Carmen García Mur: "Somos la primera cara amable que ve la paciente, tenemos que estar formados para comunicarnos"

Carmen García Mur recibe el premio. Foto: DGA
La jefa de Radiología Mamaria del Servet ha recibido el Premio a la Trayectoria Profesional 2025 de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram)
 

La jefa de la Sección de Radiología Mamaria del Hospital Universitario Miguel Servet, Carmen García Mur, ha recibido recientemente el Premio a la Trayectoria Profesional 2025 de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), un reconocimiento que interpreta como un impulso colectivo para todos los profesionales que han marcado su camino.

Con más de dos décadas dedicadas al diagnóstico y acompañamiento de mujeres que se enfrentan a un posible cáncer de mama, defiende que la tecnología solo alcanza su sentido pleno cuando se combina con un trato humano, claro y empático. “Somos la primera cara amable que ve la paciente”, explica García Mur en una entrevista a ARAGÓN DIGITAL, quien señala la importancia de combinar el aspecto tecnológico con la humanización. En esta conversación donde repasa avances, retos y la responsabilidad emocional que asume cada día su equipo.

PREGUNTA.- Recientemente ha recibido el Premio a la Trayectoria Profesional 2025 otorgado por la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram). ¿Qué supone este reconocimiento para usted y su equipo?

RESPUESTA.- Es un agradecimiento profundo. Primero, porque la Sociedad Aragonesa de Radiología pensara en mí para poder optar a este reconocimiento y luego, a nivel nacional, que estudiaran mi currículum y así lo consideraran. El que te den un reconocimiento a tu carrera profesional lleva implícito muchas personas que te han ido acompañando a lo largo de toda tu trayectoria. Por lo tanto, supone un estímulo muy grande a todos estos profesionales sanitarios.

P.- ¿Cuáles fueron sus primeros pasos en el mundo de la medicina y cuándo se interesó por la radiología mamaria?

R.- Mi vocación empezó en el colegio y luego entré en la universidad. Cuando aprobé el MIR, hice Medicina de Familia en el Hospital Clínico y luego, por una serie de motivos, volví a presentarme al MIR porque tenía muy claro que quería hacer radiología. Una vez que lo aprobé, empecé mi etapa formativa y cuando roté por radiología mamaria tuve claro que me quería dedicar a este campo de la radiología porque une muy bien la parte diagnóstica/tecnológica con la vertiente humana que tiene el trato con la paciente a la hora de realizar los estudios mamarios.

P.- ¿Cómo se integra, en la práctica diaria, la empatía en un entorno tan delicado como la radiología?

R.- Es fundamental porque la radiología mamaria, en todo el proceso asistencial del cáncer de mamá, es la puerta de entrada al comité multidisciplinar. Somos la primera cara amable que ve la paciente y, al ser el eslabón inicial, tenemos que estar muy bien formados en nuestra forma de comunicarnos, de utilizar un lenguaje claro, sencillo, desde la empatía y sabiendo guardar silencios para conocer lo que la paciente y su entorno necesitan en cada momento. Debemos hacerles saber que somos todo un equipo que va a estar acompañándolos.

Debemos explicarles cómo son las pruebas y los tiempos que vamos a tardar para disminuir esa incertidumbre y ansiedad.

Cuando tenemos que enfrentarnos a una paciente para comentarle que ha habido un hallazgo mamográfico que necesita una ecografía y una biopsia, tenemos que explicárselo desde la cercanía y la calidez humana. Debemos explicarles cómo son las pruebas y los tiempos que vamos a tardar para disminuir esa incertidumbre y ansiedad que te crea cuando te enfrentas a un diagnóstico de un posible cáncer de mama.

P.- Esa primera cara amable puede marcar la diferencia para el paciente.

R.- Totalmente. A los radiólogos nos sitúa en un lugar muy privilegiado, dentro de todo el proceso de un cáncer de mama, porque para una paciente es el momento más vulnerable de su vida el enfrentarte a un diagnóstico oncológico. Por lo tanto, tenemos que ser muy cuidadosos en nuestro lenguaje, en nuestra forma de comunicarnos y en la forma de atender a esa paciente. Por supuesto, primero con una gran profesionalidad porque se merece que demos lo mejor nuestro de nuestros conocimientos científicos, pero buscando también la parte humana que siempre tiene que ir de la mano.

P.- Mantienen un blog divulgativo que explica pruebas y procedimientos en lenguaje claro. ¿Qué impacto ha tenido esta herramienta en la confianza y la tranquilidad de las pacientes?

