De Star Wars al laboratorio: la empresa zaragozana que fabrica manos robóticas asequibles y ligeras
Cuando alguien ve por primera vez Star Wars, se maravilla por los efectos especiales avanzados para la época, los sables láser de luces de los jedi o incluso de las distintas especies que aparecen. En cambio, para Domingo Sampedro nada de estos aspectos causaban tanto curiosidad en él como lo hizo la mano robótica que le colocan a Anakin Skywalker en La Venganza de los Sith. Sus estructuras y funcionamiento no dejaban de dar vueltas en su mente y ese pensamiento lo acompañó durante años hasta que terminó fundando Lirio Bionics. La empresa zaragozana fabrica prótesis de manos robóticas para personas amputadas, aunque todavía no se comercializan.
Su fijación con la mano robótica del personaje llevó al jienense a preguntarse cuando hacía Bachillerato por qué no existían manos tan avanzadas como las de la película. “Vi que no estaban como las de Anakin y pensé: ¿cómo puede ser que en 2014 no haya algo así con la tecnología que hay?”. Esa curiosidad lo llevó a estudiar Ingeniería Mecatrónica en La Almunia de Doña Godina, donde desarrolló sus primeros prototipos y presentó un trabajo final de grado con veinte innovaciones respecto a lo que había en el mercado.
Según explica, lo consiguió porque las grandes empresas no están invirtiendo en avanzar de verdad porque no son productos tan rentables, ya que “no hay tanta gente con amputaciones como con teléfonos móviles, entonces no les compensa innovar”. En muchos casos, añade, las prótesis que se venden hoy apenas han cambiado en los últimos diez años y en muchas ocasiones están hechas sin pensar en mejorar la "calidad de vida" de los usuarios.
ALQUILER DE PRÓTESIS
Una de las grandes innovaciones de Lirio Bionics y que lo diferencian del resto de la competencia está en el modelo de negocio basado en el alquiler de estas piezas. “Yo no vendo prótesis. Me di cuenta de que si tuviera que venderlas, las tendría que vender entre 75.000 y 80.000 euros”, manifiesta Sampedro, quien sabe que esos precios se encuentran fuera de las posibilidades de casi cualquier persona.
La solución que encontró fue ofrecerlas como un servicio, mediante suscripción. Los usuarios pueden alquilarlas pagando una mensualidad que puede rondar los “350 euros”. De este modo, la prótesis es propiedad de la empresa y, por tanto, si se estropea, Lirio Bionics cambia la pieza por otra sin un coste adicional.
Esto les permite a las personas acceder a prótesis de última generación sin endeudarse. “Menos del 10% de las personas que necesitan prótesis son capaces de llegar a ellas. Ya sea o por tecnología o porque no se la pueden permitir. Nosotros quitamos esa presión. Lo que queremos es que su poder adquisitivo, hablando en términos relativos, aumente”, manifiesta.
Otro de los aspectos que los diferencia, explica el fundador, es que diseñan el producto a través de las necesidades que les trasladan las personas con manos amputadas y que la industria no ha puesto solución. Así descubrieron que el peso era una barrera crítica, ya que el peso provoca mucha fatiga y varias sesiones de fisioterapia al mes. Así, el peso de las de Lirio Bionics son entre un 40% y un 78% más ligeras. Al final, el objetivo de la startup zaragozana es hacer la vida de los usuarios más sencilla enfocándose en las necesidades que tienen.
ESCALAR A OTROS SECTORES
La tecnología desarrollada por Lirio Bionics no solo tiene aplicaciones médicas. “Está enfocada a prótesis biónicas, pero se puede escalar verticalmente a otros sectores”, expresa Sampedro, quien especifica que pueden tener otras funciones como sistemas aplicables a defensa o industria. “Nuestro sistema se puede aplicar para robots que desactivan bombas a distancia. Y en industria, todo lo que son los robots humanoides... el 50% del coste de esos robots se va en las manos. Y nuestras manos se las puedes poner a un robot y también se las puedes poner a personas”, cuenta.
Además, también quieren desarrollar un robot específico para personas con las dos manos amputadas para que se puedan colocar ellos solos las prótesis sin precisar de la ayuda de terceras personas.
UNA VISIÓN A LARGO PLAZO
El futuro de la startup para Sampedro va más allá de las manos. “La idea es que cuando estemos facturando, empecemos con investigaciones de neurociencia. Igual que nosotros hacemos manos robóticas, podemos usar la tecnología para implantes cerebrales y aplicarlo a exoesqueletos”, expresa el joven.
También piensan en ojos biónicos. “No sabemos a ciencia cierta cómo curar la ceguera, pero sabemos por dónde empezar a investigar. Lo mismo con los implantes cerebrales. No sabemos qué cable hay que tocar, pero sabemos dónde hay que empezar a investigar”, comenta.
MÁS INVERSIÓN
Lirio Bionics se mueve en un terreno especialmente complejo, el de la tecnología sanitaria. Un sector con altas exigencias técnicas, regulatorias y financieras, donde innovar es costoso y lento. “Nosotros estamos en un TRL 4 y necesitamos llegar al 7 para poder comercializar. Pero pasar de uno a otro cuesta mucho, y no solo en esfuerzo”, explica Domingo Sampedro sobre la escala de madurez tecnológica. Para ello necesitan licencias, certificaciones y ensayos que pueden superar los 300.000 euros, y todo eso antes de facturar un solo euro. “No puedes pedirme tener un producto mínimo viable, que de hecho ya lo tengo. No me puedes pedir validar tecnologías que ya están validadas. Y no me puedes pedir facturar cuando certificar vale cientos de miles de euros”, exclama.
El problema, dice, es que las reglas del juego están pensadas para otros sectores, como el digital. “Eso funciona cuando tienes una app. Pero en salud hay muchísimas barreras. No se me ocurre un sector donde haya más barreras que en salud”, asegura. Por eso las condiciones que exigen muchos inversores se convierten en una trampa circular. “Todos te dicen que les gusta el proyecto, bancos, capital de riesgo, inversores… pero luego te dicen que cuando esté certificado, entran en el proyecto”, subraya. A esto, Sampedro siempre responde que necesita el dinero para certificar el proyecto.
El equipo busca alternativas como subvenciones públicas, aunque tampoco lo tienen fácil. “Te piden gastarte primero el dinero, y cuando pasen nueve o diez meses, te lo aprobamos, te lo damos. Yo no tengo un millón de euros”, lamenta. Desde Lirio Bionics piden que los fondos se adapten a la realidad de sectores como el suyo, donde el riesgo es alto, pero el potencial de impacto y rentabilidad también. “Abrir un poco la mente y asumir un perfil de riesgo más amplio que el que estoy viendo, porque no todos los sectores son iguales”, expresa.