Andoni Cedrún: "El ascenso del Real Zaragoza vale más que la Recopa"

El Real Zaragoza ansía volver a disfrutar y, para la leyenda Andoni Cedrún, el ascenso valdría “más que un título”
El exportero zaragocista ha ensalzado la labor de Cristian en la meta. Foto: Real Zaragoza
photo_camera El exportero zaragocista ha ensalzado la labor de Cristian en la meta. Foto: Real Zaragoza

En una temporada donde el Real Zaragoza ha vuelto a coquetear con los puestos de descenso, hay que sacar la cabeza. Se debe alcanzar la zona tranquila cuanto antes, y a partir de ahí, mirar si hay tiempo de soñar o ponerse con la próxima campaña. El equipo blanquillo y su gente ansían volver a disfrutar y, para la leyenda zaragocista Andoni Cedrún, el ascenso valdría “más que un título”. “Más que la Recopa”.

Pregunta.- ¿Cómo ve este Real Zaragoza?
Respuesta.- Me gustaría que estuviese mejor. Querríamos estar en la zona buena, peleando el ascenso, pero estamos en la cruda realidad. El objetivo es llegar a los 50 puntos. Si, una vez logrado, hay margen, bienvenido sea, pero hay que ser realista. Tenemos que salir de la quema, porque somos conscientes de dónde estamos. Hay que solventar lo antes posible la situación y pensar en nuevas incorporaciones. El año que viene, a intentar hacer un equipo competitivo, marcar diferencias con algunos jugadores e intentar aspirar a Primera.

P.- ¿Qué supone para Andoni Cedrún ver al equipo tantos años en Segunda?
R.- Lo mismo que a cualquier aficionado. Tengo claro que el Real Zaragoza no puede vivir de la historia. Eso está muy bien para que los abuelos y los padres enseñen a los hijos y a los nietos que, en su momento, el Real Zaragoza era enorme. Ahora somos de Segunda División. Vivir de lo que hemos sido está bien en la nostalgia, en intentar sembrar a los jóvenes el zaragocismo que no ha visto. Un chaval de 17 años estaba casi con pañales cuando bajamos. Y esa cultura la tienen que transmitir los padres a la gente joven.

El arquero disputó grandes campeonatos internacionales y fue campeón de la Recopa. Foto: Real Zaragoza

P.- ¿Cómo se puede revertir? Se ha estado cerca alguna vez…
R.- Un momento importantísimo fue el de los siete minutos en Las Palmas. Fue clave y marcó estos años en Segunda. Es lo más cercano que hemos estado de volver. Hubiese cambiado la situación de nuestro Real Zaragoza. También tuvimos la promoción contra el Numancia, el Covid con Víctor Fernández, donde no se gestionó bien la postpandemia… Hemos estado cerca.

P.- Y también lejos…
R.- Hemos estado para bajar a Segunda B. Pienso que los que han venido nuevos han puesto dinero y, si hay un descenso, no lo dejarían y no bajarían la persiana. Llegan para que el equipo suba a Primera, es su apuesta. Este año es de transición, aunque podría haber sido mucho mejor. Nadie te va a regalar el ascenso, pero reforzando el equipo con cosas puntuales, puedes estar ahí.

P.- ¿Qué le está pasando a este equipo para estar abajo?
R.- Había perspectivas con Carcedo, pero era un equipo plano, sin consistencia, especialmente en el aspecto ofensivo. Defendían bien, pero en ataque no había peligro. También porque faltan jugadores con buen uno contra uno, de desmarque… Era previsible y teníamos problemas.

P.- Otra cosa es con Escribá…
R.- Es más ofensivo, pisa más área, tiene más llegada… Es un cambio positivo. Aun así, hacen falta dos o tres jugadores que marquen diferencias como los de arriba, que tampoco juegan bien a fútbol. Ver al Eibar, al Levante, al Granada o al Alavés, no te apasiona. Las Palmas puede jugar bien, pero el resto tiene dos o tres bicharracos que marcan las diferencias. Si un equipo férreo atrás tiene dos o tres que la enchufan, está arriba. Nos falta eso.

