Zaragoza.- La vieja Europa se ha caracterizado siempre por la libre circulación de personas, bienes y capitales. Hoy también es posible aplicar esa libertad a un libro, una canción, una tesis doctoral o al post de un blog. Y el canal idóneo para ello no es otro que Internet. A pesar de las posibilidades que permite, la Red de Redes también ha revolucionado el terreno de la propiedad intelectual y los derechos de autor han dado un giro vertiginoso.
Es en este punto donde ColorIURIS, el sistema internacional de autogestión y cesión de derechos de autor on line, intenta dar un empujón a los creadores para que puedan registrar sus trabajos y hacerlos públicos en un espacio virtual. Con este ColorIURIS patrimonial, se trata de acercar la cultura de manera compatible y respetuosa con las habituales trabas legales. “La legislación tradicional sobre derechos de autor ha sido útil para equilibrar los intereses de los autores y de los usuarios de la cultura, pero con la llegada de Internet todo se ha trastocado y era imprescindible una herramienta que flexibilizara esos derechos de autor y que permitiera al mismo tiempo la divulgación de la cultura y la protección de los contenidos”, explica Pedro J. Canut, que encabeza el equipo de abogados que desde Zaragoza ha impulsado el sistema ColorIURIS.
“Haz clic y úsalo”. Así de sencilla es la propuesta de la versión patrimonial de este sistema. El autor sólo tiene que registrar la obra deseada en su propio espacio virtual o en la web de ColorIURIS para ofrecerlo al público en general. “Funciona como cualquier tienda on line donde se venden libros y música”, indica el responsable de este sistema que ha incorporado como principal novedad la posibilidad de adquirir los derechos de reproducción, de comunicación pública o de distribución.
Antes de la descarga, se crea inmediatamente un contrato en línea de cesión de derechos que recoge las condiciones que el autor ha predispuesto y las que el usuario elige; cada uno contará con una copia, así como un tercero de confianza que la guardará durante un periodo de cinco años. De esta forma, Internet se convierte en una gran plataforma para la difusión libre de la cultura pero siempre dentro de unos límites; exactamente los que marca la Ley de Propiedad Intelectual o la normativa vigente en el país en el que se utiliza el sistema ColorIURIS. Es decir, si el contrato no convence al usuario regirá la legislación pertinente pero, si lo acepta, deberá asumir las condiciones que ha firmado.
Esas condiciones pueden variar hasta en once modelos distintos, que se identifican mediante colores. “Son once acuerdos de licencia estándar, desde el verde, que es el más permisivo al rojo, el más restrictivo”, concreta Canut. Por ejemplo, existe la posibilidad de distribuir un libro de forma individual para un único lector así como la opción de que una editorial adquiera los derechos para su explotación. Una vez aceptado el contrato y en caso de establecer una compra, se iría directamente a una página de pasarela de pagos, ajena al sistema y también bajo servidor seguro, para abonar la cantidad acordada en la cuenta indicada por el autor. “La novedad es que hasta ahora este sistema permitía la autogestión de los derechos y ahora es posible el pago”, apunta Canut.
Y todos los pasos se formalizarían a través de Internet con una sencillez mayor de la aparente. “A ver… ¡Sólo tarda cuatro segundos!”, exclama el abogado al demostrar la brevedad del proceso. Este desfase mínimo es, para Pedro Canut, lo que da la fiabilidad del sistema en tiempo real. Además, la plataforma cuenta con otra garantía que, según relata el abogado, “me hace mucha ilusión porque ha costado muchos meses conseguirlo por burocracia”. Se refiere a que ColorIURIS es probablemente la primera entidad privada española con servicio de sellado de tiempo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, una marca que viene acompañada de un número de serie, la fecha y la hora en la que se ha aceptado el contrato.
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Pedro J. Canut y Modesto Lobón |
Autores pioneros
Los colores de ColorIURIS ya son un código habitual en algunas páginas institucionales, como la del Ayuntamiento de Zaragoza o la del Partido Popular, pero también en la del Museo Pablo Gargallo, cuya web muestra todo su catálogo y permite usar las imágenes de la obra del artista.
