El Real Zaragoza mostró de forma paradigmática frente al Alcorcón los problemas que padece en las áreas. Tuvo opciones para adelantarse, pero el equipo carece de mordiente arriba. Un gol en cuatro partidos confirma que se ha perdido ese colmillo imprescindible para ganar. Y dos errores groseros en la zona defensiva costaron el punto que hubiese sido relativamente sencillo amarrar. El Real Zaragoza debe recuperar esa solvencia atrás y la eficacia en la punta de lanza si quiere revertir su situación.
La Romareda dejó varias fotografías claras, la primera de ellas en la portería. Poussin no es Cristian y quedó muy claro en dos errores que costaron dos goles. El francés vendió a Jaume Grau dándole el cuero en la frontal del área con Juanma justo detrás. El centrocampista, visiblemente enfadado con el arquero, terminó la pifia escorándose antes de tiempo, y de ahí la recuperación y el gol. Para rematar la faena en los minutos finales, Poussin perdió el balón en el área y se quedó en el suelo en lugar de tratar de evitar el 0-2 definitivo. Marc Aguado fue colaborador necesario al dar el comprometido pase y el resultado ahí quedó.
En el área rival, la imagen contraria, con Sinan Bakis como protagonista. El delantero no ha conseguido ver puerta todavía, y el tiempo corre en su contra. Su adaptación está siendo costosa sobre el terreno de juego y, sin anotar, la situación se complica porque queda en el centro de la diana. Tampoco es bueno el mensaje que lanza Fran Escribá quitando a su teórico delantero estrella cuando había que remontar un 0-1 en casa frente al Alcorcón. Del resto de jugadores ofensivos solo Mollejo ha visto puerta más de una vez, aclarando que Bakis no es el único culpable de la inacción ofensiva.
Y ahí están las claves, porque el Real Zaragoza es exactamente el mismo. Ni ha disparado menos que cuando lo ganaba todo, ni ha propuesto menos ni ha jugado peor. Prueba de ello es el partido frente al Eldense, con un 2-0 tirando una vez a puerta. O ese choque ante el Cartagena, protagonizando casi una veintena de ocasiones, varias repelidas por el palo y cinco camino de portería para que los maños ganasen 1-3. Por eso también es lógico que el Mirandés sume tres puntos sin tirar a puerta. O que el Alcorcón, con pleno de acierto en sus disparos a puerta, se impongan 0-2.
SPORTING DE GIJÓN
Aun así, sorprende la situación del Real Zaragoza después de haber comenzado con un pleno de 15 puntos. No por su lugar de privilegio en la clasificación, a un solo punto del ascenso directo, sino por su reciente involución de resultados. Caer frente al Mirandés y ante el Alcorcón en La Romareda de forma consecutiva enciende las alarmas inevitablemente por haber pasado de sumar todos los puntos a cuatro. Y ante rivales teóricamente inferiores y que no están llamados al ascenso directo.
Pero el Real Zaragoza se prepara para la nueva oportunidad. Enfrente está llamado a ubicarse un Sporting de Gijón que viene de frenar su gran racha de resultados. Es aquí donde debe demostrar que su plantilla está llamada a ubicarse entre las mejores de Segunda para lograr el ascenso. Dar con la tecla la misión de Fran Escribá para retornar cuanto antes a la senda de los buenos resultados y arrojar la tranquilidad lógica de ubicarse a un punto del segundo clasificado.