La fisioterapia oncológica, beneficiosa en el tratamiento del cáncer, pero aún desconocida

La prehabilitación prepara al paciente para afrontar los tratamientos con mejor condición física y mental
Aunque sus beneficios están demostrados científicamente, esta disciplina es poco conocida entre los pacientes y algunos profesionales de la salud

La fisioterapia oncológica tiene un gran impacto en el tratamiento de los pacientes con cáncer. Aunque sus beneficios están demostrados científicamente, esta disciplina es poco conocida entre los pacientes y algunos profesionales de la salud. Así lo ha demostrado un estudio realizado por la Universidad San Jorge de los grupos de investigación Motus e iPhysio, y el grupo Movimiento Humano, de la Universidad de Zaragoza, en colaboración de la Asociación Española contra el Cáncer.

El estudio, que involucró a pacientes, cuidadores, profesionales sociosanitarios y gestores de entidades vinculadas al cáncer, muestra que la fisioterapia oncológica tiene un impacto positivo en tres fases clave: prehabilitación, rehabilitación y cuidados paliativos.

La fisioterapeuta del servicio de orientación en fisioterapia de la AECC y docente e investigadora de la Universidad San Jorge, Marta SanMiguel, explica que la prehabilitación prepara al paciente para afrontar los tratamientos con mejor condición física y mental, reduciendo el impacto negativo de intervenciones como la cirugía o la quimioterapia donde es frecuente que se pierda “fuerza”.

Durante la rehabilitación, tras haber realizado la cirugía o la quimioterapia, la fisioterapia ayuda a mitigar efectos secundarios como la fatiga, la pérdida de movilidad o la incontinencia urinaria, entre otros aspectos. En este último caso, en un cáncer de próstata, la profesional trabaja con el paciente ejercicios de suelo pélvico para mejorar “esa secuela”. Por ejemplo, tras la radioterapia se radia un tejido que cicatriza, por lo que es “menos elástico”. En cánceres como el de mama que se producen cerca del pulmón se realizan ejercicios “para ir flexibilizando metiendo mucho aire y que se vaya desacartonando un poco el pulmón”, explica SanMiguel.

En la fase paliativa, contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes a través de ejercicios de movilización y control del dolor.

A pesar de estos beneficios, el estudio pone de manifiesto que muchos pacientes y profesionales sanitarios desconocen el potencial de la fisioterapia en oncología. Se dieron cuenta de que estos beneficios, aunque probados científicamente, “no están llegando a la población”, señala Sanmiguel, quien añade que “ni siquiera los propios afectados y sus familiares saben cómo puede ayudarles la fisioterapia, y tampoco algunos profesionales que podrían derivarlos a estos tratamientos”.

Para mejorar esta situación, desde la Universidad San Jorge y la AECC se está promoviendo la difusión de información sobre la fisioterapia oncológica mediante infografías y materiales educativos, así como la organización de jornadas interdisciplinarias.

Además, los pacientes participantes en el estudio dejaban de manifiesto su deseo de que se los tratara con “más humanidad” en todo el proceso sanitario. Es por esto, que desde la universidad ya se están trabajando con los futuros médicos conceptos no de “empatía” y “escucha activa”.