Tres acusados de varios alunizajes niegan la autoría porque su coche había sido robado
Zaragoza.- Tres personas se han sentando en el banquillo este miércoles acusadas de formar parte de una banda organizada dedicada a perpetrar alunizajes. En uno de ellos, en el bar Petit Scala de Villafranca de Ebro, lograron llevarse la caja registradora con la recaudación del día. La fiscal pide dos años y medio de prisión para cada uno.
Los hechos se produjeron en la madrugada del 2 de febrero de 2011. Los tres acusados, padre e hijo y un amigo de éste, han negado los delitos que se les imputan, asegurando que el día del alunizaje su coche había sido robado. José Roberto A. y Roberto A. han señalado que el Ford Sierra, propiedad de la familia y del que sólo poseían un juego de llaves, hacía dos meses que no funcionaba y lo cambiaban de aparcamiento cada 15 días “empujándolo para que no nos multaran”.
La Guardia Civil ha asegurado que la batería del coche había sido cambiada, a lo que el hijo ha respondido que “la batería fue un regalo de mi tío, pero era muy vieja y tampoco funcionaba”, así que el coche seguía sin arrancar.
Padre e hijo han afirmado tener una coartada para el día de los hechos. El hijo ha explicado que estuvo viendo un partido del Barcelona y que se quedó dormido en el sofá. Según ha resaltado el acusado, los padres “llegaron a las dos de la madrugada y se fueron directamente a dormir”.
Los abogados de la defensa, entre ellos Javier Osés, han insistido en que el vehículo no funcionaba. El hijo acusado ha asegurado que, cuando encontró el coche alunizado “parecía haber sido manipulado”. “Tenía los cables por fuera y pelados”, ha apostillado.
Otro de los acusados es un compañero de trabajo del hijo, “un conocido del pueblo aunque trabajamos juntos”, ha explicado el hijo. Éste, identificado como Alejandro C., ha indicado que conocía el coche pero nunca se había montado en él. Al igual que los otros dos procesados, ha negado todos los hechos y ha considerado los cargos “un error”, ya que el bar alunizado en Villafranca de Ebro pertenecía al tío de su entonces novia. Cuando salió del calabozo, el acusado acudió al establecimiento de su ahora ex novia a exigir “explicaciones al tío porque yo no lo había hecho y a pedirle disculpas, porque era familia de mi entonces novia y no quería estar mal con ellos”.
El abogado de la acusación les ha preguntado por qué no pusieron una denuncia por la desaparición del coche de forma inmediata. El padre ha respondido que fue “a Alfajarin a poner la denuncia y me dijeron que esperara unos días para ver qué daños tenía el coche”. El acusado no llegó a firmar la denuncia hasta el día de su detención, en el cuartel de la Benemérita en Utebo. Además, el enjuiciado había sido amonestado en una ocasión en el bar, al que acudió “algo bebido” y abandonó el local voluntariamente.
El caso ha quedado en manos de la magistrado del Juzgado de lo Penal número 6 de Zaragoza que dictará sentencia.