Logroño.- La Guardia Civil de Tudela ha desarticulado a un grupo integrado por 16 personas que se dedicaba a la distribución de drogas y cuyos integrantes de origen magrebí y sudamericanos controlaban la mayor parte del negocio de la droga (cocaína) que se estaba distribuyendo en la Ribera de Navarra y La Rioja, sin descartar que se pudiera estar elaborando la droga en Navarra o en alguna localidad limítrofe. Los traficantes hacían uso de dos ultraligeros para vigilar los movimientos de la cocaína, incluidas las entregas.
Esta investigación coordinada por el Juzgado de Instrucción número 3 de Tudela (Navarra), ha posibilitado además la incautación de 28 kilos de cocaína en sus diferentes fases de elaboración base de coca y cocaína de alta pureza pendiente de corte, que en el mercado podría haber alcanzado los 100 kilos, 1.200.000 euros y 300.000 dólares en billetes falsificados.
Entre los detenidos se encuentran los presuntos autores del asesinato de un ciudadano argelino el 23 de octubre en Cintruénigo (Navarra). El hombre asesinado adeudaba dinero por la droga suministrada por un componente de esta red de traficantes. El autor material del asesinato, detenido por la Guardia Civil, fue un sicario residente en Huesca.
La banda, que había sido detectada a principios de año por un grupo formado por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas "EDOA" de Navarra apoyados por Guardia Civil de Tudela, tiene ramificaciones en varias provincias entre las que se incluye Zaragoza y Huesca.
La droga de alta pureza tenía entrada en España procedente de diferentes países sudamericanos, utilizando diferentes aeropuertos y puertos nacionales celosamente camuflada y era trasladada a una nave de aproximadamente 200 metros cuadrados, situada en la localidad de Alfaro (La Rioja), donde mediante diferente maquinaria trataban, elaboraban, cortaban y distribuían la droga a diferentes provincias españolas, como Zaragoza, Huesca, Navarra, La Rioja, Madrid y Bilbao.
En la última fase de la operación han intervenido más de 30 agentes de diferentes especialidades de la Guardia Civil de Navarra, La Rioja, Huesca y Vizcaya, que han realizado diferentes fases del operativo en intervenciones en 16 registros domiciliarios, en Navarra, La Rioja y Madrid, una nave agrícola y dos fincas rústicas en Alfaro, en los que localizaron drogas que podrían haber sumado 100 kilos de cocaína en el mercado negro.
Con esta operación derivada de las diferentes investigaciones para la prevención del tráfico de drogas que la Guardia Civil de Navarra ha venido desarrollando en la Comunidad Foral, se ha podido erradicar el más importante foco de tratamiento y distribución de estupefacientes en Navarra y otras zonas limítrofes de la geografía española como Huesca y Zaragoza. La Guardia Civil considera desmantelado el núcleo o grupo principal de esta organización, no descartándose nuevas detenciones.
Un "sicario" de Huesca
Asimismo, y en paralelo a estas actividades delictivas, el pasado día 23 de octubre de este año se produjo en el círculo de la organización el asesinato por encargo de un componente de la misma, en Cintruénigo. Para su ejecución se pensó en la contratación de un sicario residente en Huesca, que iba a recibir entre 5.000 y 6.000 euros por el "trabajo".
En la causa abierta por la muerte a tiros del súbdito argelino D. M. están imputadas siete personas, todas ellas de nacionalidad colombiana, con distintos grados de participación. Así, tres de ellos están acusados como supuestos autores materiales: R. P. M. por efectuar los dos disparos, A. R. P. C. por guiar y dirigir el día de los hechos a cinco de los implicados hasta donde estaba la víctima y P. A. G. P. como instigador o inductor del homicidio.
En su declaración judicial, el supuesto autor material del crimen, R. P. M., militar del ejército colombiano, confesó haber efectuado los dos disparos. Al parecer, el móvil del crimen estriba en una pelea que el supuesto instigador había mantenido un mes antes con la víctima, a la que debía dinero, por cuestiones relacionadas con las drogas. Otros tres compatriotas de los anteriores (identificados como C. A. S. R., A. A. P. A. y J. J. V. M.), están encausados como cooperadores necesarios, cómplices o encubridores, y otro más, el séptimo, E. N. P. M., está imputado por conspiración para el asesinato.
Este imputado, que debía dinero a la víctima, se había puesto quince o veinte días antes del crimen en contacto con una persona para que matara al fallecido, una acción que finalmente no se llevó a cabo. Estas siete personas se encuentran actualmente en prisión provisional sin fianza por orden del juez.
Cometido el asesinato, los grupos se encuentran en el punto acordado, ocultando el arma en el turismo empleado y cambiándose el autor material de vehículo, regresando a Calahorra por itinerarios diferentes.
El séptimo implicado A.R.P.C., otro colombiano, fue quién "marcó" el objetivo, citándose con él para que estuviera solo, y posteriormente con un pretexto, obligarle a recorrer en solitario el camino de regreso a su domicilio, indicándoles a los otros cuándo y dónde estaría a su merced.
Con esta acción, A.R.P.C. buscaba subir peldaños en el escalafón de la organización delictiva y apoderarse de una cantidad de dinero (entre 25.000 y 30.000 euros) procedentes de esta actividad, existentes en el domicilio de la víctima.
Demostró una extraordinaria sangre fría, tras "marcar" a la víctima, dio una pequeña vuelta por los alrededores y llegó – prácticamente el primero - al lugar del asesinato, comprobando que la víctima aún vivía; aún así, introdujo el dinero en el turismo que utilizaba, lo ocultó entre unos pañales, y empezó a desprenderse de lo que podía incriminarle, a la vez que fingía atender al herido.
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