Sara, médico de familia en La Jota: “He empalmado guardias de 72 horas con coger el coche para pasar consultas en pueblos”

Para Sara, las condiciones de los médicos en Aragón “están empeorando cada vez más desde hace muchos años”.
photo_camera Sara Causate, médico de Familia en el centro de salud de La Jota. Foto: Aragón Press

Los médicos de Aragón se encuentran esta semana inmersos en unas intensas jornadas de huelga y de protestas. A través de ellas se suman a los paros convocados a nivel nacional en contra del Estatuto Marco, y denuncian situaciones particulares que se viven en las consultas de la comunidad, que merman las condiciones salariales y laborales de los profesionales sanitarios

Para Sara Causate, médico de Familia del centro de salud de La Jota, las condiciones de los médicos en Aragón “están empeorando cada vez más desde hace muchos años”. Su trayectoria profesional le permite ver que las condiciones laborales con las que gozan en el pasado “no son evidentemente las de ninguno de los médicos jóvenes que están saliendo ahora”.

El problema, para Sara, es que se han ido realizando recortes en Sanidad “que no se han restaurado”. Un ejemplo de ello es que antes había médicos de urgencias en todos los centros de salud, “puesto que las agendas de una consulta habitualmente están llenas”. Al no disponer de ya en muchas ocasiones de esta figura, y mientras que las agendas de los médicos sigan estando llenas, “cada vez la demora se está acumulando más, con centros que llevan una, dos semanas, incluso un mes de demora para una consulta de Primaria, que no es de recibo”.

“NO ES FALTA DE VOCACIÓN, ES QUE ESTAMOS AGOTADOS”

Así, la médico pide que se les dote de más medios para poder atender adecuadamente a los pacientes, porque “no llegamos a todo”. A este respecto, Sara añade que tampoco se está reconociendo el esfuerzo que están haciendo. “Parece que los médicos de ahora no tengamos vocación, y lo que estamos es muy agotados de toda esta trayectoria que ha habido”, ha lamentado.

Un punto de inflexión en la Sanidad fue la pandemia. “Lo dimos todo, muchos salimos muy cansados, algunos abandonaron por el camino, y los que quedamos y llevamos ya unos años”, recuerda. Y como lo dieron todo, incide, “parece ser que tenemos que seguir trabajando como si estuviéramos en una pandemia o como si esto fuera una guerra. Lo único que pedimos es igualdad”.

La médico de Familia ha querido aprovechar también para reivindicar que se ponga en valor “nuestro esfuerzo, nuestra formación para ser médico especialista en medicina de familia”. Sara relata que “he tenido que estudiar seis años, aprobar un MIR, para poder hacer una especialidad, que son cuatro años en unas condiciones que prácticamente tu vida es trabajar, trabajar y trabajar”.

UN ESFUERZO “QUE NO SE CONTABILIZA”

Después de todo ese esfuerzo, lo que se encuentra en su día a día es que “en mi horario laboral, tengo que sacar mi consulta, y en huecos que no existen, atender todas las urgencias que vienen al centro. Pueden ser un par y salir un poco tarde, pero si son 50 las tengo que atender igual”. Todo ese esfuerzo, lamenta, no solo no se pone en valor, “sino que tampoco se contabiliza en ningún lado”.

Igual que tampoco se contabilizan las guardias. “He hecho ya guardias en toda mi carrera laboral como para dos vidas, empalmando guardias de hasta 72 horas y cogiendo el coche después, con riesgo de tener un accidente, para irme por los pueblos a pasar consulta, sin descansar”, cuenta.

“SI NO CUIDAMOS A LOS CUIDADORES, EL SISTEMA SE HUNDE”

Y todo ello, lamenta, para tener que escuchar que los médicos “no tenemos vocación”. “Si yo estoy aquí es por vocación, porque ha habido momentos que yo hubiera colgado la bata, y si no lo he hecho es por mis pacientes. Somos médicos, pero aun así somos humanos, y cuando hay tantos médicos de baja, igual sería interesante que se pregunten por qué. Si no cuidamos a los cuidadores, el sistema se hunde”, matiza.

Para Sara, todo esto se traduce en que la atención que se brinda a los pacientes no es la deseada. “Yo no doy la sanidad de calidad que me gustaría dar. Hace unos años teníamos más tiempo para dedicar al paciente, cada vez tenemos menos tiempo. Pasamos de reivindicar los 10 minutos por paciente a que de repente todo vale”.

Con respecto al paciente, la médico de La Jota considera que, cada vez más, se están dando cuenta de las condiciones en las que se encuentran los médicos, “porque saben que, si mejoran las condiciones de sus médicos, a ellos también se les va a atender mejor. Que si yo no estoy en condiciones, si me rompo o caigo enferma porque ya no puedo más o porque caigo en el abatimiento de ver que la sanidad cada día se trabaja peor, pues va a haber menos médicos que los puedan atender”, concluye.