La burra Chenoa, perros o canarios toman el protagonismo en Zaragoza y son bendecidos por San Antón
Ladridos, rebuznos y algún que otro silbido han puesto la banda sonora durante una hora a la ciudad de Zaragoza. Unas cuantas decenas de animales de la ciudad, acompañados por sus dueños humanos, han tomado el protagonismo en el día de hoy, 17 de enero, para recibir las bendiciones de su patrón, San Antón.
Perros, gatos, canarios, caballos, tortugas, conejos y toda clase de animales se han congregado este viernes en una abarrotada iglesia de San Pablo para celebrar su día especial y socializar entre ellos. Aunque, sin duda, ha sido la famosa burra Chenoa la que se ha llevado el protagonismo. Es la séptima vez que acude a esta celebración y es que su dueño, mientras esperaba en fila para que fuera bendecida, reconoce que es el gran atractivo y todos “quieren hacerse una foto con ella”. Para él, su burra de 20 años es una excusa para “salir de casa” y poner en marcha “su movilidad”.
Chenoa no ha sido la única que se ha robado las miradas, y es que dos grandes yeguas han conseguido ser la expectación de los allí presentes. De Triana y Ana, su dueño dice que son una “alegría” y ese “chute de energía” al final del día. Para devolverles todo ese cariño incondicional, le piden a San Antón mucha salud para él y sus dos yeguas, "y que no les falte de nada”, además de “que se mantengan así de fuertes”.
Y es que estos animales no son solo eso, son un miembro más de las familias. “Como se suele decir ahora, es mi hijo peludo y me aporta muchísima felicidad en mi día a día”, expresa la dueña de una “conejita”, quien añade que le han pedido a San Antón “mucha salud” y que “baje el mal genio” que tiene su mascota. Además de estas palabras llenas de cariño, otras como "amor", "felicidad", "cariño" y "amistad" han salido de unos dueños muy orgullosos.
Tener compañía es el gran motivo de adquirir una mascota. Es el caso de Paca, una mujer que si no fuera por su perra “estaría sola”. Alguna vez, cuando ha tenido que prescindir de su animal de compañía, reconoce que siente “que falta alguien”. A su lado, otra mujer, ha paseado a dos caninas, Kiara y Puluso, hasta allí para “curar” a una de ellas que está “muy malita” y que la cachorra “crezca sana”. Un ritual que lleva haciendo año tras año y que le "llena mucho".
Y así, de perro a gato y de gato a tortuga, cada uno de los animales allí presentes han pasado por el escenario, colocado en la plaza, para ser bendecidos con agua bendita de la mano del párroco. Todos estos animales podrán presumir de protección el resto del año.