Zaragoza.- La Guardia Civil ha desarticulado una banda dedicada a robos en cajeros automáticos y cajas de seguridad de entidades bancarias, establecimientos comerciales y vehículos en varias provincias españolas, entre ellas Teruel y Zaragoza.
La banda ha sido desmantelada en el transcurso de la denominada “operación Quintana”, llevada a cabo en Valencia, todavía abierta e iniciada en mayo de 2004. Durante esa operación han sido detenidos 41 integrantes del grupo de delincuentes. De ellos, 37 son rumanos, tres moldavos y uno italiano. Se han realizado asimismo nueve registros domiciliarios en la capital valenciana y núcleos de población próximos. En los registros se ha intervenido numeroso material utilizado para la comisión de los robos como documentación falsa, lectores de tarjetas de crédito o lanzas térmicas.
Tras identificar a algunos componentes de la red, la vigilancia de los mismos permitió determinar que todos residían en viviendas de Valencia y localidades limítrofes desde donde se desplazaban a los lugares en los que cometían los delitos.
Los detenidos neutralizaban los sistemas de alarma y arrancaban los cajeros o cajas fuertes enteros para apropiarse del dinero en las afueras de las poblaciones. Se estima que han podido cometer cerca de 130 sustracciones por este sistema en al menos 11 provincias de todo el territorio nacional, según informa Interior.
Modo de trabajo
De seis a ocho personas, con estructura jerarquizada, se acercaban al lugar elegido y se desplegaban escalonadamente en los accesos a la población, estableciendo un dispositivo de alerta ante la posible presencia policial y utilizando emisoras portátiles para comunicarse entre ellos.
Acto seguido, las personas encargadas de dar el golpe neutralizaban las alarmas, mediante el corte de las alarmas, y desencajaban el cajero o caja fuerte. Posteriormente, los implicados trasladaban el aparato fuera de la localidad, llegando en ocasiones a arrastrarlo con coches a varios kilómetros de los municipios.
El cabecilla de la red seleccionaba los objetivos y personas encargadas de ellos. Algunos de los arrestados cuentan con alto grado de preparación y disciplina, ya que han pertenecido a unidades militares en sus países de origen. De hecho usaban en sus golpes sofisticados sistemas de transmisión, así como ropa oscura de camuflaje, máscaras y guantes.