Christian Lapetra: "Todo lo que hice fue con absoluta honradez y dedicado al Real Zaragoza"

Christian Lapetra, expresidente del Real Zaragoza
photo_camera Christian Lapetra, expresidente del Real Zaragoza, ha valorado su tiempo en la entidad

Ha pasado un año y medio de la salida de Christian Lapetra como presidente del Real Zaragoza. Fue en 2014 cuando aceptó un cargo que no se esperaba, y que dejó con la conciencia tranquila, sabiendo que todo lo hizo “con absoluta honradez” y dedicado al club. La responsabilidad fue máxima, pero en su caso, tenía el plus de llevar el apellido Lapetra tras el nombre de Christian.

PREGUNTA.- Ha pasado un año y medio desde que dejó de ser presidente del Real Zaragoza, ¿qué balance hace?
RESPUESTA.- En lo personal, mi vida es otra. Tengo menos presión y menos exposición pública, pero en lo fundamental no ha cambiado nada. Y con respecto al Real Zaragoza, como no puede ser de otra manera, le deseo lo mejor.

P.- Como zaragozano y zaragocista, ¿qué supuso representar al Real Zaragoza?
R.- Una responsabilidad máxima. Es muy difícil que alguien consiga entenderlo al 100%. Mi apellido es Lapetra y eso significa todo desde el inicio. El peso era mayor por ser hijo de quien he sido. La responsabilidad de liderar en una de las partes al Real Zaragoza en, quizás, la peor etapa de su historia, nos hacía ser muy responsables. Me he tomado muy en serio los casi ocho años que he sido presidente.

P.- ¿Cómo se afrontaba cada temporada con economía de guerra?
R.- Todos los que hemos estado estos años liderando al Real Zaragoza éramos muy conscientes de lo que vivíamos. La situación presupuestaria y la deuda heredada nos obligaba a ser muy realistas en todas las decisiones. Teníamos que ilusionarnos, competir y exigir al máximo. Pero la realidad era muy tozuda cada temporada. Los presupuestos paupérrimos, muy apretados por el control financiero de La Liga, no nos permitían hacer demasiadas cosas. Esa era la realidad.

P.- Y vivieron las dos caras de Segunda: de pelear por el ascenso a luchar por no descender…
R.- Con esos condicionantes vivimos tres oportunidades de ascender y, para mí, uno solo con posibilidad real de descender. Fue el partido contra el Girona, ambos necesitábamos un empate para lograr los objetivos, y se dio. Otros dos años hemos coqueteado con el descenso, pero gracias a Dios y a la implicación de la directiva, del staff y de los jugadores, se logró evitar. Fueron años de ilusión y exigencia máxima, pero con una realidad muy tozuda.

P.- ¿Cómo vivió su llegada a la presidencia en 2014?
R.- En mis planes vitales no estaba ser presidente del Real Zaragoza, pero no rehúyo el compromiso y la responsabilidad. Me tomo en serio lo que hago y, cuando se me propuso formar parte de la Fundación Zaragoza 2032 para sacar adelante el club y ocupar el rol de presidente, pedí margen para consultarlo con dos personas. Uno era mi director general en la empresa que he trabajado los últimos 20 años y otra mi mujer. Iban a verse afectados por otra tarea más añadida a la de ser padre, marido y empleado. Dijeron que adelante y me lancé a una piscina muy profunda y sin agua.

El expresidente Christian Lapetra ha contado su experiencia en el año del Covid con los playoff adulterados

P.- ¿Cómo se fraguó todo?
R.- Tuve una conversación con Fernando de Yarza López Madrazo al inicio de 2014. La situación social, societaria y deportiva del Real Zaragoza no era buena. Como amigo y empleado, pregunté si había posibilidad de hacer algo, y efectivamente era muy difícil en aquel momento, pero la situación se recondujo. Hubo un esperpento mediático con esa posible venta a un grupo aragonés que resultó ser un teatro y un circo, pero la Fundación 2032 se hizo con las riendas y salvó al club de la desaparición. Hoy no estaríamos hablando de Real Zaragoza, sino de otro equipo, de otra institución, pero no del Real Zaragoza.

LAS PALMAS, LLAGOSTERA Y NATXO

P.- Ese año se pierde por siete minutos el ascenso, ¿cree que marcó el proyecto de la Fundación?
R.- El proyecto era salvar al club de la desaparición. Cuando entramos, no sabíamos si íbamos a llegar a diciembre de 2014. Nos encontramos una deuda de 100 millones y solo una parte tasada, contabilidad que sale cuando reorganizamos las cuentas, una sanción de La Liga en fichajes y limitaciones de fichas… Cogimos un equipo casi en desaparición, sin plantilla a finales de julio, con el toque de bocina para inscribir al equipo en la competición… y paradójicamente es el año que más cerca hemos estado.

