Zaragoza.- Desde 1981 hasta 2006, la superficie glaciar del Pirineo aragonés ha pasado de 400 a 200 hectáreas. Unos datos alarmantes que revelan que el cambio climático está haciendo estragos también en la Comunidad. Según las previsiones que ha realizado un estudio de la Universidad de Zaragoza, dentro de 20 ó 30 años podrían quedar sólo los glaciares más grandes, es decir, el de Aneto, la Maladeta y los dos de Monte Perdido. Los más afectados, aquellos macizos con una extensión menor, han sufrido un deshielo con cifras como la de los Infiernos, que cuenta ahora con un 72% menos de superficie.
Se trata de la mayor deglaciación producida desde la Pequeña Edad del Hielo, que se produjo a finales del siglo XIX. Así lo indica el estudio del departamento de Geografía de la Universidad de Zaragoza, financiado por el Gobierno de Aragón a través su Patronato de los Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos, en el que han participado numerosos voluntarios.
Según los datos publicados en la página www.glaciares.org, el macizo de Infiernos ha perdido un 72,4% de la superficie glaciar que poseía en 1981, seguido por Posets (68,5%), Monte Perdido (55,7%) y Maladeta (47,8%). “Es una pérdida muy grande en muy pocos años”, ha declarado Javier Chueca, del departamento de Geografía de la UZ, quien ha dirigido el estudio.
El número de aparatos catalogados como glaciares asciende ahora a diez (Central de Infiernos, Superior e Inferior de Monte Perdido, Llardana, La Paúl, Occidental y Oriental de la Maladeta, Aneto, Barrancs y Occidental de Tempestades), cuatro son formas transicionales de glaciar-helero (Occidental, Central y Oriental de Marboré y Coronas) y, dos, simples heleros (Oriental de Infiernos y Posets N).
Los profesores de la Universidad señalan dos causas principales para este hecho: el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones en forma de nieve, que son las que alimentan los glaciares. “Las temperaturas han ascendido de forma significativa y contrastada desde los años 80, sobre todo de las de verano”, ha explicado Chueca.
“Al paso que van podrían quedar sólo los más grandes, es decir, el del Aneto, la Maladeta y dos de Monte Perdido”, ha declarado Chueca. “En los macizos en los que los glaciares son más pequeños es donde más se están degradando y perdiendo. Los que tienen más volumen aguantan más”, ha añadido.
Dos profesores de la UZ y cerca de 100 voluntarios han colaborado en el estudio, que será presentado en varias publicaciones y seminarios. “Creemos que es una muestra palpable y muy visual de los efectos del cambio climático en uno de los ecosistemas más frágiles que se conservan en nuestro país”, declaran.