Pedro Arrojo: "Los poderosos nos tienen temor y tienen razones para estar preocupados"
Zaragoza.- Es doctor en Ciencias Físicas y profesor emérito de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza. Durante doce años, fue miembro del comité científico del Programa MAB de la Unesco y ha sido presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Ahora, Pedro Arrojo asume el reto de ser el cabeza de lista de Podemos al Congreso por Zaragoza.
Asegura que el programa político de Podemos es “realista” y “factible” con propuestas de cambio “hacia un país que vuelva a ilusionar”. Aunque prefiere no hacer mucho caso a las últimas encuestas, considera que esta campaña va a ser “más decisiva que nunca” porque se aborda una situación histórica ante la que Podemos asume el desafío.
Para Arrojo es fundamental la rendición de cuentas a la sociedad. Lamenta que poca gente conozca los nombres de los diputados que representan a los aragoneses en el Congreso. “A nosotros nos van a conocer”, afirma, porque todos los primeros viernes de mes darán cuenta de lo sucedido en el Parlamento y recibiendo sugerencias y propuestas.
Pregunta.- ¿Cuál va a ser el mensaje de su campaña?
Respuesta.- En esta campaña se aborda una situación histórica y Podemos asume un reto, el reto de llevar el espíritu del 15M, el espíritu de las mareas y el espíritu de renovación política y social a las Cortes, al Senado a incluso a la Moncloa. Transformar la indignación de la gente decente en un programa político realista, factible y de cambio hacia un nuevo país que nos vuelva a ilusionar.
P.- Las estadísticas muestran que Podemos va perdiendo fuerza y la va ganando partidos como Ciudadanos. ¿Qué valoración hace de los datos del CIS?
R.- Las encuestas con nosotros no han acertado nunca. Si fuera por las encuestas, sólo hubiera habido un eurodiputado y Podemos no habría entrado a gobernar en las grandes ciudades. Por tanto, vamos a las urnas. Hay una enorme cantidad de voto volátil. Afortunadamente, la fidelidad a los grandes partidos se ha roto y en dos semanas fluye la decisión de voto enormemente. Esta campaña va a ser más decisiva que nunca.
P.- ¿Qué necesidades de la provincia se pueden solucionar desde Madrid?
R.- Nosotros proponemos que en el futuro las circunscripciones sean autonómicas. Para Aragón, estas elecciones suponen lo mismo que a nivel estatal: regenerar la política y la emergencia social en primer lugar. También es el momento de que la nueva cultura del agua permita pasar página a nivel estatal bajo el liderazgo de Aragón. También priorizamos el desarrollo rural, que pasa a un primer plano.
Infraestructuras, desempleo y vivienda
P.- Zaragoza tiene entre sus grandes reivindicaciones el desdoblamiento de la N-232 y la N-II. ¿Es posible llevarlo a cabo con esta crisis? ¿Son más partidarios de la liberalización de peajes o del desdoblamiento?
R.- Nosotros hemos dado una prioridad clara al tráfico ferroviario. El tráfico por carretera tiene toda su importancia porque es el que nos han llevado a usar de manera sistemática, pero nuestra prioridad social y global es el tráfico ferroviario.
Cuando hablamos de todos los temas y comprometemos dinero, como bien decía ya el presidente del Círculo de Economía, que no tiene nada que ver con Podemos, hemos presentado la memoria económica más rigurosa que se ha presentado en estas elecciones, con detalle preciso de dónde sale el dinero y dónde tiene que ir. En ese sentido nos movemos.
P.- Los jóvenes y su situación laboral es una de las grandes preocupaciones sociales. ¿Qué propuestas tienen para ellos?
R.- Cuando me preguntan qué les diría a los jóvenes siempre digo que son los jóvenes los que me han dicho a mí. Me emocionaron en el 15-M y me hicieron volver a comprometerme con un partido político después de muchas décadas de lucha social. Entiendo que los jóvenes han vuelto a poner la política sobre la mesa y la convicción de que la política sea el arte de hacer posible de hacer realidad lo que es justo y lo que es necesario.
