La aguja de la gravedad de la situación del Real Zaragoza está a niveles máximos. Sobrepasa las 7.000 vueltas y todo el que entiende qué es la entidad vive en esa tesitura. No es menos el entrenador ya ratificado, David Navarro, que ve “el precipicio” con claridad.
Su ratificación en el banquillo del Real Zaragoza hasta final de temporada “da tranquilidad”, pero lo asume “con naturalidad”. La cabeza no la pone “en el futuro”, sino en el ahora. Precisamente ahora es cuando debe solventar la papeleta y eludir el descenso a Primera RFEF.
“Voy a trabajar como si estuviese toda la vida aquí. Va a ser mi hogar sabiendo que puede que no sea siempre así”, ha resumido.
Todo ello es compatible con el respeto por la situación. “Claro que veo el precipicio. Pero voy a saltar y lo vamos a conseguir”, ha remarcado el entrenador del Real Zaragoza. Navarro lo ve con una parte de tranquilidad y otra de presión. Así afronta el partido ante el Almería.
NI RETIRADA NI RENDICIÓN
El técnico también ha insistido en la importancia de que el equipo se quite “el corsé”. Así, el zaragocismo se sentirá “identificado”. Pero aquí no hay excusas: “Ni retirada ni rendición”, ha espetado Navarro en la previa al partido.
Por cierto, el entrenador tiene una percepción muy particular de su próximo rival pero, a la vista está, se va cumpliendo. “Han perdido a Luis Suárez, pero ahora es más fuerte. Arribas, Melamed, Luna…”, ha valorado.
El Real Zaragoza debe volver a ganar ante este grupo de futbolistas de alto nivel. Porque en juego está la permanencia en Segunda División. Ni más ni menos.