Ahora el reto está en facilitar la distribución y compra de obras como una forma, si no de acabar, sí de atenuar las tensiones entre los derechos de autor y el libre acceso a la cultura. Una buena forma para adherirse a este sistema es a través de los e-books y el concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza y escritor Modesto Lobón ha sido uno de los primeros en poner su firma a uno de estos libros electrónicos, realmente a dos: “Amor y poder” y “Cita en la cumbre”. “Es una sensación nueva de vértigo. Internet es como una ventana abierta al mundo. Es hablar urbi et orbe, para la ciudad y para el mundo. Porque realmente no hay limitaciones. Lo presentamos en Zaragoza pero es para toda España, para Europa y para el mundo. Es una ventana donde uno proyecta una voz que se puede oír en todo el mundo”, indicó el autor durante la presentación de esta novedosa iniciativa en la capital aragonesa.
También el locutor radiofónico Joaquín Guzmán ha colgado una entrevista realizada desde su estudio a Jarabe de Palo para su libre difusión. Y el propio bufete de abogados predica con el ejemplo y su página web permite la descarga del libro “Una aportación independiente a la cultura libre con ColorIURIS” en código rojo; es decir, el que permite todos los usos privados pero no los comerciales.
Perder el miedo
ColorIURIS está destinado a todo el que tenga un contenido on line y persigue un gran fin: liberalizar la cultura. Pero ¿cuáles son sus desventajas? “Yo no veo ninguna”, responde Canut con toda seguridad. Su mayor aval es el equipo de doce personas que trabaja desde España y que garantiza un sistema de calidad, “una revisión constante ya que ofrecemos un producto jurídico para que el sistema informático sea cada vez más amigable tanto para el autor como para el usuario final”.
A pesar de ello, todavía se encuentran algunas reticencias, hace falta que tanto el usuario como el autor se conciencien y también que se flexibilicen algunos derechos.
Además, el propio sistema busca alternativas. “Estamos estudiando otros medios de pago, como sms o incluso mobipay, que sean más atractivos o le den menos miedo a la gente. Es cierto que el comercio electrónico en España no acaba de arrancar por ese miedo que le tiene la gente a la tarjeta de crédito, un miedo infundado porque en ColorIURIS todo se produce en servidor seguro, toda la página está certificada, no sólo por garantías a los usuarios sino por respetar la ley ya que estamos usando datos personales”, apunta Canut.
Con todo, esta plataforma no para de crecer y despertar el interés entre la comunidad internauta. De hecho, su web registra más de 600.000 usuarios únicos al mes, según Google Analitics. Un éxito que era “esperado” pero “más adelante”. Así lo asegura Pedro J. Canut, ante el espectacular crecimiento que ha experimentado este sistema en los últimos meses. Desde mediados de año ha habido “un auge extraordinario. Estamos en los tres millones de usuarios a lo largo del año y la mayoría ha sido a partir de junio”, concreta.
A por MERCOSUR y el gigante asiático
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Presentación de ColorIURIS en SIMO 2007 |
Aunque ya presentes en 25 países, su próximo objetivo es MERCOSUR, de ahí que se haya presentado recientemente el sistema en Brasil (en el II Congreso de Derecho de Informática y Telecomunicaciones) y en Argentina, “que es donde tenemos representantes estables ya”. En España ya cuenta con una gran aceptación, con un setenta por ciento de sus usuarios, seguidos por los internautas argentinos y mexicanos. Y más adelante esperan conquistar al usuario chino.
En España, su última acción promocional fue en SIMO, Feria Internacional de Informática Multimedia y Comunicaciones. Ya habían asistido en anteriores ocasiones pero esta vez ha sido más fácil. “Ahora que la gente ya sabe lo que es un blog, ya se le puede explicar qué es ColorIURIS”, explica Canut. Por eso, espera que a partir de ahora haya una mayor sensibilidad; sobre todo, después de volver de esta gran cita con las nuevas tecnologías con “mucha ilusión de ver que despierta interés dentro y fuera de Aragón”.