P.- Se entró al playoff con cierta fortuna
R.- Acabamos sextos con 61 puntos, a más de 12 del quinto. No hubiera valido en temporadas posteriores para entrar. Quedamos a más de 20 puntos del directo. En el partido de vuelta en Gerona, tras el 0-3 en La Romareda, antes de salir los jugadores, los directivos decíamos que había que acabar de la mejor manera. Era un éxito estar en junio de 2015 vivos después de todas las penurias que pasamos. Nos clasificamos con remontada e hicimos un gran partido de ida contra Las Palmas. Es muy difícil valorar qué hubiera pasado después. No digo que marcara, pero todos pensábamos que iba a ser más sencillo lograrlo.

P.- Y el año siguiente, Llagostera: otro final muy difícil inesperado
R.- Quizás, una de mis grandes decepciones como presidente. No sé qué sucedió en ese partido. No puedo demostrarlo, pero tengo claro que el Llagostera algo de interés tenía en que el Real Zaragoza no ganara. Ahí lo dejo. Que un equipo descendido, casi en descomposición, sin rendir a ese nivel toda la temporada haga ese partido…. Nosotros pensamos que el empate valía, íbamos muy sobrados pensando que se conseguiría. Acabamos con una derrota desastrosa que va a quedar para la historia del club y de todos nosotros.

Lapetra dijo adiós al equipo en febrero de 2022 Foto: Real Zaragoza

P.- El tercer año se cambia de paradigma, peleando en la parte baja…
R.- Las plantillas que hicimos venían marcadas por el presupuesto y la consecución de la amortización de la deuda. Estaba todo muy lastrado. Teníamos que ir a un mercado muy limitado, no se podían acometer fichaje, había que ir a por los libres…. Los jugadores tienen carreras cortas y buscan lo mejor para ellos. Pienso que lo mejor es estar en el Real Zaragoza, pero cada uno toma sus decisiones. Algunas plantillas han conseguido competir por encima de las posibilidades teóricas y otras no.

P.- Y llegó el de Natxo González y Lalo Arantegui: se creó un ambiente impactante en la ciudad.
R.- En diciembre nos pedían la cabeza de Natxo, pero apostamos por lo que creíamos que el equipo iba a dar tras un cambio de sistema, de entrenador y de jugadores. Requería una adaptación, no era cosa de dos meses. Nos merecíamos más que 24 puntos en la primera vuelta, pero fueron 47 en la segunda, un récord histórico. Ganamos mucho, pero volvimos a no cumplir las expectativas. Fue dramático. Lo definí con el director general (Luis Carlos Cuartero) como una cagada.

P.- ¿Qué cree que pasó?
R.- Fuimos mejores, pero la eliminatoria se puso del lado del Numancia. Sacaron un empate en casa cuando deberían haber salido derrotados. Luego se ponen 0-1, conseguimos empatar y, paradojas de la vida, un exzaragocista nos saca de la competición. Por cómo iba el equipo, estábamos muy confiados de que esa primera eliminatoria era nuestra.

TENSIÓN CON LA LIGA EN EL AÑO DEL COVID

P.- La siguiente la salva Víctor Fernández y, a continuación, el Covid.
R.- Conseguimos algo más de presupuesto. La venta de Pep Biel e iniciativas del director general y del Consejo permitieron algo de holgura. Y hablar de Lalo por no acertar determinados fichajes sería hablar de la pregunta que falla quien acierta 9 de 10. Consiguió hacer una gran plantilla. La pena de Dwamena nos estropeó parte del proyecto, pero llegó Javi Puado con muchas ganas. Teníamos a Luis Suárez. No sé qué pasó tras el parón. Fuimos de los peores en casi todo: tanto en juego como en resultados y físicamente.

Fue en 2014 cuando aceptó un cargo que no se esperaba. Foto: Real Zaragoza

P.- ¿Sigue sin explicarse qué paso?
R.- No quiero ni puedo puedo pensar que alguien no ejerciera su responsabilidad con la máxima exigencia, pero a los hechos me remito: hicimos 10 puntos de 33. Aun así, nos quedamos terceros.

P.- Llegó el famoso playoff de 2020…
R.- Fue un fraude absoluto de La Liga y de la Federación. El partido del Fuenlabrada con el Deportivo se jugó 20 días después prácticamente con las mismas plantillas que podrían haber jugado al día siguiente. Había asombrosas relaciones familiares entre parte de la directiva del Fuenlabrada y La Liga. Perjudicaron mucho al Real Zaragoza. Después de haber sido terceros y afrontar el playoff al terminar, seguro que éramos más candidatos que 20 días después.

