Como cada 10 de mayo, el Real Zaragoza celebra su aniversario de la Recopa. Y este es especial, porque se cumplen 30 años de la gesta de París. El gol de Nayim y el triunfo frente al Arsenal dejó huella en la historia del fútbol mundial. “Lo que movió la Recopa no lo mueve ni Trump en Estados Unidos”, dice el héroe Nayim en una entrevista con Aragón Digital.
Pregunta.- ¿El gol de Nayim cambia la vida?
Respuesta.- Por completo. En todos los sentidos. Te puedo contar mil anécdotas.
P.- Dígame alguna.
R.- Me casé ese año, en 1995, tras el gol. En mi boda había 1.500 invitados y se presentaron 3.000.
P.- Otra más.
R.- A continuación fui a Nueva York y, cuando bajé del avión, el primer guardia me dijo “tú eres el del gol”.
P.- Cambió por completo…
R.- No solo para mí, que quizá un poco más, pero a todos nos cambió la vida por completo. Nos puso en una situación privilegiada. También nos lo hemos ganado: si haces bien tu trabajo y ganas como ganas… es un cambio radical.
P.- ¿Qué piensa Nayim cuando ve un partido en el Parque de los Príncipes?
R.- Es especial. Vienen cientos de recuerdos, imágenes… los saludos a Ian Wright, a Merson… la gente, que era espectacular. Son recuerdos de felicidad.
“En mi boda había 1.500 invitados y se presentaron 3.000”
P.- También se acordará del zaragocismo…
R.- En la llegada al campo solo veía banderas y bufandas del Real Zaragoza. Me preguntaba dónde estaban los ingleses y en el campo lo entendí: ¡Nos los comimos con papas!. Eso es el zaragocismo.
P.- El sentir de la ciudad, una calle con su gol, recordar cada 10 de mayo… impresiona
R.- Lo llevo bien. La vida son experiencias, unas son buenas y otras lo son menos. No lo tienes que tomar como si fueses intocable; siempre con los pies en el suelo.
P.- Lo asume con normalidad…
R.- Sé disfrutar de este momento, de estar comiendo y tomando este café; y de estar con el Rey de España, Juan Carlos I, saludándome y que me llame ‘Muhammad’, por mi nombre, en perfecto árabe.
P.- Cómo es el fútbol…
R.- Es la vía de escape de mucha gente, el deporte más maravilloso que existe, respetando los demás. Pero lo que mueve el fútbol y lo que movió la Recopa no lo mueve nadie. Ni Trump en Estados Unidos.
“El Rey de España me llamó Muhammad, mi nombre en perfecto árabe”
P.- Del gol vienen sus reconocimientos aquí…
R.- Las emociones del fútbol te llevan a tener una calle, un parque… a la gente le hace ilusión poner tu nombre a un pabellón. Y yo encantado. Incluso una calle, que normalmente se la ponen a quien ya está en el otro barrio.
EL GOL DE NAYIM
P.- ¿En ese momento es consciente de lo que acaba de hacer?.
R.- En ese momento no eres consciente de nada. Lo primero porque solo haces tu trabajo. Ya había metido ese tipo de gol, en infantiles y juveniles. Ves que has hecho una cosa rara en una final europea, pero no eres consciente hasta mucho tiempo después. La conciencia te la da la gente.
P.- Se lo recordarán a diario…
R.- No doy un paso sin que me recuerden el gol, y en Zaragoza más. Encima te dan las gracias, pero era parte de mi trabajo. Es bonito. La gente se lo pasó genial. Dudo que quien vivió eso lo viva otra vez.
“No doy un paso sin que me recuerden el gol”
P.- ¿Alguien del Arsenal le dijo algo?
R.- El único que se acercó fue Paul Merson cuando me iba al control antidoping. Me dijo “enhorabuena, gran gol”. Le gustaba el trato de balón, el buen fútbol; era el cerebro de ese equipo, manejaba la parte ofensiva del Arsenal. Coincidí con alguno más, pero no hablamos.
P.- ¿Y usted a ellos?
R.- Quise evitar el conflicto. El perdedor, si no es buen perdedor, es conflictivo. No conocía personalmente a casi nadie. Es el perdedor quien debe decir “enhorabuena”. No les vas a decir que lo sientes, porque te alegras de haber ganado…
P.- Conocía a alguno más.
