No hay que engañar a nadie: fue un mal partido del Huesca y Antonio Hidalgo se equivocó. No obstante, el partido deja varios nombres protagonistas, además del técnico: otra vez Willy apareció, la defensa -y sobre todo Loureiro- sigue con lagunas y, de nuevo, los azulgranas siguen sin ganar con Fuentes Molina como árbitro principal. Pese a las circunstancias, el play-off es su lugar una jornada más.
Las dinámicas marcan la diferencia, algo que quedó evidenciado en el Burgos – Huesca. Los locales, con muy poquito, hicieron dos goles en los que la zaga azulgrana queda señalada. Y es que no es casualidad: once tantos recibidos en seis jornadas así lo refleja. Centrándonos en las dos acciones del gol, Jorge Pulido y Loureiro, los intocables del técnico pecaron de contundencia, lo que le bastó al cuadro de Ramis para anotar en sus dos únicas aproximaciones.
Y es que no necesitó más el equipo local. Dos tiros -los dos a puerta- fueron suficientes para superar a un cuadro oscense al que le faltó garra y ambición durante 75 minutos. En la foto aparecen los dos zagueros, sí, pero a excepción del centro del campo, ningún jugador del once estuvo a la altura.
UN ONCE CON MUCHAS DUDAS
En este sentido, tuvo que ver el planteamiento inicial: Kortajarena de delantero, Jordi Martín de carrilero y una zona de creación resentida. Apenas se remató cinco veces, pero fueron suficientes para superar la cifra de los burgaleses. Y en este aspecto, resultó fundamental la falta de ideas de los azulgranas. Con el vasco en el ataque, se redujo su capacidad de crear de la medular y, en singular, llegar en segunda línea. Un Jordi Martín, desubicado en el carril diestro, hizo lo que pudo.
A ello se añaden las malas actuaciones de Patrick Soko, Joaquín Muñoz y Hugo Vallejo. Los dos primeros titulares, disputaron la mayor parte del encuentro sin inquietar el área rival, mientras que el “10” prefería hacer algo impropio en un futbolista que, precisamente, ostenta el “10”, yendo por debajo en el marcador: no encarar y generar. Y es que Hidalgo, en el post partido, habló sobre el mal rendimiento de algunos jugadores, sin dar nombres.
WILLY PIDE PASO
Se estuvo cerca de sumar en el arreón final, “con la salida de la gente que va de verdad, que se deja la vida, lo cual es importante sentir”. Y recalcaba la importancia de “saber que es lo que nos ha traído hasta aquí y, si alguno no pasa eso en algún momento, sufres un poco más”. Alguien que ha dado un paso adelante es Willy Chatiliez, que tras anotar en Ipurúa, volvió a ser protagonista, dando el pase de gol a Enrich con un gran centro. No suma ni 90 minutos en liga, pero han sido suficientes para sumar las mismas contribuciones de gol que Vallejo y Unzueta: ¿una posibilidad para el once frente al Málaga?
La reacción vino, en gran medida, por la aparición de Willy, lo que espoleó a los altoaragoneses hacia el empate. Sin embargo, parecía que cada vez que cuando el Huesca se aproximaba a él, Fuentes Molina decidía detener el juego. “Cuando el balón iba a la portería, pitan falta y es complicado. Son situaciones difíciles de entender”, comentaba Hidalgo.
DOS POLÉMICAS QUE CAEN DEL MISMO LADO
Al margen de estas acciones, las dos polémicas del partido, cayeron del lado local. En primer lugar, en el 1-0 antes del descanso, que a pesar del error en defensa mencionado, se aprecia un agarrón muy evidente sobre Sielva, que le impide disputar el balón y que Borja Sánchez se dirija sin oposición hacia la meta. Una decisión con total repercusión en el resultado final.
Mismo protagonista en el momento en el que el cuadro visitante se queda con diez: Fuentes Molina le muestra la amarilla, arbitrando la jugada a la velocidad a la que va el fútbol. Sin embargo, el VAR decide intervenir, limitando la acción a un frame, para que el colegiado expulse al “23” y se pierda el siguiente compromiso liguero.
