Bengalas, boquetes y calvas: La Romareda tras el alegre asalto

La afición del Real Zaragoza se llevó recuerdos de La Romareda, que quedó vacía de asientos y con boquetes en el césped.
La Romareda cambió su aspecto tras el Real Zaragoza - Deportivo
photo_camera La Romareda cambió su aspecto tras el Real Zaragoza - Deportivo

Se podría hacer una trilogía de imágenes con el antes, el durante y el después de La Romareda en su adiós. Del tifo de bienvenida al Real Zaragoza a los boquetes que quedaron en el césped, pasando por las bengalas y el asalto al césped de sus aficionados. Imágenes que valen más que mil palabras en un día para el recuerdo.

No había nada que celebrar por la lamentable temporada, sino porque tocaba despedirse de La Romareda. El estadio que tantas tardes de alegría para el Real Zaragoza ha albergado. La casa, el hogar del zaragocismo.

La Romareda justo antes de comenzar el Real Zaragoza - Deportivo. Foto: Pilar Álvarez
La Romareda justo antes de comenzar el Real Zaragoza - Deportivo. Foto: Pilar Álvarez

Comenzó con calma, con un estadio en paz y tranquilidad. Dos horas antes del partido, la grada se encontraba realizando un corteo más en honor a su querido Real Zaragoza. Al de verdad.

El tifo precedió el gol en propia del Deportivo, y este las bengalas en La Romareda; el pitido final a la invasión y la invasión al asalto. Este provocó, a la postre, calvas en las gradas y boquetes en el terreno de juego.

Momento del asalto a La Romareda
Momento del asalto a La Romareda

LOS CÁNTICOS DE LA ROMAREDA

Por supuesto, La Romareda también cantó contra sus dirigentes. El vergonzoso tercer año consecutivo peleando por no descender ha provocado la ruptura con la directiva del Real Zaragoza.

Entre el pitido final y el alegre asalto en busca de una reliquia, la afición dejó claro su sentir. La bronca no fue muy profunda, pero sirvió para evidenciar el desagrado de la afición con la situación actual.

Tras ello se produjo la invasión de campo que dejó boquetes, calvas y un estadio que no tuvo nada que ver con lo que había unas horas antes. Ni que decir tiene dos años después.

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