La DGA prevé un “perímetro de seguridad” de 10 kilómetros con cuarentena de aves en caso de foco de gripe aviar
Zaragoza.- La posible aparición de un foco de gripe aviar en Aragón, en zona silvestre o explotación avícola, implicará la puesta en marcha de un “perímetro de seguridad y vigilancia” por parte del Gobierno de Aragón. Este perímetro abarcaría diez kilómetros alrededor de ese foco dentro de los cuales quedaría prohibida la circulación de aves y fuertemente restringida la de cualquier producto derivado que pudiese salir de allí. Ése sería el primer protocolo que pondría en marcha el Ejecutivo autónomo en caso, aún no registrado, de que la gripe aviar detectada en otros países europeos llegase a territorio aragonés.
Esto es, en palabras del director de la Agencia Aragonesa de la Seguridad Alimentaria, Juan José Badiola, se trata de “cortar el transporte de aves” que pudiesen propagar el virus más allá del foco detectado. Dentro de este perímetro, en tres kilómetros a la redonda, quedaría completamente prohibida la movilización de cualquier ave viva o muerta, derivado o producto elaborado. Posteriormente, y así refiere la directora de Alimentación del Gobierno de Aragón, Eva Crespo, se trata de comenzar a sacrificar las aves que pudiesen estar enfermas “así como los ejemplares sanos de especies sospechosas”, apostilla el propio Juan José Badiola.
Ambos han comparecido esta mañana ante los medios de comunicación a la salida de una reunión de la Comisión Científica de la Agencia Aragonesa de Seguridad Alimentaria, en la que se han expuesto las medidas puestas en marcha ya por el Gobierno de Aragón en materia de prevención por esta “influenza” aviar, el virus H5N1; “desde el año 2003”, refiere Eva Crespo, se vienen tomando muestras para prevenir este tipo de brotes, muestras que “se han intensificado” desde el año pasado, toda vez la gripe aviar toma carácter epidémico en el sudeste de Asia y pasa a Europa.
Este protocolo se complementa con diversas actuaciones entre administraciones públicas de toda España, que ya en octubre de 2005 daban como resultado la declaración de 25 humedales españoles como “zonas de riesgo” para la gripe aviar. En este sentido, Eva Crespo refiere que estos humedales ya son 34, pero que ninguno de ellos es aragonés, pues “la densidad de aves migratorias es bastante menor”. Con todo, el Ejecutivo Autónomo ha establecido protocolos de vigilancia propios para siete espacios ambientales aragoneses con presencia de aves migratorias.
Se trata, explica Eva Crespo, de los “humedales más importantes de Aragón”, esto es, la Laguna de Gallocanta, la de Sariñena, la Laguna de Candasnos, el embalse de La Sotonera, el Galacho de La Alfranca, la Estanca de El Gancho, y la cola del Embalse de Ribarroja, en el límite con la provincia de Tarragona. Aquí el Gobierno de Aragón viene tomando muestras de aves silvestres, muertas, enfermas y sanas, en busca de un brote que “esperemos que siga sin aparecer”.
Muestras que se extienden a 20 kilómetros a la redonda de estas zonas, y que se toman dos veces al mes, cada quince días. La intención, testar prácticamente a tiempo real si hay algún tipo de contagio que esté pasando por la Comunidad aragonesa y pueda derivar en un foco de gripe que afecte a las aves en la zona. Nada hay detectado, insiste Juan José Badiola que, aún así, asegura que seguirá la vigilancia intensiva y que, sea como sea, “el Gobierno de Aragón está haciendo sus deberes”.
Vigilancia activa y pasiva
Distingue Juan José Badiola dos tipos de vigilancia en materia de prevención de la gripe aviar, “activa y pasiva”, considerada ésta última como la que se lleva a cabo en animales muertos y enfermos de cara a diagnosticar sus enfermedades y las posibles causas de su muerte. En este sentido, Eva Crespo detecta “gran colaboración ciudadana”, aragoneses que llaman de inmediato en cuanto observan aves silvestres fallecidas para alertar a las autoridades.
Del mismo modo, Badiola explica que la vigilancia activa implica dar un paso más, tomar muestras “periódicas” en aves sanas, para testar el comportamiento biológico y de posible “patogenicidad” que pueda registrar un determinado territorio. Éste es el caso de las muestras quincenales que se toman en los humedales aragoneses. Muestras que hasta el momento dan un resultado “negativo”, en palabras de Badiola quien espera que “podamos librarnos” de todo foco de gripe aviar.
Con todo, asegura el director de la Agencia Aragonesa de Seguridad Alimentaria que habrá que estar “en guardia” a lo largo de toda la primavera, inminente ya. Es la época del año en la que las aves procedentes de África pasan por España, y por Aragón, de camino al fresco verano del norte de Europa. La actual gripe aviar, el H5N1, procede del sudeste asiático, pero su extensión lo ha llevado ya por Europa a través de Siberia, y lo ha trasladado a África, desde donde “no se descarta” que pueda llegar a España.