Ambiente descafeinado en el Real Zaragoza – Huesca

Los aledaños del Ibercaja Estadio han acogido una previa sosa, distinta a lo que suele ser el partido entre el Real Zaragoza y la S.D. Huesca.
Poco ambiente en los aledaños del Ibercaja Estadio antes del Real Zaragoza - Huesca. Foto: M.G.
photo_camera Poco ambiente en los aledaños del Ibercaja Estadio antes del Real Zaragoza - Huesca. Foto: A.D.

Está claro que, para el Real Zaragoza, recibir a la S.D. Huesca no genera el mismo sentir que cuando se produce a la inversa. Sin embargo, lo que se ha vivido en los aledaños del Ibercaja Estadio no ha sido normal. O, al menos, no ha tenido nada de lo que se ha vivido en La Romareda desde que estos duelos regionales se han disputado con asiduidad.

La situación de los equipos, el estadio portátil y el horario (domingo a las 21.00 horas) han acabado con cualquier atisbo de ilusión para afrontar la previa del duelo el duelo de rivalidad regional. Se suma, además, que no hay entradas a la venta para visitantes. Y que los aficionados, desde que el Real Zaragoza juega de local en el campo portátil, acuden directos al estadio. La tradición futbolística de los aledaños ha desaparecido.

La frialdad allí ha sido absoluta; el recibimiento programado a los jugadores, un fracaso (al menos, en comparación con otros duelos aragoneses); hasta la carpa de hostelería tenía grupos que se contaban con los dedos de la mano. En definitiva, un fiasco insospechado e inhabitual hasta la mudanza al Ibercaja Estadio en un partido entre maños y oscenses. Aquí, el zaragocismo no se puede sentir identificado.

Menos de un centenar de aficionados se han dado cita para recibir a los jugadores. Mucha más afición ha habido en cualquier otro momento antes de un duelo que se antoja fundamental para ambos. Pero especialmente para un Real Zaragoza que se juega ni más ni menos que la vida.

EL PARTIDO

No ha habido pitos a la alineación de la S.D. Huesca; silencio sepulcral en la del Real Zaragoza. La desafección es grave. Al inicio del duelo, como si de acudir al teatro se tratase. Lo poco que se oyó fueron pitos.

El fondo sur trató de levantar el ánimo con un tifo de la Virgen del Pilar y unos globos. Se arrancaron, incluso, a entornar cánticos contra la directiva antes de la salida de los jugadores al terreno de juego.

Poco más. Ambiente escaso en la previa del duelo. Más de teatro que de fútbol. El Ibercaja Estadio no tiene nada que ver con La Romareda y eso no se puede cambiar. Pero, en el último puesto de la clasificación, todo se agrava.

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