P.- En el zaragocismo sigue existiendo esa dualidad: los que miran al playoff y quienes lo ven muy negro…
R.- No soy muy negro, pero sí realista: hay que llegar a los 50 puntos. El lunes tenemos un partido que se ha puesto complicado. Viene la Ponferradina; si ganas, tienes un alivio y un colchón. Pero ¿y si no? Estás jugando al riesgo, no a la seguridad, a la templanza de estar en una posición cómoda de decir “vamos a mirar arriba”. Miras abajo. Ganamos en Villarreal, pero ¿cómo ganamos en Villarreal? Esos tres puntos nos han equilibrado para estar a cuatro del descenso.

P.- La temporada no se ha puesto fácil…
R.- Estamos en situación de peligro. No es estar pesimista, es la realidad. En Segunda, o sales rápidamente de ahí y tienes comodidad o vienen los problemas. El playoff no lo veo, no lo contemplo porque, de los seis puestos, cinco ya están adjudicados. Va a haber uno más y cinco equipos seguros. Este año no hay uno o dos equipos que se hayan despegado y estén cerca de Primera. Alavés, Levante, Granada, Las Palmas y Eibar van a estar ahí y queda un puesto.

P.- Y ya está a diez puntos.
R.- Ni pienso en el playoff. Otra cosa es que, cuando estés matemáticamente salvado, haya margen para decir “a ver si nos agarramos”. Ahora lo tengo claro: objetivo, 50 puntos. Hay que salir de la quema lo antes posible. No puedes estar siempre en una situación tensa porque el futbol es tan caprichoso que puedes perder un partido y meterte abajo.

P.- Suele decir que el ascenso sería como otro gran título…
R.- Cuando dije que el día más importante de mi vida como zaragocista fue la permanencia ante el Murcia, nadie lo creía, pero era verdad. A partir de ahí, se empezó a gestar la Recopa. El ascenso vale más que un título, más que la Recopa. Los títulos son gloria, lo otro es superviviencia. Mucha gente se da cuenta ahora de que subir es el mejor título que puede conseguir el Real Zaragoza.

Andoni Cedrún, leyenda zaragocista, y su padre, Carmelo Cedrún, leyenda del Athletic de Bilbao

P.- ¿Sería también la mayor celebración?
R.- Estoy deseando subir, mantenernos el primer año, buscar una base y codearnos con los mejores. Será una fiesta no, lo siguiente. El balcón, la plaza del Pilar llena… ¡Volveríamos otra vez en la élite! Si bajas y al año siguiente subes, no tienes ese impacto. Pero llevamos diez y todavía no sabemos cuándo subiremos. Sería una fiesta en Zaragoza importante. Llenaríamos la plaza del Pilar y, en el balcón, estarían los héroes.

P.- ¿Cómo tuvo tan claro en ese balcón que ganarían la Recopa?
R.- En la vida siempre hay una segunda oportunidad. Me acordé de la eliminatoria del Ajax en el 87, que no pudimos ir a la final. Esos compañeros eran de una calidad tremenda, magníficos en todos los sentidos. Comparables a los Magníficos. Si los Magníficos tenían un título europeo, esta hornada también debería tenerlo. Lo dije con todo. Lo lancé.

P.- Da vértigo ver que han pasado 20 años del último título y diez de ellos en Segunda…
R.- Deportivamente no es un equipo de Segunda, está claro. La historia y la nostalgia están bien para que las familias enseñen a sus hijos lo que ha sido el Real Zaragoza. Somos de Primera en afición. Cada año, con las decepciones y las desilusiones, responden. La masa social es la gran diferencia que tiene, que es importante. A la afición le das poquito y te da todo. Es una característica clave para subir, y de eso tienen que ser conscientes los nuevos propietarios.

P.- ¿Le da miedo que, después de tantas decepciones, pueda llegar a anestesiarse?
R.- La afición no se adormece, solo hay que darle algo, porque responde. Siempre ha respondido. Después de una decepción, al año siguiente vuelven otra vez a ser socios. La gente viaja, se mueve… El año pasado protestó, pero luego apoyaba al equipo. El zaragocismo es consciente de dónde estamos. Si ganas dos partidos, llenan el campo contrario. Es lo que necesitas y no te va a fallar.

