Nueve movimientos y poco amor a primera vista en el mercado del Real Zaragoza
Pitido final del mercado de fichajes para un Real Zaragoza que, a priori, deja más operaciones que refuerzos y poco amor a primera vista. La defensa es exactamente la misma que hace un mes; en el centro del campo llegó Kervin y este lunes se ha intercambiado a Guti por Marc Aguado con el Elche; mientras que arriba, Azón se ha marchado al Como italiano y en su lugar ha aterrizado Dani Gómez.
A primera vista, el equipo maño no se ve reforzado. Esa es la impresión inicial. Claro está que la pérdida de Cristian Álvarez es algo que no se puede sustituir. Pero más allá de ello, el intercambio Guti – Aguado tampoco parece estelar; mientras que suplir a Azón con Dani Gómez, según los datos, no es buena idea. El canterano suma 27 goles en su periplo profesional a sus 22 años por los 30 tantos de Dani Gómez con 26 primaveras.
Pero, sobre todo, el Real Zaragoza pierde referentes en el terreno de juego cuando no va precisamente sobrado de ellos. Si había dos jugadores queridos en el equipo maño – con todos los respetos a Francho – esos eran Cristian Álvarez, retirado; e Iván Azón, traspasado al Como 1907. Se han esfumado ambos en el mismo día.
Junto a ellos, Marc Aguado, un escalón por debajo en carisma, pero con un apellido que siempre va a tener arraigo en la entidad blanquilla. Al menos, al poner rumbo al Elche, se ha realizado un intercambio con el canterano maño Raúl Guti. Era tal la evidencia del trato que, incluso, el cuadro franjiverde, en una de esas modernidades poco originales que también se perpetran a orillas del Ebro, ha apostado por emular un “Tú a Bostón y yo a California” con “Tú a Elche y yo a Zaragoza”.
PIERDE EL ZARAGOCISMO
El zaragocismo sale perdiendo en el mercado de fichajes. Adiós a Cristian, a Azón y a Aguado en un solo día. Ya se despidió Víctor Fernández hace unos meses, otro emblema del Real Zaragoza. Como también se perdió en verano a Alejandro Francés.
Estas salidas duelen especialmente porque el fútbol es identificación, sentirse representado por unos jugadores, por una camiseta, por un escudo que se lleva en el pecho. Y el Real Zaragoza ha perdido mucho de eso en poco tiempo, por más que ahora se evidencie en una cascada de acontecimientos inesperados hace unas semanas.
EL DEBE DEL CENTRAL
En el terreno de juego, otro de los grandes debes es el mismo que el 31 de agosto, porque no se ha fichado un solo central. El mercado de fichajes del Real Zaragoza queda marcado por esa cuestión. En agosto no se pudo inscribir a un futbolista en el eje de la zaga, Lekovic, porque no se llegó a tiempo. Y a la vista ha quedado el problema, con el conjunto maño sufriendo día sí y día también. Si había una prioridad, esa era; y si ha habido una zona del campo, a excepción de la portería, que no se ha reforzado, allí se encuentra también.
Operaciones ha habido. Han llegado Kervin, Guti y Dani Gómez en este mes frenético con permiso para fichar. Y han salido Cristian, Borge, Gori Gracia, Aguado, Bermejo e Iván Azón. Operaciones, pero está por ver si son refuerzos. Solo el tiempo dará la razón a Cordero o al flechazo que salió en dirección contraria.
EN EL TEJADO DE RAMÍREZ
Estos son los bueyes con los que debe arar el entrenador del Real Zaragoza, Miguel Ángel Ramírez. Pasando a toros, el técnico debe cogerlos por los cuernos para completar una segunda vuelta de campeonato si es que quiere, como se expone públicamente de forma constante, pelear por ascender a Primera División. La pelota está en el tejado del entrenador.
Ahora, el Real Zaragoza tiene una prueba de fuego ante el Albacete en el Carlos Belmonte. Es la primera para comprobar si, verdaderamente, el mercado engaña a la vista. Y que es un error lo que parece a priori: ha habido más operaciones que refuerzos.