Punto y final a Miguel Ángel Ramírez. El entrenador del Real Zaragoza no está llamado a sentarse en el banquillo este lunes frente al Córdoba en La Romareda tras la debacle vivida en los dos últimos partidos. El equipo ha caído goleado en los citados duelos y no da síntomas compatibles con la vida; está muerto y se buscan soluciones. Por supuesto, seguir con el actual técnico no es una de ellas, y además, puede implicar el cese del director deportivo, Juan Carlos Cordero.
El despido de Miguel Ángel Ramírez es cuestión de horas porque la situación es insostenible. Mantenerlo, que no es el plan, sería una negligencia inaudita, como ya ha sido haberlo mantenido en el cargo el último partido ante el Almería. Ha sido una temeridad propia de quien desconoce qué es el Real Zaragoza. Es decir, una temeridad al alcance de los dirigentes de la entidad.
Tarde y mal, pero el Real Zaragoza, salvo un giro insólito, está decidido a poner fin al contrato del entrenador canario. Debió hacerlo antes y se ha perdido un tiempo precioso. A este Almería, por muchos nombres que tenga, tampoco era tan difícil arañarle un empate. El presente año y los precedentes rivales así lo indican. Pero, desde luego, con Ramírez era imposible.
El balance hasta el despido convierten al técnico en uno de los peores entrenadores de la historia del Real Zaragoza. Se marcha del banquillo con una sola victoria en los diez partidos que ha dirigido al club otrora admirado en todo el fútbol europeo. Le ha venido demasiado grande desde el primer día. Cabe destacar que este problema atañe a muchos de quienes actualmente toman decisiones.
Ramírez ha sumado siete puntos de los 30 que ha disputado, y tras su única victoria, en Málaga, la cifra ha descendido. En los últimos siete duelos, el Real Zaragoza únicamente ha sumado tres. Hay que insistir: tres puntos de 21 posibles.
De su mano puede ir el director deportivo, Juan Carlos Cordero. Y es normal, porque con él al frente, el Real Zaragoza solo ha peleado por eludir el descenso a Primera RFEF. No hay argumentos para sostener al dirigente en el cargo.
LOS GRAVES PROBLEMAS
La realidad es que en la directiva y la propiedad, ese término acuñado por falta de transparencia y desconocimiento de quién está detrás del proyecto, no hay zaragocismo. Su objetivo es ganar dinero. Ese asunto quedaba maquillado por las promesas de un proyecto ganador que satisfacía a todas las partes: a los del dinero y a una parte importante de los zaragocistas, que no a todos por no ser la filosofía propia de un club como el Real Zaragoza.
Pues bien, esos son los que deben acertar con el entrenador. Ni más ni menos. Por doloroso que sea, es la realidad. Y deben acertar porque el futuro de la entidad está en sus manos.
Una vez acierten, el entrenador tiene que sumar muchos puntos. Concretamente, catorce más de los que cosecha el equipo hasta la fecha, pero solo tiene once partidos para lograrlo. Necesita una dinámica superior a la lograda hasta este sábado. En 31 jornadas se han logrado 36 puntos y se necesita incrementar el ritmo de puntuación.
LAS FINALES
Por delante hay once finales, muchas de ellas ante equipos de la parte alta de la clasificación. En orden, Córdoba, Racing de Santander, Mirandés, Eibar, Levante, S.D. Huesca, Racing de Ferrol, Cartagena, Real Oviedo y Castellón.
Son once partidos que determinarán, tristemente, si el Real Zaragoza es un equipo de fútbol profesional o si se vuelve ‘amateur’. Ese término que tanto le gustaba a alguno para hablar con desprecio de un equipo campeón de Europa.