Podemos pone un programa económico potente y argumentado, donde se pasa del modelo económico del ladrillo a una economía competitiva, pero no a base de bajar salarios, generar miseria o emigración, sino competir por arriba. No competir con el modelo chino, sino con el modelo alemán, holandés o sueco. Es decir, invertir en I+D+i, competir en buenos salarios, buena situación social y posibilidad de consumo. Es decir, demanda interna. Ahí se crea empleo de calidad para jóvenes y para no jóvenes.
P.- ¿Cuál es la propuesta de Podemos para resolver la problemática habitacional?
R.- Podemos es muy potente ahí, porque de este tipo de cosas nace Podemos. Sobre la base de la banca, que hemos rescatado con dinero público, que sea una banca pública y esté al servicio del público. Por tanto, que los miles de pisos que están vacíos, se han rescatado y están en poder de la banca, pasen a ser un bloque de pisos sociales, donde el derecho a la vivienda está por encima del beneficio especulativo de los bancos. Y que eso sea por ley y no sea una cuestión voluntaria.
Otra cuestión es el plan de rehabilitación energética de las viviendas. Perfectamente dimensionado y perfectamente catalogado desde el punto de vista de la inversión pública y privada. Son 200.000 viviendas de arranque, que suponen la creación de 300.000 puestos de trabajo. En la rehabilitación energética de esas viviendas se pasa a ahorrar el 80% de lo que estamos consumiendo, por lo que el proceso de amortización de esa inversión es muy rápido. Eso, al mismo tiempo, genera I+D+i, y al mismo tiempo es intensiva en trabajo de calidad.
Aragón tiene una ventana de oportunidad tremenda. Transitamos de la vieja política del carbón y la nuclear a las nuevas tecnologías que se imponen ya en precio, coste e impacto ambiental, que son el viento y el sol, energías verdes.
La nueva cultura del agua
P.- ¿Qué papel tiene Aragón en la nueva cultura del agua?
R.- La nueva cultura del agua es lo que se impone frente al cambio y las nuevas tecnologías del agua. Seguir pensando en el siglo XXI en clave de lo que pensó Costa hace cien años, no se sostiene. En este caso, la nueva cultura del agua es dejar sitio a las nuevas tecnologías y pasar página de la mitificación del viejo hormigón y los viejos trasvases.
Podemos propone pasar página de la vieja cultura del agua costista. Con este programa hacemos que Aragón presida la visión del agua del siglo XXI, basada en acabar definitivamente en acabar con la discusión de los trasvases, que ahora Partido Popular y Ciudadanos se empeñan en volver a poner en la palestra. Acabar también con la mitología del hormigón y ese elefante blanco de la política de aguas que es Yesa y que ya ha cuadruplicado su presupuesto. Nunca se llenará, porque los ingenieros ya han dicho que es peligroso si se llena. Será nuestro aeropuerto sin aviones. Nosotros proponemos alternativas de modernización del regadío que son mucho más baratas, eficientes y eficaces.
P.- Dice que hay que levantar las alfombras del Instituto Aragonés del Agua. ¿Qué espera encontrar?
R.- El Plan de Saneamiento, que es un plan de privatización del agua que nos han colado por la puerta de atrás, cuesta oficialmente diez veces más que un plan similar de gestión pública de La Rioja o de Navarra. Y que yo sepa los aragoneses no generamos diez veces más de porquería. Ahí tenemos ya un perfil más que sospechoso. Las empresas han incumplido sus contratos, no se ha revisado ni una sola, ni se han exigido daños y perjuicios; y por el contrario se destinan 2,4 millones de euros para indemnizar a las empresas que han incumplido sus contratos al no hacer las depuradoras… blanco y en botella.
P.- Es inevitable hablar de corrupción. ¿Cuál es la línea de Podemos?
