El doctor Javier Azúa (patólogo) recibe el Premio Dr. Fleming: “Estos reconocimientos nos dan visibilidad”

Azúa defiende que reconocimientos como el Dr. Fleming ayudan a acercar la Anatomía Patológica al público y reforzar su papel en el diagnóstico
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photo_camera el doctor Azúa ha sido testigo directo de cómo la tecnología ha ampliado las posibilidades diagnósticas. Foto: Sociedad Secse

El doctor Javier Azúa ha recibido el Premio Dr. Fleming a la Excelencia Sanitaria, un reconocimiento que, asegura, le llega como homenaje a muchos años de dedicación clínica, investigadora y de gestión. “Es el reconocimiento a toda una trayectoria”, explica, consciente de que este tipo de distinciones también ayudan a poner en valor su especialidad, la Anatomía Patológica. De hecho, recuerda que en las ediciones anteriores “tampoco habían premiado nunca a un patólogo”.

Azúa señala que este tipo de premios ofrecen “visibilidad” a una disciplina que, tradicionalmente, ha permanecido en un segundo plano dentro del ámbito hospitalario. “Nosotros siempre estamos en los sótanos de los hospitales”, explica y valora que estos reconocimientos contribuyan a acercar al público el papel del patólogo en el proceso diagnóstico. Pese a que su trabajo es esencial para el diagnóstico de enfermedades, especialmente del cáncer, asegura que su especialidad sigue siendo desconocida fuera de los círculos clínicos. “Estamos infravalorados”, afirma.

El médico insiste, además, en que este premio no se entiende solo en clave individual. “No es un premio personal”, apunta, convencido de que detrás de este reconocimiento están “los equipos con los que he trabajado” y el apoyo de los pacientes.

Con más de veinte años vinculado a la anatomía patológica, el doctor Azúa ha sido testigo directo de cómo la tecnología ha ampliado las posibilidades diagnósticas. “El microscopio es una herramienta más… la más importante, pero tenemos otras herramientas como la biología molecular, la IA y la telepatología”, explica. Esta evolución ha permitido afinar diagnósticos complejos, especialmente en el ámbito oncológico, donde la medicina personalizada es ya una realidad.

Algunos tumores, recuerda, requieren hoy información genética muy específica. Cita el ejemplo del glioblastoma que “solo se puede diagnosticar si tiene ciertas alteraciones genéticas”. Esa integración de datos ha reforzado una tendencia clara: “Ya no hablamos de un cáncer de mama de manera genérica, sino del cáncer de mama asociado a un gen alterado”, un enfoque que permite orientar mejor los tratamientos.

  1. LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO ALIADO DEL DIAGNÓSTICO
  2. SU LABOR EN LA DOCENCIA

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO ALIADO DEL DIAGNÓSTICO

Azúa considera que la inteligencia artificial seguirá creciendo como herramienta de apoyo en los laboratorios, aunque “nunca va a sustituir al patólogo”, pero sí permitirá obtener diagnósticos más uniformes y precisos. Una de sus ventajas es la capacidad para estandarizar el análisis de marcadores, un dato que aporta consistencia y reduce la variabilidad entre observadores.

Ese refuerzo tecnológico es especialmente útil en situaciones en las que pequeñas diferencias pueden influir en la elección del tratamiento. El patólogo explica también que facilita la comparación entre profesionales y centros mediante criterios homogéneos: “Si tú le das la misma muestra a diez patólogos… si los diez decimos lo mismo, la concordancia es muy alta”.

SU LABOR EN LA DOCENCIA

Además de su labor asistencial, el doctor Azúa desarrolla actividad docente en la Universidad de Zaragoza, impartiendo materias como Histología I y Biología celular e histología. Sobre este ámbito, asegura que personalmente le aporta “la frescura de la juventud”, destacando la energía que transmiten los estudiantes y su interés por asignaturas que, en muchos casos, descubren por primera vez. Además, le ayuda a mantenerse en contacto continuo con los avances científicos y académicos.

El interés de los nuevos médicos por la anatomía patológica -explica- parece ir en aumento gracias a una mayor divulgación y a la presencia de especialistas que muestran su trabajo más allá del laboratorio. Las redes sociales están contribuyendo a que los estudiantes conozcan mejor el alcance real de la disciplina y su papel en el proceso diagnóstico.

“No solo es mirar el microscópico y diagnosticar enfermedades”, recuerda Azúa, que menciona otras áreas menos visibles, pero fundamentales: el diagnóstico genético molecular, las autopsias, las punciones que permiten el contacto directo con el paciente, la participación en comités multidisciplinares o la gestión de calidad en los hospitales. 


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