La defensa de UM Air tratará de involucrar a los técnicos turcos de aviación en el accidente del Yak-42

El juicio civil por el accidente del Yak-42, que ha comenzado este martes en Zaragoza, analizará tres informes periciales presentados tanto por la acusación, los familiares de los 62 militares fallecidos, como por la defensa, que representa a la aerolínea propietaria del aparato malogrado, UM Air. Ésta plantea la posible responsabilidad de los técnicos turcos de aviación en el siniestro.

Zaragoza.- Este miércoles continuará el juicio civil que se viene celebrando desde el martes en la Feria de Muestras de Zaragoza sobre el accidente del Yakolev-42 que se estrelló en Trabzon, Turquía, el 26 de mayo de 2003. En ese avión viajaban 62 militares españoles, fallecidos allí, y por los que los familiares solicitan 62 millones de euros de indemnización a la aerolínea Ucranian-Mediterránean Airlines, a la contratista Chapman y a la aseguradora Busin, que habrían de afrontarlo de manera solidaria.

La primera sesión ha servido para interrogar a varios testigos, en su mayor parte militares vinculados a la misión de Afganistán, a la que pertenecían los fallecidos. La acusación y la defensa han discutido ante el juez Ángel Dolado si cabe considerar el viaje del Yak-42 como traslado militar, no sujeto a las normas internacionales de aviación civil, o bien cabe aplicar las prescripciones de la Convención de Varsovia, que abren la puerta a indemnizaciones por parte de las aerolíneas y sus aseguradoras en caso de fallos de seguridad, control y de pericia en los pilotos de UM Air.  

Para el miércoles quedan los informes periciales, dos por parte de los ocho abogados de la acusación, y uno por parte de la defensa, para apoyar los testimonios personales. Otros tres testigos quedarán para la segunda sesión, aparte la posible comparecencia del teniente coronel Manuel Godoy y de los representantes de UM-Air y Busin, pues Chapman está en rebeldía.

Lo que se dirimirá este miércoles ante el juez es saber si los pilotos, tripulantes y personal de mantenimiento de la compañía poseedora del Yak-42 son los principales responsables del siniestro. Los demandantes opinan esta vez que sí, las condiciones del aparato, su falta de permisos y la escasa pericia y experiencia de los pilotos desaconsejaban el inicio del vuelo y hacen a la compañía y sus aseguradoras responsables civiles del siniestro.

En palabras del letrado Antonio Sarabia, el estado del avión y la escasa preparación de los pilotos hacían “prácticamente matemático” el accidente que finalmente se produjo en las inmediaciones del aeropuerto de Trabzon, en Turquía. En este sentido, comparecerá este miércoles un piloto con “30.000 horas de vuelo”, frente a las “250 horas” que, según Sarabia, constaban en el haber del piloto del Yak-42 accidentado. Un dato que ejemplifica el rosario de irregularidades que rodean el viaje.

Irregularidades que, sin embargo, tratará de minimizar el abogado defensor, Rodolfo González Lebrero. Ante los medios, ha defendido el cumplimiento de las normas de seguridad del avión. Y afirma que, en ese viaje, había tres comandantes de vuelo y dos tripulaciones. Asimismo, señala que los pilotos “habían descansado 48 horas” antes de comenzar el vuelo, y que ese aparato siniestrado había volado sin problemas ni carencias legales hasta la fecha del accidente.

El control turco

Lo que, a su juicio, traslada al menos parte de la responsabilidad civil a otros agentes. Las demandadas sólo asumirían 130.000 euros de indemnización, los correspondientes a lo que les exigiría la Convención de Varsovia de aviación civil. A partir de ahí, el abogado Lebrero marca la posible “responsabilidad del Estado” como responsable del destino de los soldados de su Ejército –Defensa está demandada por vía penal ante la Audiencia Nacional-. De ahí una línea argumental de la defensa que se basa en que los militares fallecidos no podían, en la práctica, negarse a subir a aquel avión, lo que traslada al Ministerio responsabilidad civil.

Por fin, la prueba pericial para la defensa de la aerolínea y la aseguradora está en implicar a los técnicos de aviación del aeropuerto de Trabzon, en Turquía, en concreto a los controladores que gestionaron el vuelo finalmente accidentado. Lebrero opina, y tratará de demostrar, la “gran confusión” que crearon en los pilotos ucranianos y los fallos técnicos, de coordinación e información en que incurrieron en el despegue del Yak-42. De su alocución se deducirá una petición para minimizar las responsabilidades de UM-Air, Chapman y Busin.