Aragón salva 155 vidas en un año mediante la donación de órganos: “Es como volver a nacer”
Un total de 155 personas en Aragón han salvado su vida gracias a un trasplante de órganos. Detrás de cada una de ellas hay un gesto altruista: el de 49 personas que decidieron donar sus órganos tras fallecer, y el de otras seis que ofrecieron su riñón en vida. En total, 55 donaciones que han cambiado el destino de decenas de pacientes que estaban en lista de espera, aferrados a una esperanza que a veces se desvanece.
Cada primer miércoles de junio se celebra en España el Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos. Una jornada para recordar que, más allá de las cifras, hay vidas que siguen adelante, familias que recuperan a sus seres queridos, y pacientes que vuelven a respirar sin máquinas o a vivir sin dolor. También es un homenaje silencioso pero imprescindible a quienes dijeron “sí” a dar vida incluso cuando ya no la tenían.
- LA DONACIÓN, UNA CADENA DE VIDA
- “ES COMO SALIR DEL CORREDOR DE LA MUERTE”
- DOS CUMPLEAÑOS, UNA NUEVA VIDA
- INFORMAR, ACOMPAÑAR, TRANQUILIZAR
- UN HOMENAJE NECESARIO
LA DONACIÓN, UNA CADENA DE VIDA
Desde las entidades organizadoras del Día Nacional del Donante —la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), la Unión de Trasplantados de Órganos Sólidos (UTxS) y FEDER— recuerdan que una sola donación puede ayudar a salvar hasta ocho vidas si se trata de órganos, y mejorar la calidad de vida de muchas más en el caso de tejidos como la médula ósea.
En la actualidad, se puede donar corazón, pulmones, hígado, riñones, intestino, y páncreas. También es posible donar tejidos como las córneas, huesos, piel, tendones y vasos sanguíneos, así como médula. “Un solo donante puede salvar muchísimas vidas”. Así lo afirma Javier Arreondo, presidente de la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos. Sabe bien de lo que habla, porque él también fue uno de esos pacientes que vivieron pegados al teléfono, esperando una llamada que les devolviera la vida.
“ES COMO SALIR DEL CORREDOR DE LA MUERTE”
Javier utiliza una imagen dura pero gráfica: “Estar en lista de espera es como si un día te detuvieran y te metieran en el corredor de la muerte sin saber ni cuándo ni cómo ni por qué. Y, de repente, cuando ya te ves al final, te dicen que hay una forma de salvarte. Te dejan libre. Y vuelves a tener esperanza”.
En su caso, la causa fue una enfermedad hepática. A diferencia de otros órganos como el riñón o el corazón, para el hígado no existe una máquina sustitutoria, así que la única alternativa era el trasplante. “Cuando entras en la lista sabes que, si no llega a tiempo, no te queda ni un año de vida”, resume.
Afortunadamente, en Aragón los tiempos de espera son relativamente cortos, pero el deterioro físico es imparable. “Cada día tienes más limitaciones, tu cuerpo falla. Por eso, cuando llega ese órgano, es como volver a nacer. Hay personas trasplantadas que recuperan su trabajo, su rutina, su vida normal. Un compañero lo resume muy bien: pasas de contar los días que te quedan a contar los días que vives”.
DOS CUMPLEAÑOS, UNA NUEVA VIDA
“Desde entonces, tengo dos cumpleaños”, dice Javier. El suyo y el del día en que fue trasplantado. “Los dos los puedo celebrar gracias al trasplante”. En su caso, la recuperación fue rápida y sin complicaciones: en apenas 16 días estaba fuera del hospital. “Lo habitual son unas cuatro semanas. Claro que puede haber casos más difíciles, pero yo tuve suerte”.
Más allá de lo médico, Javier insiste en lo emocional. En cómo algo tan duro como la muerte de alguien puede transformarse en la salvación de otro. Y en lo importante que es dejarlo claro: “Lo más fácil es hablarlo en familia. En una comida, una reunión... decir que quieres ser donante. Porque si no lo dejas por escrito, serán ellos los que tengan que decidir por ti”. A menudo, ese silencio previo genera rechazo. “Da miedo hablar de la muerte. Pero todos vamos a morir. Y si tú has dejado clara tu postura, la familia la respeta; siempre”.
INFORMAR, ACOMPAÑAR, TRANQUILIZAR
Desde la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Aragón no solo informan, también acompañan. Atienden a pacientes en lista de espera, explican cómo será el proceso, tranquilizan a las familias y visitan a los recién trasplantados en el Hospital Clínico. “Hay que entender que no es una alternativa médica cualquiera. Es trasplantarte o morir”. También hacen labor de prevención: “Más del 50% de los trasplantes de riñón tienen como causa el alcohol. La gente no lo sabe. Por eso insistimos tanto en la información”.
Javier insiste en que hablar de donación debe ser algo natural. “En Aragón somos muy solidarios,estamos en un 85% de aceptación a la donación, pero todavía hay personas que, por creencias culturales o desconocimiento, tienen dudas. Y ya no son motivos religiosos, porque casi todas las religiones aceptan los trasplantes”.
UN HOMENAJE NECESARIO
Este miércoles, las asociaciones de donantes de órganos y pacientes trasplantados de Aragón han organizado diversas actividades para conmemorar el Día Nacional. Habrá mesas informativas en varios puntos del territorio, encuentros de sensibilización y una lectura conjunta de un manifiesto en el que se reconocerá el “enorme valor y generosidad” de los donantes y sus familias.
La jornada está impulsada por la Unión de Trasplantados de Órganos Sólidos (UTxS), integrada por la Federación Nacional de Enfermos del Riñón (Alcer), la Federación Española de Fibrosis Quística, la Federación Española de Trasplantados de Corazón y la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos.
Una red de entidades que, como Javier, no solo celebran este día. Lo viven cada día. Porque saben que, gracias a alguien que dijo “sí”, hoy ellos siguen aquí.