Día fundamental para el Real Zaragoza y día, por tanto, de armarse para dar la cara por el equipo. La afición zaragocista ha tomado la bufanda, se ha aclarado la garganta y se ha puesto manos a la obra para no dejar solos a los suyos. Si lo merecían o no, era otro cantar. Y la jornada se ha saldado con un corteo, un recibimiento y una previa de gala en los aledaños de La Romareda.
El primer gol - golazo, sin duda - ha sido de la afición del Real Zaragoza. Toda ella, consciente de lo muchísimo que hay en juego. De ahí la preparación del corteo, de ese pasillo de en torno a 300 zaragocistas que se han juntado para recorrer el camino al estadio a las 18.00 horas.
Plaza de San Francisco, Fernando el Católico, plaza de Emperador Carlos V, Isabel La Católica y encarar a La Romareda. El recorrido aunaba nombres esplendorosos, de grandeza y de misiones históricas. Por allí ha discurrido la afición blanquilla, dando pasos firmes para alentar a su Real Zaragoza.
Los aledaños de La Romareda han lucido un colorido de impresión. Los aficionados se han ido juntando, siempre con camisetas blanquillas - y, en medio, algún heroico blaugrana de la S.D. Huesca que querían ver ganar a los suyos. A su Real Zaragoza.
Tras los reproches, un amago de jaleo, con caídas e intervención incluida de la policía para que no pasase a mayores, el autobús de la S.D. Huesca y sus jugadores han llegado a La Romareda. Las fuerzas de seguridad no han impedido la lluvia que le ha caído al bus.
LA LLEGADA DEL REAL ZARAGOZA
El momento estelar ha llegado con la llegada del Real Zaragoza. Los maños han sentido el calor de los suyos, de sus voces, de su humo, de sus bengalas… y de su sentimiento, que transmite una responsabilidad mayúscula.
Una bandera de Aragón ha servido de alfombra para los dos equipos; las bufandas han puesto el grito en el cielo. Y se ha puesto fin a la previa del duelo aragonés. A buen seguro, el sufrimiento ha tenido poca cabida.