El Servicio Aragonés de Salud cerrará finalmente 596 camas hospitalarias este verano. Es la previsión que ha ofrecido este miércoles su directora gerente, Ana Castillo. Es un dato ligeramente inferior a las 609 del año pasado (trece menos). Durante la época estival convergen dos factores como son las vacaciones de los sanitarios y las posibles reformas en los hospitales aragoneses. No obstante, el objetivo del Salud es que esta situación, que se repite todos los años, no afecte al ritmo de operaciones. Es más, pretenden incrementarlas en un 10% respecto al mismo periodo de 2023 en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, un 15% en el Clínico y otro 18% en el San Jorge de Huesca.
“Se va a reforzar la actividad que no requiere de ingreso. Es una forma de reorganización para optimizar al máximo el suelo quirúrgico, los profesionales y los residentes que se vayan a incorporar”, ha declarado. Es la denominada cirugía mayor ambulatoria, que comprende intervenciones en casi todas las especialidades en lista de espera.
Donde no se producirán cierres salvo incidencias puntuales es en los centros de salud. Así lo ha señalado también la titular del Salud. Gracias a la entrada de los nuevos MIR y el resto de personal de verano que cubrirá bajas o vacaciones se ha conseguido “asegurar la cobertura”. En especial, en las zonas más despobladas, que a su vez multiplican su población con la llegada de turistas. “Solo se cerrará algún consultorio de forma muy puntual”, ha añadido.
El mapa sanitario de 1997 regula los días de atención semanal en función de los habitantes. Con menos de 100, la decisión recae en los propios equipos de Atención Primaria. “Puede ser necesario que realicen ajustes en estos días concretos”, ha indicado. Hasta 200 personas son dos jornadas a la semana, de 200 a 300, tres y a partir de 400 cinco.