Comparsa de Cabezudos de Miralbueno, el proyecto que resucitó una tradición olvidada: “Éramos un grupo de amigos con ganas de hacer cosas”

La comparsa actual cuenta con una colección de personajes única y cada vez más representativa del barrio
Fundada en los años 60 y recuperada en 2022 por un grupo de jóvenes, la comparsa de cabezudos de Miralbueno suma ya 28 cabezas activas

Aragón es tierra de cabezudos, pero no todos los barrios pueden presumir de haber pasado del olvido a convertirse en la comparsa más numerosa de Zaragoza. Eso es justo lo que ha logrado Miralbueno, que, tras décadas sin actividad, a día de hoy presume de tener más de 28 cabezas activas, alrededor de 60 voluntarios, personajes únicos y una misión social que va mucho más allá de animar las fiestas del barrio.

Todo comenzó como una idea de clase entre amigos, pero el impulso de Saúl López, joven vecino del barrio y actual presidente, ha llevado al grupo a protagonizar uno de los mayores revivals del folclore popular en Zaragoza. “La llevamos una cuadrilla de chavales que nos encantan los cabezudos y decidimos empezar el proyecto, siendo muy pequeño al principio”, ha explicado Saúl a ARAGÓN PRESS. Tan potente ha sido el crecimiento que hoy “somos la comparsa más grande de Zaragoza”, asegura.

  1. HISTORIA: UNA COMPARSA QUE RESURGIÓ DE LAS CENIZAS
  2. PERSONAJES: DE MANUEL BATÁN AL CHOTO DEL PIRINEO
  3. ACTIVIDADES: MÁS QUE CABEZUDOS, UNA COMPARSA SOLIDARIA

HISTORIA: UNA COMPARSA QUE RESURGIÓ DE LAS CENIZAS

La comparsa de Miralbueno tiene raíces documentadas desde 1960, pero pasó por largas etapas de inactividad. Tras muchos años sin cabezudos, en 1995, se adquirieron cuatro cabezudos: “los originales” (el Baturro, la Forana, la Bruja y el Diablo) gracias a la Comisión de Fiestas del barrio, aunque apenas salían una vez al año y sin el cuidado necesario. “Se usaban de mala manera, no se sacaban con traje ni llevaban látigo, no se les tenía aprecio”, explica Saúl.

La comparsa de Miralbueno tiene raíces documentadas desde 1960, pero pasó por largas etapas de inactividad

Tras varios intentos esporádicos de recuperación, la verdadera resurrección llegó en 2022. “Mi padre vivía en Miralbueno y quisimos recuperar esa tradición que llevaba décadas parada. Éramos un grupo de amigos con ganas de hacer cosas”, cuenta López. Hoy en día, su implicación ha hecho que sean un referente. “Actualmente tenemos 28 cabezas, pero este año se presentan diez nuevas piezas en fiestas”, avanza.

PERSONAJES: DE MANUEL BATÁN AL CHOTO DEL PIRINEO

La comparsa actual cuenta con una colección de personajes única y cada vez más representativa del barrio y la tradición aragonesa. Entre los más antiguos están el Baturro, la Forana, el Diario y el Diablo. A ellos se han sumado otros muy queridos como la Diabla, el Chulo, el Payaso, el Mexicano, el Pedrón o la gigantilla Reina Matilde.

Uno de los más emblemáticos es Manuel Batán, conocido como “el tirador”. Este cabezudo está inspirado en este vecino de Miralbueno que fue el mejor lanzador de barra aragonesa. “Lo propusieron los vecinos porque era muy querido y lo incluimos en 2023. Para nosotros es un orgullo”, destaca Saúl. También sorprende el Choto, una figura grotesca basada en una leyenda pirenaica. “Es el único cabezudo de Zaragoza que está completamente envuelto con pelo real, y lo hicimos nosotros mismos desde cero”, afirma Saúl.

La mayoría de las cabezas son diseñadas, pintadas y restauradas por el propio equipo. “Todo lo hacemos de forma autodidacta. Nos lo guisamos y nos lo comemos”, resume con orgullo.

El Choto es una figura grotesca basada en una leyenda pirenaica

ACTIVIDADES: MÁS QUE CABEZUDOS, UNA COMPARSA SOLIDARIA

Más allá de las fiestas del barrio, que suelen caer entre la última semana de agosto y primera de septiembre, la comparsa de Miralbueno realiza actividades durante todo el año. Visitan colegios, centros de personas con discapacidad, colaboran con Down Zaragoza, y participan en eventos en pueblos de todo Aragón.

Somos una comparsa muy solidaria y también muy viajera. Vamos a todos los colegios del barrio y a residencias”, subraya Saúl. Durante las Fiestas del Pilar, su calendario se intensifica con decenas de “bolos”, como ellos llaman a los actos fuera del recorrido habitual.

Visitan colegios, centros de personas con discapacidad y participan en eventos en pueblos de todo Aragón

Para que todos disfruten del pasacalles, se organizan en dos zonas diferenciadas: “Repartimos los cabezudos para que una parte esté con los niños y otra sea la zona más batallera, para los que buscan esa adrenalina de correr y pegar”, detalla.

Además, cuentan con una “chiquicomparsa” formada por cadetes para formar cantera: “Es para que los peques aprendan a sacar cabezudos y en el futuro puedan sacar los grandes”, explica.

Todo esto sin apenas ayudas económicas. “Nos lo costeamos todo: restauraciones, trajes, cabezudos nuevos... Todo sale de nuestros bolsillos y de algún sorteo”, reconoce. A pesar de las dificultades, el apoyo vecinal se ha consolidado. “Al principio costó que el barrio se adaptase, pero ahora los vecinos están supercontentos. En solo tres años nos hemos vuelto imprescindibles en las fiestas”, concluye.