La mejor versión de la S.D. Huesca
Solvencia, intensidad y confianza. Tres rasgos que ha trabajado la S.D. Huesca para afrontar uno de los tramos más complicados de la temporada. Cinco meses después de la llegada de Antonio Hidalgo, el equipo ha mejorado en todas sus facetas, pero, lo más importante, está dando pasos firmes y muy importantes para mantenerse en Segunda División.
El Alcoraz volvió a sonreír el pasado viernes. Celebrando y disfrutando, así terminó el cuadro altoaragonés junto a su afición tras la victoria por dos goles a cero ante el Andorra, que también llegaba con urgencia máxima y está metido de lleno en la pelea por la lucha de la salvación.
El primer aspecto positivo después del triunfo fue poner más tierra de por medio sobre el descenso. Siete jornadas invicto, 14 puntos de 27 posibles y tres victorias contra rivales directos, ha hecho que el Huesca aumente el colchón respecto a la parte baja hasta seis unidades. Aún restan doce jornadas, pero el camino hacia la permanencia es el correcto y depende de sí mismo, puesto que tiene el golaverage a su favor con los tres últimos clasificados: Alcorcón, Andorra y Amorebieta.
Otro de los puntos a destacar es la mejoría ofensiva. Nueve goles en nueve partidos, cinco de ellos en los tres encuentros anteriores, que ha supuesto un paso adelante de los atacantes comparado con el primer tramo del curso. Samuel Obeng y Vilarrasa son los máximos goleadores de los azulgranas con seis y cuatro tantos respectivamente. Una de las incorporaciones del mercado invernal, Elady, también está teniendo un papel importante en la cuenta goleadora tras marcar una diana en el contundente triunfo frente al Mirandés y otra contra el cuadro andorrano que certificaba la victoria.
La fiabilidad defensiva ha sido clave para la progresión de los altoaragoneses. La racha de imbatibilidad sigue creciendo, y ya van seis partidos sin encajar ningún gol. La gran labor de la zaga azulgrana y las extraordinarias actuaciones de Álvaro Fernández han llevado al Huesca a batir un nuevo récord: 557 minutos sin que el rival perfore su portería.