Cervezas en floreros y tortillas variadas: el bar de Zaragoza que conquista a los artistas

El local se caracteriza por su decoración. Foto: Gastroranking
Su fachada pasa desapercibida, por su apariencia que recuerda a un edificio de pisos, de modo que nadie imagina que en su interior se esconde un templo donde al arte tiene cabida

Zaragoza guarda escondidos por la ciudad rincones en los que parece que el tiempo se ha detenido. Este es el caso del Bar Bonanza, un local situado en la calle del Refugio, 8, fundado en 1972 por Manolo García y convertido desde entonces en un espacio para los amantes del arte. Su decoración lo dice todo: un Guernica en la pared acompañado de fotografías eróticas y un caballito de tiovivo de madera, son algunos de los emblemas más significativos que se pueden encontrar al cruzar sus puertas.

Su fachada pasa desapercibida, por su apariencia que recuerda a un edificio de pisos, de modo que nadie imagina que en su interior se esconde un templo donde al arte tiene cabida. El bar se mantiene fiel a cuatro pilares: producto de calidad, la gente, platos tradicionales y cercanía de los camareros. Todo ello hace de este pequeño rincón del Casco Antiguo un clásico de Zaragoza.

Su fachada pasa desapercibida por su apariencia que recuerda a un edificio de pisos
  1. TORTILLAS, VINAGRILLOS Y UN “PLATO DE VERDURAS”
  2. LOS FAMOSOS “FLOREROS”

TORTILLAS, VINAGRILLOS Y UN “PLATO DE VERDURAS”

En el Bonazna, el plato estrella son las tortillas, pudiendo encontrar para todos los gustos: desde las más clásicas hasta otras de escabeche, ajetes tiernos, jamón y queso y la más demandada de todas, la de morcilla. A su vez, también sorprende su conocido “plato de verduras” que, pese al nombre, no lleva ni una. Y, es que, se trata de una generosa ración de chorizo, jamón serrano y longaniza.

Por otro lado, los amantes de los vinagrillos también tienen un hueco en este espacio, ya que se puedan degustar banderillas de pepinillos, olivas o anchoas mientras se disfruta de una fresca cerveza o un clásico vermú.

LOS FAMOSOS “FLOREROS”

Otro de los emblemas del Bonanza son sus “floreros”, jarras de grandes dimensiones repletas de cerveza que ya forman parte de la cultura popular del bar y que todo el que lo pisa, no duda en probarlo.

Con más de 50 años de historia, el Bonanza recoge centenares de reseñas. En Google, los clientes lo definen como “un local tiene una decoración especial, no se puede vivir o venir a Zaragoza sin haber ido al Bonanza” o como “un local magnético, un tanto histriónico, que te atrapa desde el primer momento”. Un local de los de “toda la vida”, donde la cercanía y el producto de calidad enamoran a cada cliente que lo pisa.