La Seo cobra vida a través del personaje de Tía Pilarín
Zaragoza es una ciudad majestuosa, donde los elementos que la caracterizan conquistan a todos quienes la visitan. Su belleza radica no solo en su pasado milenario, sino también en sus monumentos icónicos como la Basílica del Pilar y la Aljafería o en su alma representada en tradiciones, gastronomía y su gente.
Con una riqueza arquitectónica y cultural que enamora, Zaragoza no solo es patrimonio, sino inspiración para quienes la admiran. Sus calles narran historias de épocas gloriosas, resistencias heroicas y convivencia de culturas. Es un lugar que invita a redescubrir cada rincón y a detenerse ante su majestuosidad.
Entre los amantes de esta ciudad se encuentra Tía Pilarín, el entrañable personaje animado de Juan Moneo. Fiel a su estilo único y humorístico, ha encontrado una forma singular de rendir homenaje a Zaragoza: caracterizando sus elementos más emblemáticos como si fueran personas. Su última creación es nada menos que La Seo, reinterpretada como una mujer imponente que refleja la esencia del edificio histórico.
LA SEO PERSONIFICADA
Tía Pilarín no escatima en detalles ni en sentido del humor al presentar su última obra: La Seo personificada. Según ella misma explica: “Soy como Goya, pero sin sordera. Ni dinero. Ni talento. Pero, eso sí, con toda la cara de la Borrego”. Con la ayuda de sus seguidores, que le sugirieron que debía parecerse a Pitita Ridruejo, Isabel Preysler y Naty Abascal, Tía Pilarín ha presentado a la personificación de La Seo.
En el dibujo, La Seo aparece como una mujer elegante y monumental, vestida con un traje que combina los estilos arquitectónicos que conforman la catedral: su tronco representa la torre y su característico reloj, mientras que las faldas simbolizan los contrastes de sus muros. Tía Pilarín bromea: “Ella es la hermana pequeña. La olvidada. Aun siendo más apuesta, siempre estará a la sombra de su tata famosa: el Pilar.” Sin embargo, destaca la fuerza y distinción de La Seo, descrita como una zarina de imponente presencia.
OTROS PERSONAJES DE LA CIUDAD
Pero La Seo no está sola en este universo artístico. Tía Pilarín ha dado vida a otros símbolos zaragozanos:
La Romareda
Tía Pilarín no se ha detenido en La Seo y ha continuado dando vida a otros emblemas zaragozanos. Uno de los más llamativos es su interpretación de La Romareda, el estadio del Real Zaragoza, que ha sido reimaginado como una gladiadora imponente. En el dibujo, la figura lleva un casco coronado con una cabeza de león, simbolizando la fuerza y el orgullo. Como lanza, sostiene uno de los característicos focos del estadio, y su escudo redondo lleva el emblema del equipo, destacando su vínculo inseparable con el deporte y la pasión de los zaragozanos.
En el fondo de la ilustración puede leerse la frase “Moverse, maños, moverse”, un cántico icónico de apoyo al equipo blanquillo. La ilustradora presenta a La Romareda como una auténtica diosa guerrera, una figura que no solo encarna el espíritu combativo del equipo, sino también el entusiasmo y la esperanza de toda su afición.
El cierzo
El Cierzo, ese viento incansable que define la vida diaria en Zaragoza, ha sido también personificado por Tía Pilarín con su característico toque humorístico. En su visión, este fenómeno natural se convierte en un dios imponente, de cabello y barba blanca, representando su fuerza y omnipresencia. Soplando con intensidad hacia la Basílica del Pilar, este personaje capta la esencia de un viento que, aunque muchas veces desafiante, es parte fundamental de la identidad zaragozana.
"Y por fin aquí está el Cierzo. Una deidad con la que lidiamos todos los vecinos de Zaragoza día a día", comenta Pilarín en tono irónico. La representación mezcla majestuosidad y cercanía, simbolizando tanto la grandeza como las pequeñas incomodidades que este viento genera en la vida cotidiana. Con esta ilustración, Tía Pilarín celebra el Cierzo como algo más que una simple fuerza natural: una figura casi mitológica que acompaña la historia y el día a día de la ciudad.
El río Ebro
El río Ebro, símbolo indiscutible de Zaragoza, también ha cobrado vida en el universo creativo de Tía Pilarín. En su reinterpretación, el río se convierte en un hombre-sirena, mitad humano y mitad siluro, con los inconfundibles bigotes de estos fotos que habitan en sus aguas. Con un gesto de silencio, la figura alude al famoso dicho: “El Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar”. Pilarín describe a este personaje como una mezcla entre Jack Sparrow y Aquaman, adornado con un tatuaje maorí que representa los puentes que cruzan el río, destacando su conexión con la ciudad.
La ilustradora no escatima en elogios para el río: “Lo he pintado guapetón porque últimamente está muy limpio nuestro Ebro; y da gusto verlo”. Con esta representación, Tía Pilarín no solo resalta la importancia histórica y natural del Ebro, sino que también lo celebra como un elemento vivo, lleno de encanto y misterio. Es una personificación que mezcla humor, fantasía y una pizca de orgullo local.
El Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería, joya histórica y arquitectónica de Zaragoza, también ha sido reinterpretado por Tía Pilarín en su estilo único. La ilustradora lo personifica como una reina majestuosa, inspirada en la figura de la Reina Isabel, en un guiño a la historia del edificio que hoy alberga las Cortes de Aragón. La reina lleva una corona que emula los icónicos arcos mudéjares del palacio, mientras que sus pendientes representan las torres que lo caracterizan. Sus manos, adornadas con tatuajes de henna, y las flores rosas y amarillas que porta, simbolizan la convivencia de culturas que define este monumento.
"Aquí está la bellísima Aljafería. Es que me ha quedado guapa, guapa. De domingo", comenta Pilarín, mezclando humor y admiración. En su representación, la Aljafería se convierte en una reina que combina la elegancia de las vírgenes cristianas con los matices y elementos de la cultura musulmana. "Lo mejor de los dos mundos, como Hannah Montana y, evidentemente, la Aljafería", añade, resaltando la riqueza cultural que este palacio encierra y su estatus como símbolo de la diversidad histórica de Zaragoza.
TÍA PILARÍN
Tía Pilarín es un personaje ilustrado que ha cobrado vida gracias al talento del periodista zaragozano Juan Moneo. Esta carismática mujer, que parece tener 55 años eternos, representa a "esa tía que todos tenemos" en nuestras vidas, una figura entrañable y familiar. Este personaje combina el humor aragonés, lleno de matices y peculiaridades, con una personalidad arrolladora que atrae a todos.
Nacida en el mundo de las redes sociales, Tía Pilarín se ha convertido en un fenómeno cultural que no solo celebra la rica cultura aragonesa, sino que también desafía estereotipos con su ingenio y frescura. Su creador, Juan Moneo, la describe como una fusión de sus propios familiares y de su propia esencia, reflejando el alma costumbrista que todos llevamos dentro, incluso aquellos que son más jóvenes y que quizás no se sientan tan conectados con las tradiciones de su tierra.