P.- La directiva se rebeló por varios atropellos…
R.- Las casuísticas y legislar a posteriori nos hace pagar a algunos. El Real Zaragoza tuvo el problema del retraso y la adulteración de la competición. Estás anulando un partido mientras se juegan los demás: estás influyendo en los resultados. No voy a decir que hubo amenazas, pero sí presiones insistentes para que esa jornada se jugara sin ese partido. Y nos encontramos con el retraso ‘sine die’ de la competición.

P.- Y la pérdida de Luis Suárez…
R.- Los contratos tienen fecha de inicio y de finalización. Ahora añaden un “o hasta la finalización de la temporada”. Ese detalle permite una cobertura jurídica. El Watford, propietario de sus derechos, no nos lo cedió más. Él renunció a sus vacaciones, ofrecimos un seguro de lesión y un montón de cosas a su presidente, Gino Pozzo, pero no accedió. No pudimos más que protestar. Hemos sido molestos estos años en La Liga y en la Federación porque somos el Real Zaragoza. Es fácil gobernar a los pequeñitos, pero nosotros, aun en nuestra situación, no nos dejamos.

P.- ¿Se llegó a enfrentar el Real Zaragoza con Javier Tebas y La Liga?
R.- Hubo tensiones y conversaciones subidas de tono con los directivos de La Liga y de la Federación en torno a la finalización tan grotesca y escandalosa de la temporada ese año. También recibimos presiones. Eso va a quedar también para la historia. Fuimos los paganos de esa situación.

P.- Afectó también a la siguiente, comenzando tardísimo, hubo que recuperar partidos, La Romareda vacía…
R.- El mercado para unos había empezado y para nosotros no. Teníamos que recuperar partidos. Seguíamos con limitaciones presupuestarias, porque mejorar un año no implica mejorar el siguiente. Nuestro mercado era finito, limitado, seguíamos in poder afrontar traspasos, buscando jugadores libres que iban fichando por otros clubes. Se iba limitando y haciendo más pequeño. Sufrimos las consecuencias muy seriamente. Coqueteamos con el descenso y, gracias a la llegada de JIM, salimos adelante.

PROTESTAS EN LA ROMAREDA Y RENUNCIA A LA PRESIDENCIA

P.- En la siguiente, sin ser excesivamente mala (mejor que la última) comenzaron las protestas contra la directiva…
R.- La afición es soberana. Respeto las decisiones de cada uno, pero no las he comprendido nunca. Quienes dirigíamos al Real Zaragoza salvamos de la desaparición al club. Que Zaragoza tuviera un equipo de fútbol profesional, como mínimo, merece respeto. Pero estamos sometidos a la prensa, a quien piense distinto, y a quien falsea o miente con el fin de hacer daño. Eso crispa. Si no acompaña lo deportivo y las necesidades obligan a acometer procesos de venta, afecta a todos. También al Real Zaragoza y a los jugadores. Algunos, por el hecho de estar en una caldera, se iban a otros clubes más tranquilos.

P.- Con las protestas llegaron también los rumores de venta…
R.- Siempre dijimos que estábamos encantados de tener compañeros de viaje con solvencia, que apueste por el Real Zaragoza y su futuro. No podíamos aceptar cualquier propuesta, y hemos recibido algunas muy curiosas. El Real Zaragoza necesitaba una inyección de capital para afrontar su futuro próximo. Hubo muchos rumores, mentiras y medias verdades.

P.- ¿Qué le llevó a renunciar?
R.- Siempre he entendido en todo lo que he hecho la responsabilidad de saber estar donde me quieren y de no estar donde no me quieren. Llegó un momento que pensé que no era necesario en el Real Zaragoza, que no representaba a nadie, que quizá era un lastre más que una solución. Cuando uno cree que no puede aportar nada más, tiene que echarse a un lado. Por otro lado, mi familia, que apoyó mi entrada en 2014, me pidió que saliera y así lo hice.

P.- ¿Fue duro?
R.- Mucho. Es difícil, afecta a mucha gente que puede estar descontenta, pero soy soberano y dueño de mis actos. Tomé la decisión tras consultar a quien debía, con toda la responsabilidad y asumiendo cualquier consecuencia. Aun así, no me gustó dejar de ser presidente del Real Zaragoza, no había pensado nunca dejar de serlo en esa situación.

