Promover la convivencia, generar vida social, impulsar la autonomía, mejorar la calidad de vida y envejecer en un entorno verde con espacios amplios donde poder caminar al aire libre. Esta es la premisa con la que nace el complejo residencial y de servicios “El Buen Pastor” de Zaragoza. Será un gran espacio abierto a la ciudadanía formado por una residencia de mayores, un centro de día y viviendas “para toda la vida” donde la atención estará basada en el modelo de atención centrada a la persona.
La idea es, según señala la secretaria general técnica del Departamento de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, Lucía Horno, simular “un pequeño barrio o pueblo” dentro del barrio de Valdefierro. El objetivo es que las personas mayores puedan seguir viviendo cerca de su entorno urbano y similar a lo que conocían hasta el momento. Para ello, el espacio estará abierto al barrio con calles, accesos y zonas verdes comunes para toda la ciudadanía.
Las obras comenzaron el 8 de mayo de 2024 y, por el momento, se están cumpliendo todos los plazos tal y como se había previsto. Será el próximo verano cuando finalicen las obras y comience el proceso de equipamiento de los espacios y se saque a concurso la gestión del complejo. Se trata de una apuesta innovadora del Gobierno de Aragón, dado que no existe otro complejo público de estas características en el conjunto de España. El presupuesto final asciende a 27,6 millones de euros.
RESIDENCIA Y CENTRO DE DÍA
La residencia que tendrá capacidad para 95 personas apuesta por un modelo que rompe con la imagen tradicional de estos centros. Lejos de grandes espacios impersonales, el edificio se organizará en cinco espacios diferenciados que operarán de forma similar a hogares, con el objetivo de favorecer una atención más cercana y continuada a las personas mayores.
El planteamiento del centro se basa en un modelo de atención centrado en la persona, que busca mantener la autonomía de los residentes y respetar sus decisiones cotidianas. La intención es que los usuarios puedan continuar con su proyecto de vida dentro de un entorno seguro, sin perder su capacidad de elección en aspectos básicos de su día a día.
En cuanto a las instalaciones, habrá 63 habitaciones individuales, 15 dobles y dos de enfermería. Están concebidas para permitir su personalización, de forma que los residentes puedan incorporar elementos propios que mantengan el vínculo con su historia personal. Además, su tamaño facilita tanto la intimidad como la posibilidad de recibir visitas en un espacio adecuado. En este sentido, según ha incidido el arquitecto del Departamento de Bienestar Social y Familia, Emilio Faci, los residentes podrán traerse sus propios muebles u objetos si así lo desean para sentirse “como en casa”.
Asimismo, habrá varios espacios comunes a lo largo y ancho del complejo con el objetivo de que todos los residentes puedan establecer relaciones, así como jugar a las cartas, ver la televisión y se generen actividades entre ellos. Además, se les proporcionará servicios como atención sanitaria, servicio de comida a domicilio para aquellos que vivan en los pisos y servicio de lavandería.
Por su parte, el centro de día tendrá capacidad para 40 personas y se dividirá en dos unidades de convivencia de 20 plazas cada una. Estas compartirán servicios y equipamientos con la residencia, lo que permitirá aprovechar recursos comunes desde el punto de vista sociosanitario.
VIVIENDAS “PARA TODA LA VIDA”
El proyecto incorpora también un modelo intermedio entre la residencia y el domicilio tradicional: un total de 49 viviendas adaptadas para personas mayores con cierto grado de dependencia. Se trata de pisos de uno (30 viviendas) y dos dormitorios (19 viviendas) pensados para quienes no pueden seguir en su casa habitual, ya sea por “barreras arquitectónicas o por necesitar apoyos puntuales, pero que todavía conservan un alto nivel de autonomía”, ha explicado la trabajadora social del Departamento de Bienestar Social y Familia, Isabel Doñate.
En estos espacios podrán vivir tanto personas solas como acompañadas, manteniendo su independencia en el día a día, ya sea con hijos dependientes, con su pareja, con algún amigo o con su cuidadora. La cercanía con la residencia permitirá, además, acceder a servicios asistenciales o sanitarios cuando sea necesario, sin tener que abandonar su entorno habitual, así como servicios de comida a domicilio o lavandería, entre otros. El planteamiento busca dar continuidad a la atención a lo largo del tiempo, así que en el caso de empeoramiento de las situaciones de los inquilinos podrán seguir siendo cuidados sin necesidad de cambiar de lugar.
Por otro lado, contarán con párking, “corralas” donde poder hacer vida con sus vecinos o incluso trasteros.
El complejo se completa con varios equipamientos de uso abierto. Entre ellos, una cafetería accesible también para el resto de la ciudad y dos espacios polivalentes destinados a actividades sociales, culturales o de ocio. Estos espacios están concebidos para fomentar la relación entre los residentes y el entorno, facilitando la participación y la interacción con el barrio.