La alegría del triunfo de la Sociedad Deportiva Huesca en Lezama ante el Amorebieta también dejó su cara amarga encarnada en Rubén Pulido. Muy mala noticia la del central del cuadro altoaragonés, que dejaría coja la zaga para unos duelos vitales de aquí al parón navideño. Precisamente al entrenador, Antonio Hidalgo, le cuestionaron por ello, y su respuesta no fue tranquilizadora. “Al descanso me han dicho que no tenía buena pinta, pero no he hablado sobre ello al acabar el partido”, valoró el míster.
Serán las pruebas lo que dictaminarán qué pasa con el central, pero no sonaron nada alentadoras las palabras del entrenador del Huesca. Corría el minuto 14 cuando el defensa corría con la pelota hacia el área rival cuando una mala pisada le llevó a caer y a retirarse con ayuda entre gestos de dolor. Cumplió Blasco con el Pulido capitán, manteniendo la portería a cero, pero hay preocupación en el conjunto altoaragonés. Todo queda supeditado a unas pruebas que arrojen algo más de luz.
En cualquier caso, la victoria alegró en un partido serio que culminó Obeng viendo puerta desde los once metros. “Para que el mensaje cale más rápido tiene que verse a través de las victorias”, explicó Hidalgo. El entrenador espera que vaya calando la idea. Eso sí, en el debe puso “hacer el segundo”, porque pudo lograrlo en un par de ocasiones, pero terminó con una ventaja excesivamente corta.
“Lo que más me ha gustado es la solidez, nos están creando poco y esa es la base. Tenemos que soltarnos mucho más con la pelota, que se vayan produciendo muchas más situaciones de peligro. Pero al final con victorias todo sale mucho mejor”, resumió. A partir de ahí, el Huesca tiene que crecer, porque este triunfo no vale nada si no se acompaña. Y ahora vienen dos huesos muy duros de roer, con el Espanyol y el Real Zaragoza afilando las garras.