Zaragoza.- A las cuatro y diez de la tarde de este jueves, los bomberos y la Policía Local de Zaragoza localizaban el cadáver de un hombre entre los escombros del edificio de la calle Agustina de Aragón, que se venía abajo por causas que aún están por confirmar pasadas las doce del mediodía.
Miembros de la Comunidad Islámica de Zaragoza han indicado la posibilidad de que el cuerpo encontrado entre las ruinas de la vivienda desplomada sea el de Aïsa Ahmed, un joven argelino, de entre 26 y 29 años, y que podría carecer de papeles para la residencia legal en España, a pesar de que trabajaba en una granja de pollos a pocos kilómetros de Zaragoza.
Casi dos horas y media después de su hallazgo, el juez de instrucción de guardia personado en el lugar del siniestro ordenaba el levantamiento del cadáver.
"GRIETAS Y MOVIMIENTOS"
El derrumbe del inmueble que ocupaba el número 15 de la calle Agustina de Aragón de Zaragoza se producía, en torno a las 12,05 horas. Un habitante del edificio siniestrado aseguraba que había visto “grietas” y notado “movimientos” en los últimos días. Este mismo inquilino, de nacionalidad argelina, confirmaba que el inmueble que se ha derrumbado era una casa de alquiler en la que se pagaban 15.000 pesetas por habitación. Este hombre llevaba viviendo en la casa seis meses y aseguraba que el estado de la parte trasera del edificio era de pésimas condiciones.
El edificio que se ha desplomado tenía tres plantas y era el número 15 de la calle Agustina de Aragón de la capital aragonesa. Justo al lado, en los números 11 y 13, estaba trabajando una retroexcavadora en tareas de limpieza.
Precisamente, una de las personas que realizaban esas labores de limpieza, Lorenzo Herrera, contaba a la agencia de noticias ARAGÓN PRESS que se ha dado cuenta de “cómo caían las piedras” y precisaba que éstos son “pisos muy viejos” donde viven personas “hacinadas”.
A este respecto, los representantes de la Comunidad Islámica de Zaragoza han asegurado que la vivienda que se ha derrumbado era una casa en la que “no podían vivir ni los perros”, puesto que los pisos carecían, por ejemplo, de cocina o agua caliente.
Por otra parte, Francisco Lorenzo, habitante y propietario de un vivienda en el punto siniestrado, indicaba que, cuando había salido de casa por la mañana, ya había advertido a los obreros que trabajaban en el solar cercano de que no metieran la máquina en la zona afectada. “No toque allí que tira la casa”, explicaba que había dicho a uno de los operarios.
Miembros de la Comunidad Islámica de Zaragoza han indicado la posibilidad de que el cuerpo encontrado entre las ruinas de la vivienda desplomada sea el de Aïsa Ahmed, un joven argelino, de entre 26 y 29 años, y que podría carecer de papeles para la residencia legal en España, a pesar de que trabajaba en una granja de pollos a pocos kilómetros de Zaragoza.
Casi dos horas y media después de su hallazgo, el juez de instrucción de guardia personado en el lugar del siniestro ordenaba el levantamiento del cadáver.
"GRIETAS Y MOVIMIENTOS"
El derrumbe del inmueble que ocupaba el número 15 de la calle Agustina de Aragón de Zaragoza se producía, en torno a las 12,05 horas. Un habitante del edificio siniestrado aseguraba que había visto “grietas” y notado “movimientos” en los últimos días. Este mismo inquilino, de nacionalidad argelina, confirmaba que el inmueble que se ha derrumbado era una casa de alquiler en la que se pagaban 15.000 pesetas por habitación. Este hombre llevaba viviendo en la casa seis meses y aseguraba que el estado de la parte trasera del edificio era de pésimas condiciones.El edificio que se ha desplomado tenía tres plantas y era el número 15 de la calle Agustina de Aragón de la capital aragonesa. Justo al lado, en los números 11 y 13, estaba trabajando una retroexcavadora en tareas de limpieza.
Precisamente, una de las personas que realizaban esas labores de limpieza, Lorenzo Herrera, contaba a la agencia de noticias ARAGÓN PRESS que se ha dado cuenta de “cómo caían las piedras” y precisaba que éstos son “pisos muy viejos” donde viven personas “hacinadas”. A este respecto, los representantes de la Comunidad Islámica de Zaragoza han asegurado que la vivienda que se ha derrumbado era una casa en la que “no podían vivir ni los perros”, puesto que los pisos carecían, por ejemplo, de cocina o agua caliente.
Por otra parte, Francisco Lorenzo, habitante y propietario de un vivienda en el punto siniestrado, indicaba que, cuando había salido de casa por la mañana, ya había advertido a los obreros que trabajaban en el solar cercano de que no metieran la máquina en la zona afectada. “No toque allí que tira la casa”, explicaba que había dicho a uno de los operarios.