R.- Ahí les explicamos lo que hace el equipo de radiología mamaria, quiénes lo formamos y cómo son los procedimientos de una forma clara y sencilla. Lo peor es no dar información y crear incertidumbres. Por eso nos acercamos al paciente: lo explicamos de una forma clara y sencilla, que va a estar acompañada a lo largo de todo el proceso y que para llegar a un diagnóstico hay que tomar una biopsia (cómo se hace y de qué manera) e intentamos hacer la mamografía, la ecografía y la biopsia en el mismo momento para acortar tiempos de espera. Los pacientes lo reciben muy bien y agradecen mucho esta información.

El programa de prevención de cáncer de mama de Aragón funciona fenomenal

P.- La detección precoz sigue siendo clave en cáncer de mama. Desde su experiencia, ¿cómo valora el avance del programa de cribado en Aragón?

R.- Lo valoro muy positivamente porque la mamografía nos permite hacer un diagnóstico precoz del cáncer de mama y el programa de prevención de cáncer de mama de Aragón funciona fenomenal. Tenemos una comunicación estrecha con ellos y en cualquier momento que ellos detectan en el estudio de cribado cualquier imagen que es susceptible de estudiar, nos la remiten.

Animo a toda la población femenina a que acuda a las campañas de cribado porque detrás de una imagen, detrás de una mamografía, hay una vida y puede haber un diagnóstico precoz y es muy importante estar concienciado.

P.- A lo largo de su trayectoria, ¿cómo ha evolucionado la radiografía y qué avances considera que han cambiado de forma decisiva la capacidad de detección precoz?

R.- Ha habido muchísimos avances desde la mamografía convencional, que era una mamografía en donde estaba todo el tejido sumado, y ahora lo que hacemos es una mamografía mucho más completa llamada tomosíntesis. Esta mamografía nos permite ir estudiando la mama, corte a corte, como si fuera un TAC de manera que nuestra precisión diagnóstica ha aumentado.

Por otro lado, los aparatos de ecografía y equipamientos para hacer biopsias son cada vez más precisos y finos. Permiten hacer unos cortes más limpios y que no duelen porque ponemos anestesia local y tenemos métodos de imagen mucho más precisos. A día de hoy, podemos decir que sabemos mucho del cáncer de mama, de su biología, de cómo responde y de cómo son los tratamientos de manera que existe una gran correlación entre lo que el radiólogo diagnostica, lo que el anatomopatólogo ve con su microscopio y lo que los profesionales quirúrgicos operan. Es decir, tenemos una estrecha correlación gracias a cómo ha avanzado la tecnología.

La IA se muestra como una herramienta de apoyo, pero nunca de sustitución a los radiólogos

P.- ¿La Inteligencia Artificial ha llegado hasta la radiología mamaria?

R.- De momento, en la sección de radiología mamaria del Servet, no disponemos de Inteligencia Artificial, pero pudimos probarla en el mamógrafo con tomosíntesis y nuestra valoración fue muy satisfactoria y nos ayudó mucho. La IA se muestra como una herramienta de apoyo, pero nunca de sustitución a los radiólogos porque nosotros además de diagnosticar, integramos la información clínica de cada paciente, participamos en los comités multidisciplinares, damos atención urgente, realizamos procedimientos que son terapéuticos, hacemos docencia y hacemos investigación.

Lo importante es que sepamos acompañar a este avance tecnológico

P.- ¿Cuáles son los retos que considera que le quedan a la radiología mamaria?

R.- Son muchos porque la radiología no deja de avanzar y la tecnología no para. Lo importante es que sepamos acompañar a este avance tecnológico exponencial, como podemos ver que nos lo está demostrando la inteligencia artificial, con la vertiente humana. Por eso es tan importante que sigamos participando en foros, congresos, jornadas de humanización porque es muy importante que vayamos de la mano tecnología y humanización.

P.- Compagina la jefatura de la Sección de Radiología Mamaria con la docencia universitaria. ¿Qué le aporta la enseñanza a su práctica clínica y qué le aporta la clínica a su manera de enseñar?

R.- A mí me encanta la docencia y tengo la suerte de poder dar seminarios a estudiantes de medicina de segundo y de cuarto, y de posgrado. Disfruto un montón porque me encanta la gente joven, aprendo muchísimo de ellos y sobre todo de los estudiantes que van a ser nuestros futuros médicos. Y de la docencia posgrado, tenemos 16 residentes y es una satisfacción poder trabajar codo a codo con ellos porque nosotros les enseñamos lo que es la práctica asistencial diaria, pero te aseguro que ellos nos enseñan a nosotros muchísimo en lo que maneja la gente joven, en el manejo de idiomas, de tecnología… nos dan frescura, simpatía, alegría y todo lo que lleva inmerso en la gente joven. Por tanto, es una ayuda bidireccional.