La DGT intensifica esta semana los controles por alcohol y drogas al volante

En 2023, fallecieron 246 personas en siniestros de tráfico donde el alcohol fue un factor concurrente

Hasta el 20 de julio, se intensifica la vigilancia con el objetivo de prevenir siniestros viales provocados por el consumo de sustancias, una de las principales causas de mortalidad en carretera

La Dirección General de Tráfico (DGT) pone en marcha durante toda esta semana una nueva campaña especial de vigilancia y control del consumo de alcohol y otras drogas en la conducción, una campaña que cuenta con la participación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, así como de diversas policías autonómicas y municipales que se suman a dicha iniciativa.

  1. EFECTOS DEL ALCOHOL EN LA CONDUCCIÓN
  2. UN MENSAJE QUE LLEGA
  3. LA DELGADA LÍNEA ENTRE LA INFRACCIÓN Y EL DELITO

Así, hasta el 20 de julio, se intensificarán los controles tanto en las vías interurbanas como en las urbanas con el objetivo de prevenir siniestros viales provocados por el consumo de sustancias, una de las principales causas de mortalidad en carretera.

En 2023, último año con datos consolidados 246 personas fallecieron en siniestros de tráfico donde el alcohol fue un factor concurrente, lo que representa el 26% de los siniestros mortales. Además, el alcohol estuvo presente en el 13% del total de siniestros registrados. Estas cifras lo convierten en la segunda causa de siniestralidad vial, solo por detrás de las distracciones y por delante de la velocidad.

EFECTOS DEL ALCOHOL EN LA CONDUCCIÓN

El consumo de alcohol antes de conducir representa uno de los factores de riesgo más importantes en la siniestralidad vial. El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central, afectando directamente a funciones esenciales para una conducción segura, como la percepción, el tiempo de reacción, la coordinación y la capacidad de juicio. Incluso cuando el conductor siente que mantiene el control, su organismo ya está sometido a alteraciones que aumentan exponencialmente el riesgo de accidente.

Uno de los primeros efectos del alcohol es la reducción del tiempo de reacción. Esto significa que, ante un imprevisto en la vía (como la aparición repentina de un peatón, un frenazo del vehículo delantero o una señal de tráfico), el conductor tarda más en reaccionar, lo que puede resultar decisivo para evitar o no un siniestro.

UN MENSAJE QUE LLEGA

Desde 2007, la Federación Nacional de Lesionados Medulares y Otras Discapacidades Físicos (ASPAYM) colabora con la DGT concienciando a los conductores sobre el grave riesgo que supone circular habiendo ingerido alcohol y otras drogas.

Bajo el lema “No corras, no bebas… no cambies las ruedas”, las personas voluntarias con lesión medular víctimas de un accidente de tráfico acompañarán a los agentes de tráfico encargados de realizar los controles en las provincias de Asturias, Cádiz, Córdoba, Cuenca, Jaén, Madrid, Murcia y Sevilla. En ese momento, el voluntario de ASPAYM se acercará al vehículo retenido, trasladándole el mensaje común de la campaña y demostrando al mismo tiempo con su presencia, las consecuencias y secuelas irreversibles de los accidentes de tráfico.

Esta campaña fue premiada en 2015 en la VII Edición de los premios Ponle freno y Mención Honorífica Luis Antona a la prevención vial en 2024 en la XX edición de los Premios ACEX.

LA DELGADA LÍNEA ENTRE LA INFRACCIÓN Y EL DELITO

Conducir habiendo ingerido alcohol o drogas tiene consecuencias fatales; en el mejor de los casos, con una sanción administrativa, pero en otros muchos con penas de cárcel. En 2024, según los datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, más de 50.000 conductores fueron condenados por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.

A estos castigos normativos o penales hay que sumar el más importante y es que la vida de una persona que ha matado a otra/s en un accidente de tráfico por haber cometido la imprudencia de conducir habiendo ingerido alcohol o drogas no vuelve a ser la misma.