Alcorisa (Teruel) ampliará este año la experiencia del Drama de la Cruz con una nueva propuesta cultural que invita a mirar más allá de la representación. Desde el 27 de marzo y hasta el Sábado Santo, el Centro Cultural Valero Lecha acogerá una exposición fotográfica que recoge la esencia más visual y emocional de uno de los actos más singulares de la Semana Santa aragonesa.
La muestra, firmada por el artista local Abilio Andrés, reúne una cuidada selección de instantáneas que capturan gestos, rostros y atmósferas que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos durante la representación en el Monte Calvario. A través de un enfoque íntimo y detallista, el autor propone redescubrir la obra desde una perspectiva más pausada.
“Como un intruso discreto, la cámara se ha vestido de actor para habitar el escenario”, explica Andrés, quien apuesta por el blanco y negro y el formato cuadrado para resaltar la pureza de la imagen y la fuerza de la luz sobre los cuerpos y escenas.
Más que una simple colección de fotografías, la exposición se plantea como una puerta de entrada o de regreso al Drama de la Cruz, permitiendo al visitante detenerse en la potencia visual de una representación que cada año transforma la localidad turolense y atrae a miles de visitantes.
ACCESIBILIDAD Y UNA EDICIÓN MARCADA POR LA EVOLUCIÓN
Como novedad, la organización ha habilitado un servicio gratuito para personas con movilidad reducida, con el objetivo de garantizar que todos puedan disfrutar del espectáculo. Para acceder, será necesario solicitarlo previamente por correo electrónico (seguridad.dramadelacruz@alcorisa.com). “No queremos que el entorno natural del Monte Calvario sea un impedimento”, ha subrayado el presidente de la asociación, Mario Nuez.
La representación, que celebrará su 49ª edición el próximo Viernes Santo a las 17.00 horas, volverá a movilizar a cerca de 300 vecinos para recrear la Judea del siglo I en un enclave único: un Vía Crucis del siglo XVI con 14 estaciones esculpidas en la ladera del monte.
Fiel a su vocación histórica desde 1978, el Drama de la Cruz ha ido incorporando mejoras técnicas y escénicas, como pantallas gigantes para seguir los detalles en directo, sin perder su esencia original. Una evolución constante que ha consolidado este evento como uno de los grandes referentes culturales y patrimoniales de Aragón.