P.- ¿El más duro de su etapa?
R.- Ni mucho menos. Ha habido momentos durísimos que hemos superado con la compañía y la complicidad de muchos. Cuando Hacienda nos traba las cuentas en 2014 mientras negociamos un convenio sin poder hacer ni el pago de suministros; el año de la pandemia a todos los efectos. O cuando perdemos en Castellón y nos metemos en descenso, que no había sucedido.

P.- ¿Cómo se superaron?
R.- Con claridad de ideas y honestidad; pensando que las decisiones que tomamos son las correctas. A los hechos me remito: las decisiones que tomamos dieron sus frutos para salvar un descenso, mejorar la dirección deportiva, los jugadores o el ámbito económico.

MIRADA CON PERSPECTIVA

P.- ¿Cree que el proyecto de la Fundación estuvo falto de apoyo institucional?
R.- A los sucesivos gobiernos, tanto de la ciudad como de Aragón, les ha faltado altura de miras. El aprovechamiento del Real Zaragoza para otros fines que no sea hacer crecer a la ciudad, y llevar el buen nombre de la ciudad por España y el resto del mundo, obedece a otros intereses. Lo hemos vivido estos años cuando se han ido acercando elecciones generales, locales y autonómicas. Las instituciones no han estado a la altura de lo que requería la historia del Real Zaragoza en este pasado reciente.

P.- ¿Cree que se entendió la situación económica del club y la venta de jugadores en estos años?
R.- En Aragón hay grandes y pequeños medios; grandes y peores periodistas. Cada uno adopta sus líneas editoriales que respeto, pero no comparto. A todo el mundo que quiso se le explicó la situación económica del club. Hay quien ha querido verla y quien no. Si queremos hacer demagogia, se falta a la verdad. Eso ha pasado con muchos periodistas, que son las fuentes donde beben muchos zaragocistas. Si intoxicamos la información no queriendo contar la realidad de las cosas cometemos un error.

P.- ¿Cómo se vivía esa situación?
R.- Para cuadrar las cuentas en los presupuestos, había de añadir un apartado de traspasos de jugadores. Si no, era imposible. Habrá quien pida que pongan dinero los propietarios, pero estamos en el mundo real. Esto es una Sociedad Anónima Deportiva, no funciona así. Parte de los ingresos han venido de traspasos. Y como tenemos una cantera muy prolífica, muy bien tratada y trabajada, con pocos medios materiales y muchísimos humanos, era una fuente de ingresos. Si no, era imposible salir adelante. Como presidente no quieres vender a Raúl Guti, ni a Pep Biel o a Diego Rico, claro que no, pero era necesario.

P.- También era para ellos una oportunidad…
R.- El mercado pone a cada jugador en su sitio. Es muy complicado ofrecer una continuidad con salarios mucho más bajos que en Primera y sin saber dónde vas a estar el año que viene. En esas ofertas, los sueldos son superiores, con una garantía y una seguridad económica en una profesión corta. Contra eso es muy difícil luchar. Si el precio era justo, se reunían las condiciones y permitía sobrevivir un año mas, la operación debía acometerse. Y eso estuvo mal explicado por parte de terceros a sus seguidores.

LO MEJOR, CARLOS LAPETRA Y EL NUEVO REAL ZARAGOZA

P.- ¿Qué ha sido lo mejor de este tiempo?
R.- He conocido gente increíble, a pesar de otras decepciones. Creo que la historia nos pondrá en su sitio no solo a Christian Lapetra, sino a la Fundación y a todos los que formamos parte de ese Real Zaragoza. Todo el staff, directivos y jugadores. No tengo miedo a que la historia me ponga en el sitio que considere, todo lo que hice esos años fue con absoluta seriedad, responsabilidad, honradez y dedicado al Real Zaragoza. Desde el momento que fui presidente solo estuvo el Real Zaragoza, nada más.

P.- ¿Qué consejo le hubiese pedido a Carlos Lapetra siendo presidente?
R.- Es muy difícil porque mi padre salió muy desencantado de ver en lo que se convertía el fútbol ya en los 60 y los 70, cuando se empezaba a profesionaliza. Y eso que no tenía nada que ver con el negocio que es ahora. Creo que si mi padre hubiera vivido me hubiera pedido irme antes y, probablemente, le hubiera dicho que sí.

P.- ¿Cómo ve este nuevo Real Zaragoza?
R.- Ojalá a la nueva propiedad le vayan bien las cosas y acierten. Como aficionado de calle, con mi localidad con mi familia, deseo lo mejor para el Real Zaragoza y quiero que suba a Primera. Hay mucha gente que se lo merece; unos y otros hemos puesto un granito de arena para que se produzca. Ojalá sea la temporada que viene, porque la ciudad y el club lo necesitan, pero va a ser muy difícil.