El centro de crisis contra las violencias sexuales de Zaragoza, a punto para su apertura
Finalizadas las obras del Centro de Atención Integral a Víctimas de Violencias Sexuales (Caivis) de Zaragoza, el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) tiene todavía pendiente finalizar el equipamiento del espacio y licitar el contrato de servicios. El coste de esta última partida, algo más de 500.000 euros (506.958), es la principal novedad que ha dejado este jueves la visita a las instalaciones de la vicepresidenta de la DGA, Mar Vaquero, y la directora del IAM, María Antoñanzas. Los Caivis de Huesca y Teruel, con una construcción más sencilla, han abierto sus puertas con trabajadores propios y un “refuerzo” consistente en una psicóloga, trabajadora social y abogados.
En la capital aragonesa, el Ejecutivo ha invertido 1.161.000 euros en el acondicionamiento del local (unos 700.000 en el contrato de obra principal), de 100 años de antigüedad y que en el pasado era una zapatería. Abrirá en diciembre conforme a los plazos para acceder a fondos europeos, que sufragarán la totalidad de los trabajos, y trabajarán cuatro personas. Las particularidades de la instalación han retrasado su apertura. En especial, por los problemas para adaptarlo a la normativa de eficiencia energética que requiere la UE.
Cuenta con sótano, donde ya se ha habilitado por ejemplo una sala de formación y una biblioteca, y otra planta a la altura de la calle. En total, 470 metros cuadrados que no solo darán cabida a espacios de atención a las víctimas, la función principal que se complementará con los pisos del IAM en las tres capitales de provincia, uno por ciudad, las alternativas habitacionales de emergencia ya existentes, los servicios de los ayuntamientos, un convenio con el Colegio de Abogados y atención telemática las 24 horas para asistencia psicológica y jurídica o dar información.
Como ya se dio a conocer en los pliegos, tiene dos accesos, desde la calle Santa Isabel para la parte más expositiva con las distintas muestras, de hecho ya está habilitada una de ellas de cara a la apertura; y por Manifestación para las oficinas. El local respondía a las peticiones, la doble entrada es por razones de seguridad y nos permite no solo la formación sino atender a todas las víctimas de violencia de género. Hemos intentado aprovechar todo lo que nos daba el edificio y se han descubierto detalles como el antiguo patio de manzana, en el sótano”, ha señalado el arquitecto, Santiago Carroquino.
María Antoñanzas ha explicado que se atenderán casos desde los doce años, una franja de edad en la que tienen especial impacto las violencias sexuales digitales. “Tres de cada cuatro menores se han visto expuestos a esto, estamos hablando de un 75%, es ciertamente preocupante. Cuando hablamos de agresiones, en los seis primeros meses del año en Aragón ha habido 75 violaciones. Son datos que no se reflejan luego en las atenciones que estamos dando y queremos que esas personas vengan, utilicen los centros y podamos ayudarlas”, ha declarado.
Pese a externalizar la plantilla, el IAM gestionará el día a día de los Caivis. A través de una aplicación, se elaborará una base de datos sobre las atenciones y los perfiles que se remitirá al Ministerio. El objetivo es conocer, durante el primer año, “qué tipo de personas demandan el espacio”, las formas de violencia más recurrentes o los rangos de edades. De este modo se “dimensionarán” los servicios que presten los centros.
Además, según ha señalado la vicepresidenta Mar Vaquero, podrán beneficiarse del servicio las personas de fuera de Zaragoza que lo requieran. Los profesionales, ha dicho, “se van a poder desplazar a esos otros municipios de cada una de las provincias e incluso cubrir los desplazamientos de las víctimas”. “Se trata de ponerlo todo a disposición para superar estos momentos”, ha concluido.
Los centros de crisis se presentaron por primera vez en el verano de 2022 con Mayte Pérez (PSOE) como consejera de Presidencia y María Goikoetxea (Podemos) como directora del IAM. El proceso hasta la apertura del Caivis de Zaragoza, el último, habrá durado casi dos años y medio. El de Huesca ya sirvió estas fiestas de San Lorenzo como punto violeta.