Tomeo vs Zapater: sentimiento y cultura aragonesa en el pivote

Pablo Tomeo y Alberto Zapater ponen uno de los sellos aragoneses en el centro del campo del Alcoraz
Alberto Zapater y Pablo Tomeo en una imagen dividida
photo_camera Zapater y Tomeo ponen el sello aragonés en ambos centros del campo. Foto: Real Zaragoza/S.D. Huesca

Momento de analizar el centro del campo de la Sociedad Deportiva Huesca y del Real Zaragoza. Allí va a haber dos hombres que, jueguen o no y lo hagan de inicio o de suplentes, van a vivir especialmente el duelo de este domingo. Se trata de Pablo Tomeo y de Alberto Zapater, aragoneses ambos de pura cepa y defensores cada uno de su Huesca (a pesar de haber nacido en Teruel) y su Zaragoza. El oscense apenas suma 16 partidos con el Huesca por los 413 de Zapa con la elástica zaragocista, pero el amor por su equipo es el mismo.

Pablo Tomeo recaló en el cuadro oscense tras su paso por el Andorra y ya el año pasado destacó considerablemente en Segunda RFEF. No consiguió evitar el descenso, pero sumó un total de 28 partidos, 18 de ellos como titular y anotando un gol. La pena de no mantener la categoría pesó, pero su gran rendimiento le abrió la puerta del primer equipo del Huesca. Y, al menos por ahora, cuentan con él.

Esta temporada acumula 16 partidos, nueve de ellos como titular y uno de ellos completo. Su última titularidad fue ante el Ibiza, y sumó dos minutos más en la victoria ante el Levante. En su primer año con el primer equipo ha alternado momentos de importante presencia con jornadas sin jugar. Eso sí, está llamado a ser una pieza importante de cara a los próximos años. Su futuro está bien valorado en la entidad oscense.

ZAPATER, UNA VIDA ZARAGOCISTA

Doce temporadas vistiendo la camiseta del Real Zaragoza hacen de Zapater una auténtica leyenda del club. Comenzó de la mejor forma posible, venciendo una Supercopa que hizo presagiar el tipo de futbolista que había detrás del ejeano. Partidos europeos, noches coperas del más alto nivel… El capitán lo ha vivido todo. Hasta un descenso y su posterior ascenso tras el cual tuvo que poner rumbo a Italia entre lágrimas y por la viabilidad del club zaragocista.

Su aventura en la bota no fue mal, pero peor lo pasó en Rusia tras un buen primer año. Los problemas de espalda le impidieron jugar y, tras un acuerdo con el Lokomotiv de Moscú, se produjo su rescisión y su vuelta a la capital aragonesa. Esta es su séptima temporada, y a excepción de la 2019/20, ha sido una pieza importante siempre. No es menos esta campaña, y se espera su presencia en El Alcoraz este fin de semana. Su capitanía, su veteranía y, sobre todo, su amor por el color blanquillo del Real Zaragoza valen su peso en oro.

EL PARTIDO EN EL ALCORAZ

Casi 15 años separan los 37 para 38 de Zapater y los 23 cumplidos en enero de Pablo Tomeo. Y aunque el capitán maño tiene más papeletas que Tomeo para jugar, no se descarta tampoco la presencia del joven centrocampista en algún momento del duelo. Experiencia, capitanía y veteranía para uno y la ilusión de la juventud para el turolense defensor del Huesca, que destaca por su inteligencia en el juego pesa a su corta edad. El duelo podría ser interesante si finalmente se da.

Poco a poco, Tomeo va dando pasos hacia la consolidación en el primer equipo de la Sociedad Deportiva Huesca, y este partido puede ser ilusionante para él. Su conocimiento de lo aragonés le otorgan una conciencia del partido especial. Y qué decir de Zapater, que además de contar con esos matices, es sabedor de la importancia de encontrarse con un triunfo que agrade al zaragocismo a estas alturas de la temporada. Momento de poner la raza en el juego y pelear por un triunfo que vale quilates.