R.- Queremos eliminar las políticas clientelares que todos sabemos que se han desarrollado en Sarga y en el Instituto Aragonés del Agua. Significa también graves y fundadas sospechas de corrupción. Posiblemente, el mayor operativo de corrupción que han ido saliendo con Plaza o La Muela. No han aparecido más que las puntitas del iceberg. Hacer esa auditoría que exigen los movimientos y que ya acepta la DGA con los cambios que empezamos a conseguir en Aragón, va a suponer levantar las alfombras de una corrupción que no nos gustaría que hubiera existido, pero que es la que a través de la privatización del agua está haciendo encarecer un impuesto de contaminación del agua que nos duplica o triplica el coste del agua, cuando eso no es lo que cuesta el saneamiento.
Reivindicaciones de la provincia
P.- ¿Cuáles son las reivindicaciones más urgentes para la provincia?
R.- Tendría que pensarlo. Más que provincial, nos estamos moviendo en clave de Aragón. Lo primero es la emergencia social. Los desahucios, rápidamente, fuera de la ley. No puede quedar una familia en la calle. Es inaceptable en una democracia. Y eso se hace con un cambio de la ley. Prioridad a la gente que ha sido tirada en la cuneta. Vamos a poner en La Moncloa y las Cortes de Madrid la sensatez de la gente decente.
P.- Zaragoza tiene dos realidades: la ciudad y la provincia. ¿Cómo se puede reequilibrar la situación?
R.- En Zaragoza hay mayoría de corazones de agricultor. Cuando hablamos de esto no estamos buscando votos en el medio rural, sino que estamos recogiendo una sintonía ciudadana general. Se ha prometido mucho en el medio rural. Nosotros ponemos sobre la mesa propuestas presupuestadas y garantizadas, con un añadido: si no se cumplen, nos dimiten.
En el gobierno de Zapatero, Cristina Narbona fue una ministra ejemplar. Si alguna vez fuera ministro, querría seguir su labor. Será del PSOE, no me importa. Hizo un buen Plan de Desarrollo Rural. Participaron las comarcas, pero se quedó en los cajones y no se dotó económicamente. Podemos tiene esa apertura de miras para reconocer ese plan como una buena labor, lo asumimos como nuestro, y comprometemos dinero y participación de la gente de las comarcas para su ejecución. Hagamos participativo la aplicación de ese potente plan de desarrollo rural integrado.
P.- Se muestran muy optimistas con los resultados. ¿Se atreve a hacer una aproximación?
R.- Vamos a por los cuatro diputados. Además, aunque nos lo ponen muy difícil, no sólo las encuestas, sino también la realidad objetiva, aspiramos a pelear a la tercera por Zaragoza. Si no entrara, yo le cedería mi escaño a mitad de legislatura para que haya equidad de género. Por primera vez la izquierda va verdaderamente a por dos diputados en Zaragoza, a por uno en Huesca, con esa alianza abierta con Alto-Aragón en Común, en incluso a por uno en Teruel, donde tenemos una candidata excelente y se respira ilusión.
Jamás en la izquierda se había soñado con la posibilidad de pelear verdaderamente por cuatro diputados. Está levantando ilusión. No estamos tirándonos un farol y la gente lo sabe. La gente y los poderosos saben que Podemos es la opción que está vertebrando a las fuerzas del cambio y por eso nos tienen miedo, nos tienen temor y tienen razones para estar preocupados.
P.- ¿Rompería la disciplina de voto de su partido si alguna medida dañara a Zaragoza?
R.- Más que un partido somos un movimiento. Cuando voy a las reuniones veo una mezcla de gente que en sí es una convergencia impresionante. Muy diverso y muy flexible. Cualquiera que nos escucha puede votar en las decisiones más importantes de Podemos a través de internet. En esa dinámica, la disciplina se conquista por convicción.
A nivel personal, nunca voy a votar una cosa en la que no esté de acuerdo. Si en un momento determinado para mi partido fuera inaceptable, por delante está mi dimisión, no hay ningún problema, por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, y a seguir trabajando en los movimientos sociales, de donde no me voy a ir hasta el día de mi muerte. No sé otra forma de ser feliz, más que siendo consecuente con las ideas que tengo y las acciones que hago.