P.- Además, era de las más exigentes…
R.- Otra cosa es la exigencia. Cuando la afición sea lo que fue, será síntoma de que estamos en Primera y arriba. Eso de ganar 5-1 y la gente pitando, o que vengas de ganar la Recopa, juegues contra el Racing de Santander y haya pitos el día que la presentas, es diferente. Cuando vuelva a esa exigencia será porque el equipo está corriendo por los mejores campos de Europa. Y volverá a exigirlo, pero son conscientes de que, en este momento, hay lo que hay.

P.- ¿Qué le diría a esta nueva propiedad como persona que conoce el club?
R.- Es gente que ha puesto dinero, no ha venido a regalarlo. Vienen para volver a la élite y han apostado por el club. Ahora toca la parte deportiva. Han fichado a un director deportivo con experiencia y hay que montar un equipo. La base me gusta, pero hay que apuntar dos o tres - no muchos más - que marquen la diferencia. Esa es la ambición que deben tener.

P.- Es optimista…
R.- Es gente que pone dinero en Segunda. Eso sí, este año podríamos haber estado mejor. No el primero o el segundo, pero sí en una zona noble. Estamos abajo y ellos piensan lo mismo. Pueden vender que vamos a aspirar arriba, pero son conscientes de que hay que salvar los muebles. Luego, si hay margen, algo más, pero lo veo difícil.

P.- ¿Lo que necesita el Real Zaragoza es deportivo?
R.- Una buena gestión deportiva, aciertos en fichajes y hacer un equipo bueno. No es fácil, porque una plantilla competitiva implica tener la base de este año, pero traer eso diferencial. Fichar por fichar, no, sino jugadores que ningún equipo de Segunda tenga.

P.- Volvamos a esta temporada, ¿es este el partido más importante?
R.- Lo son todos, porque el siguiente también lo será. Este lo es en el sentido de que no aparezcan nervios. Si la Ponferradina te gana o empata, aparecen los miedos y es complicado jugar así. Si ganas, das un salto cuantitativo, pero no puedes bajar la guardia. Para llegar a esa zona sin problemas, este partido tiene trascendencia. Que no cunda el pánico a partir del lunes, porque si no, ya estamos otra vez con nervios y semana alborotada.

P.- Hay que llevarse la victoria…
R.- Se trata de ganar, alejarse del infierno y, a partir de ahí, pensar en el siguiente sin bajar la guardia. No es una final, porque las finales atraen presiones y ya son conscientes de su importancia. También lo es para la Ponferradina, que pensará que hincar el diente en La Romareda es fundamental.

P.- Es difícil jugar con nervios en La Romareda…
R.- Pero están acostumbrados. El año pasado lo vivieron con JIM, no les coge por sorpresa. Son conscientes y saben lo que conlleva el partido del lunes. La derrota del otro día fue accidental, pero son más competitivos que cuando empezó la temporada. No es plano, intenta ir a por el contrario y llega, que es fundamental.

P.- Siendo portero, sabe usted muy bien lo que implica…
R.- Lo teníamos asumido. Teníamos que aceptar que la afición era exigente y pasamos malos momentos, pero luego hacías una buena parada y te aplaudían. Ese es el rol que tienes, si te presionas lo tienes difícil. Está dentro de la alegría del fútbol. Cuando da el aire a favor, todo es fenomenal; cuando no, hay que tener personalidad, autosuficiencia y superarlo.

P.- Otro portero que está marcando época es Cristian. Si fuese entrenador y compartiesen vestuario Cristian y Andoni Cedrún, ¿a quién elegiría?
R.- (Risas) No soy entrenador, no puedo elegir. Sí tengo claro que, si tuviéramos todo el Real Zaragoza con la calidad de Cristian como portero, la cosa cambiaría. Con un central de la calidad de Cristian en la portería, con un centrocampista y un delantero como él, otra cosa sería. Su categoría me gustaría tenerla en el eje vertebral con cuatro jugadores: delantero, centrocampista, central y portero. Por todo lo que le rodea, estaríamos hablando no de sufrir, sino de aspirar a algo más.

P.- ¿Qué mensaje manda a la afición?
R.- No hace falta mandar mensajes. Simplemente darle las gracias por mantener esa ilusión y esas ganas. No hay que darle lecciones porque es la afición la que da lecciones al club y a los jugadores. Una parte importante para ascender será esa masa social que siempre responde. Y cuando las cosas van bien, llenamos los campos contrarios.