El fin de las mascarillas en el transporte público llega a Zaragoza con disparidad de opiniones

Con el fin de las mascarillas en el transporte público serán los propios usuarios los que decidan utilizarla
photo_camera Con el fin de las mascarillas en el transporte público serán los propios usuarios los que decidan utilizarla

Miedos, inseguridad, libertad y algún que otro despiste. Esto es lo que ha supuesto el fin de las mascarillas en el transporte público, con la que se elimina la obligación de utilizar este elemento de protección contra la Covid-19 en el bus o el tranvía. Es por ello que ahora serán los propios usuarios los que decidan utilizar la mascarilla en estos medios de transporte. En Zaragoza la jornada se ha vivido con opiniones muy dispares ya que, mientras algunos optaban por seguir con la mascarilla, otros usuarios decían que “ya era hora de poder respirar un poco”.

Uno de los que comparten esta opinión es Andrea Colombo, un ingeniero de software italiano que trabaja en Zaragoza. “No creo que la lleve porque ya estoy acostumbrado a no llevarla en ningún lugar y no cambia si es en el transporte público o en la calle”, ha señalado. Una de la principales motivaciones para tomar esta decisión es que el joven de 29 años no tiene a ninguna persona de riesgo en su entorno. “Mis padres viven en Italia, así que no hay peligro. Creo que es una buena medida, ya no hace falta más”.

Andrea Colombo es un ingeniero de software que reside en Zaragoza que ha decidido no utilizar la mascarilla en el transporte público

Otra de las personas que sigue también esta línea es la zaragozana Laura García, aunque lo hace con cierta reticencia: “Si veo que el autobús va muy vacío no me la pondré, pero si va lleno sí. Yo creo que todavía queda un poquito de miedo a cómo te va afectar el virus”. Esta decisión viene motivada por que Laura tiene un pequeño de dos años, que nació justo en la pandemia. “Mi marido y yo intentamos tener cuidado con él, pero ya no es ni mucho menos como antes. En mi familia ya hemos pasado todos el virus, aunque seguimos teniendo un poco de cuidado”, ha comentado. Esta reflexión ha llegado cargada de los recuerdos pasados de la pandemia, ya que tuvo que dar a luz en el grueso de la pandemia ella sola y con mascarillas. “Estos dos años han sido bastante malos para todos y la gente tiene ganas ya de quitarse la mascarilla”, ha reflexionado.

La zaragozana Laura García utilizará la mascarilla en el transporte público cuando no pueda garantizar su propia seguridad

LA MASCARILLA, UN ELEMENTO DE CIVISMO Y SEGURIDAD PROPIA

Ante las personas que deciden eliminar las mascarillas de sus vidas, se encuentran aquellos usuarios que prefieren quedarse con ellas un tiempo más en el transporte público. Las opiniones más frecuentes entre los que siguen utilizando las mascarillas en el transporte público se encuentra la responsabilidad cívica. “Estoy acatarrado y como respeto a los demás prefiero seguir utilizándola. Ahora que hemos aprendido es mejor no pegarle un catarro y un resfriado a nadie”, ha comentado un usuario del autobús. “Me la pongo por protección propia, porque hay gente que sigue resfriada, pero yo quiero seguir velando por mi propia salud”, ha reflexionado otra.

Una de las usuarias de transporte público que seguirá con la mascarilla es Luisa Cardoso, una mujer de 55 años que no era consciente de la nueva medida del Gobierno de España. “Esta mañana he estado hablando con mi hija de cuándo quitaban las mascarillas, pero pensaba que todavía quedaban unos días”, ha indicado. “Yo creo que está bien que quiten ya las mascarillas, porque hay menos contagios pero yo la seguiré llevando por proteger mi salud en el transporte. Yo tengo ya una edad y cualquier virus te ataca más fuerte”, ha comentado.

Luisa Coloso de 55 años seguirá utilizando la mascarilla en el transporte público para velar por su salud

Como han valorado varios usuarios, la gente de Zaragoza seguirá utilizando la mascarilla un tiempo más por precaución y por inercia. “Yo he visto ya un poco de todo, gente que la llevaba y otros que no. Creo que con el tiempo se irán relajando y al final se la quitarán, pero de momento seguirán utilizándola”, ha comentado una mujer al salir del tranvía.