Ayer se cumplieron 25 años de la mayor manifestación que se recuerda en Aragón, un hito que dejó una marca indeleble en la memoria colectiva de la comunidad. La protesta, que tuvo lugar en Zaragoza contra el Plan Hidrológico Nacional, logró reunir a entre 300.000 y 400.000 personas según distintas estimaciones, superando cualquier expectativa previa y consolidándose como uno de los momentos más significativos de la historia reciente de Aragón en la defensa de sus recursos hídricos.
Durante cinco horas, la ciudad fue testigo de un desfile interminable de ciudadanos que clamaban por la protección del agua y el futuro de la tierra aragonesa. Todos los partidos, salvo el PP, apoyaron la convocatoria, mientras que el alcalde de entonces, José Atarés, intentó acercarse a la cabecera de la manifestación formada por 15 personas portando una pancarta con el lema “Aragón, agua y futuro: rechazo al Plan Hidrológico Nacional”, pero fue abucheado por la multitud. El presidente del Gobierno de Aragón en ese momento, Marcelino Iglesias, respaldó públicamente a los manifestantes.
MILES DE ENTIDADES APOYARON LA CAUSA
El acto contó con el respaldo de la Confederación Regional de Empresarios de Aragón (Cepyme), UGT, CCOO y más de mil entidades, uniendo a la sociedad civil, sindicatos y partidos regionales en torno a una causa común. La lectura del manifiesto a cargo del periodista Luis del Val y la entonación del Himno a la libertad de José Antonio Labordeta se convirtieron en los momentos más emotivos de la jornada, simbolizando la unión de Aragón frente a lo que se consideraba una amenaza al desarrollo sostenible de la región.
El impacto de la manifestación fue inmediato. El Gobierno de Aragón convocó un Consejo de Gobierno extraordinario y exigió al Ministerio de Medio Ambiente la retirada del plan, reclamando la redacción de un proyecto consensuado con las comunidades autónomas afectadas. Iglesias destacó que la voz de Aragón representaba a la España interior, con recursos y población que se veían comprometidos por decisiones que favorecían a otras regiones más desarrolladas.
A lo largo de los años, esta manifestación se ha recordado como un símbolo de la movilización ciudadana y del compromiso con el medio ambiente y los recursos propios. La defensa del agua y el territorio aragonés, que aquel día unió a miles de personas en las calles de la capital aragonesa, sigue siendo un referente para las generaciones que conocen la importancia de proteger el patrimonio natural de la comunidad.
La efeméride celebrada ayer se convierte en ocasión para reflexionar sobre la participación ciudadana, la solidaridad regional y la capacidad de Aragón para alzar su voz frente a decisiones que afectan a su desarrollo y bienestar. La memoria de aquellos miles de aragoneses que salieron a la calle permanece como un ejemplo de unidad y lucha por el futuro de la región.

