Jawad El Yamiq. Es el nombre protagonista del antes, del durante y del después en el último duelo del Real Zaragoza donde el cuadro de Rubén Sellés cosechó un punto insuficiente frente a un Eibar que con poco logró puntuar en el Ibercaja Estadio. En su regreso a la capital aragonesa, el marroquí pasó de la ilusión al marcar el tanto del club blanquillo a la desesperanza con un tanto en propia y una expulsión más que evitable.
El central, que fue el fichaje invernal que más ilusión provocó en la hinchada blanquilla, llegó en el último día de mercado como un rayo de esperanza para reforzar un eje de la zaga que tantos problemas ha dado al Real Zaragoza durante el actual curso y que urgía consolidar con un fichaje de garantías. Para solucionar esa cuestión, El Yamiq retornaba a la disciplina blanquilla tras su paso en la segunda parte de la temporada 2019-2020 donde dejó muy buenas sensaciones tanto sobre el césped como con la afición zaragocista.
A causa de las bajas, el marroquí, en su primer partido tras su vuelta, comenzaba en el once titular de Rubén Sellés, formando en el eje de la zaga junto a Saidu. Y su redebut no pudo empezar de mejor manera cuando en el minuto 26, el marroquí se impuso por arriba a la defensa armera para cabecear un saque de esquina que supuso que el Real Zaragoza lograra adelantarse en el marcador. La primera diana con el Real Zaragoza de un El Yamiq que celebró el gol con rabia y agarrándose el escudo.
De esta manera, el cuadro blanquillo mantuvo la ventaja hasta el descanso y pudo ampliarla en los primeros compases de la segunda mitad con una ocasión en la que Cuenca estrelló el balón en el palo. Pese a ello, instantes después empezaría la declive de El Yamiq. Un centro desde la banda derecha vasca era desviado por el marroquí con la mala fortuna de que el balón acababa dentro de la portería de Andrada. Un tanto en propia que supuso el empate y que condicionó un partido del Real Zaragoza donde el central terminó expulsado.
LA EXPULSIÓN
En los últimos compases y fruto de la frustración de ir empatando un partido en el que se tuvo ocasiones para ganar, El Yamiq recibió un agarrón por parte de Aleix Garrido y al intentar quitarse al jugador armero de encima, el central soltó el brazo con un gesto que el colegiado castigó con cartulina roja. Además por la forma en la que lo redactó en el acta, "con uso de fuerza excesiva no estando el balón en juego", podría ser sancionado con más de un partido.
Una combinación de circunstancias que provocaron que el marroquí fuera en primer lugar el héroe y posteriormente, el villano en el primer partido tras su regreso a un Real Zaragoza que volvió a desaprovechar una clara oportunidad a una permanencia que cada jornada que pasa parece más complicada de alcanzar.
