En Navarra se han notificado, en lo que va de año, hasta 11 casos de tularemia, de los cuales siete han requerido de hospitalización. Así lo arroja el Informe Epidemiológico Semanal del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, que apunta hacia el aumento de casos con respecto a años anteriores. En 2024 se notificaron dos casos, y en 2023 solo uno.
La cercanía de Navarra con Aragón hace pensar en la posibilidad de que esta enfermedad, más conocida como fiebre de los conejos, pueda extenderse hasta nuestra comunidad autónoma. Sobre todo si se tiene en cuenta que ya se ha notificado este verano un caso de tularemia en la provincia de Zaragoza, concretamente el pasado 7 de agosto.
En el caso de Navarra, las zonas que han concentrado más casos han sido los valles de Ultzama, Larraun e Iza, aunque también se han detectado casos en otras zonas de Navarra. Cuatro casos tenían antecedentes de haber tocado cadáveres de roedores y en otros cuatro, de picadura de garrapatas recientes. Asimismo, existe la posibilidad de que haya habido casos no diagnosticados.
Dentro del Informe Epidemiológico de Navarra se afirma que el aumento de casos en humanos indica la presencia de la tularemia en roedores silvestres. Además, añade que en toda España se han notificado durante este año ya 60 casos.
ROEDORES, CONEJOS, MOSQUITOS Y GARRAPATAS: LOS PRINCIPALES TRASMISORES
La tularemia es una zoonosis (enfermedad trasmitida por animales) bacteriana producida por Francisella tularensis, de declaración obligatoria en España. El número de especies susceptibles a esta infección es mayor que para cualquier otro microorganismo zoonótico conocido, siendo las especies trasmisoras más comunes los reodores (como topillos o ratones) lagomorfos (conejos, liebres), mosquitos y, fundamentalmente, garrapatas.
En humanos, el contagio se produce por contacto con animales infectados. Asimismo, la inhalación de polvo contaminado por roedores o el producido al manipular sus cadáveres puede ser contagiosa para las personas. Según apuntan en el Informe Epidemiológico de Navarra, la carga infectiva es muy baja, por lo que el contagio puede ocurrir por pequeñas exposiciones.
El periodo de incubación suele ser de dos a cinco días, aunque puede extenderse hasta 21 días. Entre los síntomas más comunes se encuentra fiebre y adenopatías locales, y algunas personas presentan úlceras en piel o mucosas, conjuntivitis, neumonía o sepsis.
El diagnóstico microbiológico puede hacerse por cultivo y/o PCR de muestras de las lesiones o de sangre y por serología. El tratamiento, al tratarse de una infección, es a base de antibióticos.

