encontraba muy asustado, pidió: "Por favor, no me echen del paraíso". En torno a las once y cuarto de la noche, se le trasladó al Centro de Acogida y de Observación del Gobierno aragonés, donde permanece ingresado.
A lo largo de toda la mañana, el menor ha estado acompañado de una intérprete, con la ayuda de la cual se intenta conocer la situación del niño. La Fiscalía de Menores se ha hecho ya cargo del caso.
El menor carece de todo tipo de documentación y, según dice, es marroquí. Las primeras investigaciones apuntan a que el niño viajaba agarrado a los bajos del camión desde la localidad de Tánger, por lo que habría recorrido más de mil kilómetros en esa situación. Al detenerse el vehículo para repostar en una gasolinera a las afueras del municipio zaragozano, el menor se soltó extenuado, víctima del cansancio.
Los temporeros que lo encontraron, lo acompañaron hasta un despacho que Cáritas tiene en la localidad y en el que se presta atención al colectivo de inmigrantes, donde se le atendió y se le dio ropa. Posteriormente, la Policía Local se encargó de procurarle al menor asistencia médica y comida en el mismo Caspe.
Al ver a las fuerzas de seguridad, el niño, que se encontraba muy asustado, pidió: "Por favor, no me echen del paraíso". En torno a las once y cuarto de la noche, se le trasladó al Centro de Acogida y de Observación del Gobierno aragonés, donde permanece ingresado.
A lo largo de toda la mañana, el menor ha estado acompañado de una intérprete, con la ayuda de la cual se intenta conocer la situación del niño. La Fiscalía de Menores se ha hecho ya cargo del caso.