R.- A Ian Wright. Teníamos amistad. Un tío campechano, le gustaba hablar. Luego se enfadaba mucho, era de carácter difícil. Pero un buen tipo. Antes del partido charlamos en la puerta del túnel, aún con el chándal puesto.
LOS SUEÑOS DE NAYIM
P.- ¿Se imaginó en algún momento marcar un gol así en una final?
R.- Sueñas con cosas, como ser futbolista en Primera División. Quieres ser el que está en la tele. Con eso tienes de sobras. ¿Ser protagonista así de una final europea? Ni de broma te lo imaginas.
P.- Nadie puede decir que marcó ese gol en una final de primer nivel excepto Nayim…
R.- Soy un tío con suerte. En todos los equipos en los que he estado he ganado títulos. Pero imaginarme esa situación… me dicen el gol de Nayim… pero me hubiese gustado que fuese el gol de los héroes de París.
P.- Eclipsó el de Esnáider…
R.- Fue una locura. ¡Qué genio! También me gustaría que se reconociera más a los compañeros que estuvieron ahí y me dieron esa oportunidad. Sobre todo lo que jugaban menos, que nos mantenían a todos en alerta.
“Me hubiese gustado que fuese el gol de los héroes de París”
P.- ¿Ese equipo podía ganar la Liga?
R.- Tenía posibilidades y lo peleamos hasta el final, pero no es fácil. Los presupuestos del Real Madrid, del Barcelona y, en ese momento, del Deportivo, eran increíbles. Traían estrellas.
P.- ¿Quién era la estrella del Real Zaragoza?
R.- No había ninguna; la estrella era el equipo. No era Esnaider, Nayim o Paquete, sino todos. Brillábamos juntos. Era un puzle que formaba una estrella, y si un pieza fallaba, se desvanecía y dejaba de brillar.
P.- ¿Se puede dormir la primera noche tras el gol de Nayim?
R.- Yo no. Por la adrenalina, por la alegría, por todo. Pero el fútbol tiene poca memoria. Tienes que dormir porque tienes un próximo partido. Y de ese me acuerdo.
P.- La vuelta a La Romareda…
R.- Donde nos silbaron por empatar en casa. Fíjate la exigencia del Real Zaragoza. ¡Nos silbaron por empatar en casa con uno menos! (Expulsaron a Poyet). Después de ganar la Recopa, de festejar, de llevar sin dormir tres días, de estar en el Ayuntamiento, en la Delegación, con cenas y fiestas…
P.- Contra el Racing de Santander…
R.- Todo el mundo estaba celebrando, dimos la vuelta al campo… pero empatas porque estás fundido y te silban. El fútbol no tiene memoria. Tienes que seguir ganando.
EL REAL ZARAGOZA ACTUAL
P.- ¿Cómo ve a este Real Zaragoza?
R.- Mal. Hablo del equipo. No da sensación de ganar los partidos. Me gustaría sentarme delante de la tele y pensar que puede perder, pero que controla el juego, los partidos, que tiene el dominio… y no veo eso.
"Todo el mundo estaba celebrando, dimos la vuelta al campo… pero empatas porque estás fundido y te silban"
P.- Al revés…
R.- Nos dominan, nos llegan con facilidad, nos crean oportunidades… es difícil ver al Real Zaragoza.
P.- Y lo sigue viendo, como toda la afición.
R.- Porque somos zaragocistas. La lealtad es innegociable. Estaremos sufriendo, pasándolo mal, viendo que cuesta… pero esperamos un gol de suerte, una genialidad de alguien.
P.- ¿De quién?
R.- De alguien. De Adu Ares, de Aketxe, de Bazdar… o una parada de Poussin. Eso esperamos. No un juego fluido que te lleve a pensar que el Real Zaragoza juega bien. Se pasa mal.
P.- ¿Se encarrilará la permanencia este 10 de mayo?
R.- Espero. Si se gana, se perfila. Pero hay que ganar.
P.- ¿Pesa la camiseta del Real Zaragoza?
R.- Ves jugadores que en otros equipos eran distintos. No sé si será la responsabilidad, la historia… pero son otros. No dan el rendimiento que se espera de ellos.
P.- ¿Qué se debe hacer ahora?
R.- Esperar salvarnos y otra vez planificar la nueva temporada con la ilusión de siempre, acertando con los jugadores en un porcentaje alto y tener paciencia. No se sube con milagros, sino con trabajo.

