La Dirección General de Tráfico (DGT) activa periódicamente campañas de vigilancia, algunas centradas en uno de los gestos más sencillos y, a la vez, más decisivos al volante: abrocharse el cinturón de seguridad. Según las estimaciones europeas, si casi todos los ocupantes de un vehículo utilizaran correctamente estos sistemas, se podrían evitar hasta 900 muertes al año en el continente.
Los controles se desarrollan de forma coordinada con otros países europeos dentro de una iniciativa impulsada por la red de policías de tráfico RoadPol. El objetivo es reforzar la vigilancia y recordar la importancia de utilizar los sistemas de seguridad en todos los asientos del vehículo.
CONTROLES EN CARRETERAS, CIUDADES Y CON CÁMARAS
Durante las campañas, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil intensifican los controles en vías interurbanas y también en zonas urbanas. A la campaña se pueden sumar policías autonómicas y municipales, ampliando así la vigilancia en numerosos municipios.
Además de los controles presenciales, la DGT utiliza sistemas automatizados de vigilancia con cámaras instaladas en carreteras, así como medios aéreos para detectar a conductores y pasajeros que viajen sin cinturón.
El objetivo es aumentar el uso de estos dispositivos, considerados uno de los elementos de seguridad más eficaces para reducir la gravedad de los accidentes de tráfico.
UN GESTO QUE REDUCE A LA MITAD EL RIESGO DE MORIR
Los datos de siniestralidad muestran que el cinturón de seguridad sigue marcando la diferencia. Su uso reduce aproximadamente a la mitad el riesgo de fallecer en caso de accidente y alcanza una eficacia especialmente alta en situaciones como los vuelcos.
Sin embargo, todavía hay víctimas que no lo utilizaban. En 2025 murieron 157 personas en turismos y furgonetas en vías interurbanas que no llevaban puesto el cinturón o un sistema de retención infantil en el momento del siniestro.
En el caso de los menores, la normativa establece que los niños con una estatura igual o inferior a 135 centímetros deben viajar en los asientos traseros utilizando sistemas de retención infantil adaptados a su talla y peso. Utilizados correctamente, estos dispositivos pueden reducir entre un 55% y un 60% el riesgo de muerte o lesiones graves.
No utilizar el cinturón no solo pone en riesgo a quien lo lleva desabrochado. En un impacto frontal, un pasajero trasero sin sujeción puede multiplicar hasta por ocho el riesgo de muerte de los ocupantes de los asientos delanteros.
La ley considera esta conducta una infracción grave, sancionada con 200 euros de multa y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir.
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