¡Señores concejales!

¡Señores concejales! Así reclamaba Juan Alberto Belloch este miércoles la presencia de sus compañeros de asiento para comenzar el momento anual de gloria en el que el alcalde de la ciudad da un repaso al estado de la ciudad. Como no podía ser menos, el primer edil ha estado acompañado de casi todo la esfera política y social de Aragón.

Zaragoza.- A la cabeza, Marcelino Iglesias que ha entrado en el salón acompañando al máximo representante de los zaragozanos dando imagen de unión y de apoyo total. Un poquito detrás de ellos, el consejero de Obras Públicas. Un Javier Velasco que guardaba escrupulosamente el baúl en el que iba el tesoro más preciado de Belloch, la línea de metro sorpresa.

El primero en llegar ha sido Javier Lambán, el presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, con su seriedad habitual que saludaba a diestro y siniestro a todo el que se le acercaba. También ha sido el primero en sentarse, en un solitario sitio esperando que comenzara el discurso del alcalde de la capital de su deseado y promocionado cuarto espacio.

Desde su atalaya, Lambán ha visto como llegaba todo el mundo. Iglesias y Velasco, los portavoces en las Cortes (y algún que otro presidente) de casi todos los partidos en Aragón, representantes de la Universidad y del mundillo empresarial y social. Por la mañana, nadie del PP, como si no les interesara los que iba a contar Belloch.

Iglesias llegó pronto, extremadamente pronto, de los primeros. Eso hizo que todo el que entraba saludara afectuosamente, incluso cariñosamente, a los que se le acercaban. Antonio Gaspar, Domingo Buesa, Natividad Blasco, la vicerrectora de la Universidad de Zaragoza y por supuesto, sus compañeros de partido, como el oscense Jesús Miguel Franco.

De repente, y entre todo este barullo, Belloch ha tocado la campanilla. Audiencia pública y ¡A jugar¡ Perdón, faltaba Manu Blasco y su compañera de partido, Elena Allué que pensaban que el debate comenzaba quince minutos más tarde. El discurso ha comenzado templado, se ha levantado cuando se ha vestido de mago y ha sacado de la chistera el metro y ha vuelto a su normalidad. Proyectos, realidades, Expo y muchas otras cosas han centrado su discurso y también un guiño al PAR, que ha visto como con esta predisposición del ex ministro ve cerca su idea de vestir a Biel con la banda del alcalde.

Durante el discurso, seriedad en el Auditorio y entre los escaños municipales. Los socios de CHA (siempre enfocados en la pantalla de la señal institucional) asumían con la cabeza y apoyaban tácitamente las palabras de su amigo. PP y PAR, por su parte, estaban disgustados y apuntando velozmente todo lo que pensaban criticar por la tarde. Al final, nada de nada. Mucho teléfono móvil. Felicitaciones por un lado y ni siquiera miradas críticas por otra.

Por la tarde, mucho más. Con cambio en el banquillo de personalidades. José Ángel Biel, como siempre, sudando la camiseta y recién llegado de Madrid ha divisado lo que quiere que sean sus futuras conquistas. Tras su presurosa llegada, Biel se ha sentado sólo, como si el protocolo le jugará una mala pasada a una persona que rara vez está tan solitario. También estaba el presidente de las Cortes de Aragón, Francisco Pina muy tranquilo y sereno. Una tarde en la que sí ha estado presente el PP. Los grandes. Los dos grandes para escuchar al tercer rey, a Domingo Buesa. Gustavo Alcalde y Antonio Suárez han dejado ver su apoyo total al “Vecino de Zaragoza”.

Un debate largo, en el que todos han tenido su minuto de gloria y en el que cada uno se ha mostrado tal y como viene haciéndolo durante todo este tiempo. Manu Blasco, esperando ofertas ; Domingo Buesa, menos crispado que habitualmente; Gaspar, a lo suyo; y Pérez Anadón, simpático, pero con lanza y Belloch, paternal. Un debate tras el cual todos se han puesto el mono de carreras para el año que viene liderar ellos el Debate sobre el estado de la ciudad.