La Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) enfrenta un panorama incierto motivado por el posible cambio de modelo hacia la integración de los mutualistas en el Sistema Nacional de Salud -SNS-. El contrato vigente con las tres aseguradoras (Adelsas, DKV y Asisa) expira el 31 de diciembre y se lleva semanas valorando el fin de Muface.
Ante tal coyuntura, una decena de organizaciones sindicales (CC.OO, UGT, ANPE, Adide, USIE, UFP, Acaipe, SIAT, SUP y USO) se han concentrado este miércoles (mañana y tarde) en aras de mantener el servicio prestado por Muface. El actual modelo, que alcanza a funcionarios de la administración general del estado así como a docentes o trabajadores de Correos, presta servicio a millón y medio de españoles entre los que están incluidos cerca de 45.000 aragoneses.
ARAGÓN DEFIENDE EL MODELO MUFACE
En Aragón las protestas de los sindicatos han llegado ya a las tres capitales de provincia. Se reclama la continuidad del modelo actual y terminar con la “extrema inseguridad” que están padeciendo los mutualistas mientras las aseguradoras buscan maximizar sus beneficios “a costa del Estado”.
Según la secretaria del sector de Enseñanza en UGT, Medea García, las aseguradoras están presionando al Estado pero al final son los empleados públicos los que están viviendo la situación “como rehenes”. “Buscan mejorar sus beneficios pero necesitamos que garanticen la sanidad a largo plazo”, ha sostenido García.
Se denuncia, al mismo tiempo, que los empleados públicos ya han empezado a recibir correos electrónicos informándoles del fin de prestaciones esenciales, incluso para tratamientos oncológicos. La presidenta de AMPE Zaragoza, Laura Pilar Calvo, ha expresado frente a la sede de DKV en Zaragoza que tal incertidumbre está generando mucha intranquilidad. “Hay docentes que ya no pueden agendar citas. No sabemos lo que va a pasar y está habiendo controversias", ha afirmado Calvo.
UN ACUERDO TODAVÍA LEJANO
Por el momento, el acuerdo se antoja complejo y todavía lejano ya que las aseguradoras ni siquiera se presentaron a la licitación del nuevo contrato ya que exigían un aumento de hasta el 40% en las primas. Ahora se ha abierto un plazo de consulta preeliminar para recalcularlas y se plantea un incremento del hasta el 17%, un porcentaje todavía insuficiente para las aseguradoras. “Están decidiendo la salud de los mutualistas en favor de sus beneficios económicos”, ha afeado Medea García.
Pese a todo, desde las organizaciones sindicales se sigue confiando en que se llegará a un acuerdo para dar continuidad a un modelo “que funciona desde hace muchos años” y que busca terminar con una situación muy preocupante. “De no ser así saldremos a la calle a reivindicar lo que sea”, han terminado.
EL FIN DE MUFACE, EN CIFRAS
En términos globales, la incorporación al SNS de la totalidad de la población mutualista de Muface con aseguradora sanitaria privada supondría un incremento del 2,12% en el número de personas que recibirían prestación sanitaria pública.
El informe ‘Muface: del seguro privado al Sistema Nacional de Salud’ elaborado por el Ministerio de Sanidad en este mes de noviembre también propone la incorporación gradual y estratificada de estos mutualistas con la excepcionalidad de aquellos pacientes en situaciones críticas, para lo que se planeta una renegociación temporal tras la prórroga.
En Aragón, el ejecutivo autonómico, ya ha alertado de que esa decisión sería “nefasta e irrespetuosa” y que colapsaría la sanidad aragonesa. En esta línea, en la última comisión de Sanidad en las Cortes, el diputado popular Jesús Fuertes avanzó que el fin de Muface se traduciría en Aragón en una presión asistencial adicional del 200% y en la necesidad de al menos 115 camas nuevas en los hospitales del Salud.


