Real Zaragoza: una victoria por el Gol Sur

Este domingo, miles de personas pierden un pedacito de su vida despidiéndose del Gol Sur y el Real Zaragoza debe brindarles una victoria.
Imagen de archivo de La Romareda
photo_camera El Gol Sur de La Romareda es el primero previsto para derribar

Miles, quizá millones de personas han desfilado por el Gol Sur de La Romareda en sus casi 70 años de historia. De todos los tipos. Y siempre, con un denominador común: el Real Zaragoza. Por el zaragocismo, por todos los que pierden este domingo un pedacito de su vida, hay que despedir el fondo de la mejor forma posible.

Este domingo, el Real Zaragoza debe dejar buen recuerdo a los que llevan décadas abonados a esa grada. Aquellos que esperan con ilusión, pase lo que pase, el día de visitar La Romareda. Los que sienten cosquilleo en el estómago cada vez que abren la cartera y ven "puertas 7B a la 9". O a la 10 desde hace no mucho.

Pierden un pedacito de su vida también los que fueron una vez y nunca más quisieron dejar de hacerlo. Son los que descubrieron, por experiencia propia, que ir a La Romareda es maravilloso. Quienes veían como personas extrañas a aquellos que marchaban con un bocadillo en el bolsillo del abrigo y una bufanda que no abriga. Hasta que descubrieron el encanto de ser del Real Zaragoza.

Y los niños que se enamoraron de su Real Zaragoza en el Gol Sur. Algunos están crecidos, pero después de once años, todavía no han visto jugar en Primera División. Y los más pequeños, los de corazón sincero que para ellos no hay tristeza, pase lo que pase. Porque, al fin y al cabo, ser del Real Zaragoza es maravilloso.

También quienes tuvieron en el Gol Sur su primera cita. Los que forjaron su amor con el Real Zaragoza y cada dos semanas tenían un día especial en La Romareda. Y sueñan con tener al lado de sus butacas a sus pequeñuelos herederos. Porque también serán del Real Zaragoza.

Hay que ganar porque también dicen adiós cantidad de familias. Los que se juntan viendo al Real Zaragoza; los que unen a todas las generaciones en el entorno de su equipo, el del león. De abuelos a nietos en el mismo fondo. Y estos aprendiendo lo que un día fue el Real Zaragoza. En algunos casos, pasando por tíos y primos. O los del momento padre e hijo en el Municipal. 

Por los grupos de amigos. Por el cuñado que se vuelve soportable en La Romareda. Por los vecinos de localidad, con quienes se forma una amistad estrechísima durante 90 minutos, hasta que vuelve a ser un amable desconocido durante dos semanas.

Y los cenizos que, desgraciadamente, tienen razón más a menudo de lo que ellos mismos querrían. También los ilusos que esbozan una orgullosa sonrisa cuando han mostrado que su paciencia está prueba de balas.

Por quienes no vieron volver al Real Zaragoza a Primera, pero dejaron su legado blanquillo. Por ser un escenario de gestas bañadas en oro. Porque Victor Fernández vibró con los zaraguayos allí. Por el Real Zaragoza. Por el Gol Sur. Por maquillar una temporada desastrosa. Es el día de la victoria.