“Por fin, después de dos meses y con emoción hasta el final, el Real Zaragoza volvió a vencer (0-1). Fue Álvaro Giménez quien logró poner la guinda a un partido que se antojaba vital para salir de la zona de abajo. Casi dos meses de empates después, el conjunto maño sigue sin perder, pero esta vez, con la alegría de llevarse una victoria. Los blanquillos también salen de la zona de descenso”. Así comenzaba este medio la crónica del Burgos – Real Zaragoza hace casi dos años, cuando el equipo sonreía tras nueve empates seguidos. El conjunto maño despertó de su letargo en El Plantío y quiere volver a hacerlo.
Ese Real Zaragoza, con Juan Ignacio Martínez a la cabeza, había cosechado nueve empates seguidos. La lectura era obvia: nueve partidos sin perder, pero nueve sin ganar. Y se necesitaba poner fin a esa racha con un triunfo que alejase del descenso y de todo tipo de malas sensaciones. El conjunto maño lo hizo gracias a un golazo de Álvaro Giménez cuando corría el minuto 87 y sacó de los puestos de abajo a los zaragocistas. Desde entonces siguió creciendo y, por momentos, soñando con que el playoff era posible.
Aquel despertar del 4 de noviembre de 2021 estuvo protagonizado por Francho, que robó el cuero y condujo; por Eguaras, que cedió la pelota; y por Álvaro, que remató de maravilla para el 0-1. Era la jornada 14 y el conjunto maño no desaprovechó la oportunidad, algo que tiene que volver a hacer dos años después. El 30 de octubre, para la jornada 13, el Real Zaragoza quiere volver a despertar de su letargo. Toca hacerlo después de sumar apenas cinco puntos de los últimos 21 disputados, una racha peor que la de entonces. Salva, eso sí, el gran comienzo del equipo.
El Real Zaragoza espera reencontrarse con el triunfo necesariamente. Se encomiendan a una plantilla que puede vencer a cualquiera, pero que también ha demostrado que todos le pueden pasar por encima si no hay intensidad. Minimizar los errores y corregir la pizarra son los dos asuntos pendientes de Fran Escriba, que puede jugarse mucho en El Plantío este lunes. La victoria se erige como el único remedio para hacer desaparecer las dudas.